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Gideon TouryA Dónde nos Llevan los Estudios Descriptivos de Traducción: |
| I. Sustituir frente a no-sustituir (esto es, omitir) 1. Si se sustituye, entonces por una metáfora frente a una no-metáfora A. Si se sustituye por una metáfora, entonces por una metáfora viva
frente a una metáfora muerta i. Si se sustituye por una metáfora viva, entonces por la misma
frente a una metáfora diferente a. Si se sustituye por la misma metáfora, entonces por ... (etc., etc.) b. si se sustituye por una metáfora diferente, entonces por... (etc.,
etc.) ii. Si se sustituye por una metáfora muerta, entonces por ... (etc., etc.) B. Si se sustituye por una no-metáfora, entonces por... (etc., etc.) |
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Por consiguiente, podría muy bien darse el caso de que un modo concreto
de comportamiento que es en principio posible en una situación de traducción no
se encontrara en un corpus concreto, por muy amplio y variado que éste fuera.
La mera existencia no es un test de posibilidad. Es más, la ausencia misma (en
situaciones reales) de una opción inicialmente posible no debería considerarse
como respuesta definitiva en sí, sino que debería hacer que nos plantearamos
una serie de preguntas (descriptivo-explicativas), que vincularan
comportamiento y circunstancias.
Establecer posibilidades iniciales es, sin ningún género de duda, una
actividad teórica que da lugar a explicaciones netamente teóricas. Sin
embargo, en lo que respecta a una teoría de la traducción, el resultado
es tremendamente elemental: un sistema simple de coordenadas, que brindan un
marco neutro donde cualquier tipo de comportamiento y sus resultados podrían
encontrar un lugar. Es sintomático el hecho de que lo que acabo de mencionar
para el comportamiento de una metáfora que se somete a traducción no incluye
ninguna noción específicamente relacionada con la traducción, excepto la noción
general -y bastante vaga- de sustitución interlingüística. De hecho, no se dice
que una relación algorítmica como ésta (que muy bien podría representarse en
forma de organigrama) tenga validez psicológica alguna; esto es, que refleje el
proceso interno de negociaciones y concesiones que ocurre en la mente de uno
mientras traduce, o que incluso los nodos diversos representen puntos donde las
decisiones positivas o negativas se lleven a cabo. Obviamente, tal hipótesis
puede ponerse a prueba, pero semejante prueba exige precisamente un trabajo
(orientado al proceso) descriptivo, que tome como objeto ejemplos reales
de comportamiento traductor. Aun más, parece razonable pensar que la hipótesis
se refutaría en ciertas circunstancias y se validaría en otras, lo que
otorgaría máxima relevancia a las razones de aquello que parece que implica la traducción,
según un conjunto especificable de condiciones. El nivel b) representa así el
programa general de una rama descriptivo-explicativa.
Con todo, la importancia de los estudios que se llevan a cabo dentro de
los EDT no reside solo en la posibilidad de ofrecer descripciones exhaustivas y
explicaciones viables de las regularidades del comportamiento traductor. Las
implicaciones para otras ramas de la disciplina no son menos importantes, ante
todo para un marco teórico que busque librarse de su carácter elemental.
Así, cuando las posibilidades iniciales se hayan modificado gracias a datos
diversificados, obtenidos a partir de estudios descriptivos, y cuando las
relaciones entre las diversas variables y los correspondientes modos de
comportamiento también se hayan establecido, sólo entonces se habrán preparado
campos lo suficientemente amplios como para poder hacer también ciertas predicciones,
aunque solo sea de tipo retroactivo, y aplicables a un corpus expandido de
acuerdo con las líneas de un factor definidor u otro (tal y como se describe en
la Sección 2.2). Esto es algo que el nivel a) no puede de ningún modo ofrecer,
dada su completa indiferencia a cualquier factor que afecte a la toma de
decisiones en situaciones reales; circunstancias donde el juego de la
traducción no se juega con toda la información. En este sentido, el
nivel c) representa la teoría de la traducción de nuevo, solo que de un modo
mucho más elaborado que en la lista del primer nivel de posibilidades
iniciales, siempre tan ordenada, siguiendo su propia lógica interna. La teoría detallada, establecida
de este modo, puede entonces tomarse como marco para futuros estudios, que
inevitablemente serán mucho más refinados, que a su vez producirán una teoría
aún más compleja, y así sucesivamente, en una progresión típicamente
helicoidal.
