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America Latina

VOLUMEN 6 - Nº 2
JULIO - DICIEMBRE 1995
América Latina y la Segunda Guerra Mundial (II)
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     JULIO COTLER:Política y Sociedad en el Perú. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1994.

Tres asuntos cardinales han perseguido a Julio Cotler en los trabajos en torno a la sociedad peruana que viene realizando desde hace cuatro décadas. Uno se refiere al carácter entre sectario y segmentario de esta sociedad, que se traduce en distancias raciales, étnicas, sociales y económicas, que parecen incorregibles. Esta segmentacion se manifestaba visiblemente, en las etapas preindustriales del país, en la geografia: costa, sierra y selva constituían los ejes de una incomunicación estructural. La urbanización ascendente disimula- sin atenuar- estas fracturas. Cambios semánticos -como "pueblos jóvenes" en lugar de "barriadas"- no inciden en la realidad; a lo sumo modifican el juego de imágenes.

El segundo tema es el patrimonialismo-clientelismo como sistema de control y dominación. Tiene vínculos indisputables con la configuración segmentaria, aunque en otras sociedades presenta otros orígenes y otra dinámica. Descartada la resignación fatalista o la protesta airada, los marginados sobreviven merced a un régimen personalizado de apoyo y servicios, altamente jerárquico y parcialmente normativo y previsible, pues las reglas contractuales están supeditadas, en última instancia, al arbitrio del fuerte. Las partes internalizan los límites de sus respectivas atribuciones; el ethos patrimonial se reproduce constantemente, salvo cuando algún factor externo estropea la conducta o el discurso de la dominación.

Y el tercero: la emergencia del Estado-Nación como un conjunto de conceptos y estructuras que pondría fin -si se difunden y cristalizan exitosamente- al rostro segmentado y clientelístico de la sociedad peruana. En otras palabras, el nacionalismo -componente ideológico de la moderniza- ción- debería implicar la eliminación de escisiones y lealtades secundarias, valores ampliamente compartidos tomarían su lugar, y el Estado movilizaría los resortes del poder para concretar la nueva ideología. En el Perú, como en otros países de América Latina, ha ocurrido más bien una yuxtaposición de normas contradictorias que una reconciliación inducida por el Estado- Nación.

Respecto a cada uno de estos temas, Cotler ofrece hipótesis y aportes de valor desigual. Algunos se limitan a la descripción etnográfica; otros aluden a las tesis ya cansinas de la "teoría de la dependencia" como recurso para explicar el efecto combinado del imperialismo y del "colonialismo interno". La parcela más valiosa del libro es la última, que aborda la despolitización de la cultura y el ascenso del fujimorismo. La gran ausencia: el análisis atento a los servicios de inteligencia militar que, en mi opinión, rigen los rumbos peruanos desde los sesenta hasta la fecha, con relativa autonomía de la institución castrense.

Esta recopilación de artículos es instructiva desde otro punto de vista: revela los matices y variaciones ocurridos en la actitud teórica e ideológica de Julio Cotler con respecto a los asuntos que le conciernen. La primera muestra una sencillez progresiva, signo probatorio de mayor claridad y de menor reduccionismo en los planteos; la segunda no ha cambiado: la apasionada convicción de que alguna vez, de algún modo, algún género de democracia social se institucionalizará en el Perú, y que el obcecado movimiento pendular entre estabilización y desorden, entre represión y laxo liberalismo, habrá de cesar.

El primer trabajo incluido en esta obra se publicó en 1967. Se inserta en los cánones del dependentismo entonces de moda. (1) Cotler propone un modelo dual e interconectado para explicar los contrastes regionales, productivos y sociales de su país. Perú se configura aquí como una sociedad desarticulada, "archipiélago social", una conflictiva diferenciación entre costa y sierra (la selva no es atendida por el autor; no especifica razones). Indios y mestizos, cholos y guerrilleros, serranización de la costa y modernización de la sierra: protagonistas de esta patrimonialista heterogeneidad. Los trabajos siguientes atienden con esmero al carácter de la cultura política peruana, especialmente desde el ascenso de los militares (1968). Cotler considera la "crisis oligárquica" traída en parte por la penetración capitalista y en parte por el peso electoral y público que adquieren demandas populares. Políticamente, la pugna Ejército-APRA explica buena parte del reordenamiento peruano en los setenta. Cotler acierta en señalar la ambigÜedad de las relaciones que estos actores sostuvieron entre sí, desde el atropellado enfrentamiento a la vergonzoza componenda. Al cabo, el populismo militar peruano reconoció los límites de todos los populismos económicos latinoamericanos (2); sin embargo, los servicios de inteligencia militar preservaron el poder al margen de la ruptura castrense y del ascenso democrático.

La reinstalación de la democracia formal en 1980 no animó un proceso de activa participación social. Al contrario: las fracturas en el APRA, el impacto explosivo de Sendero Luminoso y de la Liga... en la vida cotidiana, los excesos retóricos del Presidente Alan García, y la introducción de una "lógica de mercado" en las parcelas urbano-capitalistas del país alentaron la despolitización. Y ésta abrió cauce al ascenso de "caudillos" independientes (outsiders) que, merced al recurso carismático, intentaron ganar en las jornadas electorales. Vargas Llosa, primero, y Fujimori después se injertaron en un contexto que pareció consagrar el fin de las ideologías y el entusiasmo tecnocrático. Paradójicamente, este contrapunto reavivó la fe en el "hombre providencial" -más creencia que técnica-, en menoscabo de las instituciones democráticas. Distinguido por una flexibilidad que frisa en el oportunismo, el Presidente Fujimori adopta fórmulas y entendimientos que le permitieron ganar las recientes elecciones de 1995. La prematura desilusión democrática de los peruanos no se ha subsanado; un caudillismo ad hoc, avalado por instituciones financieras internacionales (públicas y privadas), es preferible, al menos para los limeños, que por razones demográficas y electorado determinan los resultados de comicios y plebiscitos.

En suma: Cotler presenta aquí una aleccionadora revista de un populismo (civil y militar, retórico y económico ) que ha tomado formas dispares (incluso disparatadas); el fujimorismo es su modalidad caudillesca. Y todas ellas lesionan el espíritu democrático. Todavía en noviembre de 1994, el autor esperaba signos de un cambio radical. No llegaron. Circunstancia que bien mide el tamaño de las esperanzas ideológicas de Julio Cotler, pero -también- las limitaciones de los términos de su análisis.

Joseph Hodara Universidad de Bar Ilan