A largo plazo, los hallazgos acumulados de estudios descriptivos sobre
hechos de traducción deberían posibilitar la formulación de una serie de leyes,
que indicaran las complejas relaciones entre todas las variables que se
hubieran manifestado relevantes para el comportamiento traductor, sus productos
y su aceptabilidad en la cultura receptora. Es precisamente la formulación de
dichas leyes lo que se encuentra más allá de los Estudios Descriptivos de
Traducción. De hecho, la formulación de un entramado de leyes de este tipo
podría muy bien constituir el fin último de los Estudios de Traducción en su aspecto
teórico. 3. LA NATURALEZA DE LAS LEYES DE TRADUCCIÓN3.1. Toda ley de comportamiento traductor, cuando se explicite y se formule adecuadamente, tendrá una forma marcadamente condicional, del tipo:
si X, entonces mayor/menor probabilidad de que Y
donde Y es el comportamiento observado, o cierta parte/aspecto
del mismo, y/o su resultado, y X sería el factor condicionante. Por
ejemplo:
si las culturas difieren en su tolerancia a rastros de otra lengua en
expresiones propias, es probable que las traducciones a la más tolerante de
esas lenguas manifiesten mayor densidad real de interferencia. Aquí, el factor condicionante es la "tolerancia" y el comportamiento
observado la "densidad", tanto en relación con la interferencia a nivel
lingüístico (se puede abordar la "tolerancia" misma como un comportamiento
observado en sí mismo y se puede relacionar aún más; con sus propios factores
condicionantes, se entiende).
La teoría resultante -un conjunto de leyes de este tipo en pugna por
alcanzar un máximo de coherencia- debería tener una forma probabilista,
en la línea de los recientes avances en otras ciencias humanas (Para
interpretaciones probabilístas en la disciplina adyacente que es la
Lingüística, véase en concreto Halliday).9
En este proceso de mejora será necesario
hacer algo más que acumular variables e indicar las relaciones entre los pares
(lo que habría llevado a formulaciones del tipo de:
si X1, y/o X2, y/o ... Xn, entonces
mayor probabilidad de que Y, mientras que si Z1, Z2 y/o
...Zn, entonces menor probabilidad de que Y, esto es, formulaciones que - a pesar de su creciente complejidad- son
aun básicamente lineales). Más bien, el fin último sería dar a las leyes un
formato multicondicional del tipo:
si X1 y Z1, entonces la probabilidad de Y es mayor
que si X1 y Z2, e incluso mayor que si X1 y Z3, sopesando los factores individuales y su impacto sobre la traducción
entre sí, así como estableciendo su interconexión; es decir, precisamente
aquello que se presentaba como obligatorio en la Sección 2.3, cuando todavía
nos movíamos dentro de los propios EDT. Tan es así que el establecimiento de
una teoría probabilísta de la traducción es totalmente impensable sin que
existan estudios descriptivo-explicativos a gran escala, variados y
controlados, que deberían transcender los límites de una cultura individual y las
normas que se sabe que la caracterizan sin perder de vista los rasgos más
generalizables. Por cierto, tal red de hipótesis interconectadas posibilitarían
no sólo la formulación de predicciones justificables (Sección 2.4), sino
también la explicación del fallo ocasional de una predicción, pues
llevaría a la opción de seguir buscando factores que presumiblemente hubieran
permanecido encubiertos, o revisando las posturas de aquellos factores y
relaciones entre aquellos (o algunos de ellos) que ya se conozcan; o lo que es
lo mismo, continuando con el movimiento helicoidal entre los EDT y la teoría de
la traducción [niveles b) y c) respectivamente].
Una progresión de este tipo es por supuesto infinita. Por un lado,
siempre habrá algo más de lo que dar cuenta, de tal modo que los futuros
estudios descriptivos estarán cada vez más centrados, más y mejor orientados
hacia una meta, por otro lado, la teoría
de la traducción siempre puede perfeccionarse aún más. Afortunadamente.
Después de todo, sería terrible prever el fin de la disciplina en la que uno se
mueve. Los Estudios de Traducción pueden así considerarse como inherentemente
optimistas, una disciplina que siempre busca afinar las descripciones y
explicaciones que se realizan dentro de ella mientras mejora su capacidad de
explicación y la probabilidad de sus predicciones, a largo plazo, con vistas
también al comportamiento futuro (hasta el punto de que pudiera estar
controlado en todas las variables relevantes).
3.2. Tal y como se ha subrayado, las leyes así concebidas no son más que
entidades puramente teóricas. No hay nada normativo en ellas. A menos,
por supuesto, que alguien quiera transformar una ley en una instrucción para un
comportamiento futuro, derivar "debe" de "es" (o incluso de "tiende a ser"),
tal y como apuntan los filósofos del lenguaje (p.e. Searle).10
En este caso, sin embargo, está claro que ya no nos estaríamos centrándo en un
trabajo descriptivo-explicativo, o en el diseño de una teoría. Al mismo tiempo,
la actividad que perseguiríamos estaría también, sin duda, más allá de los EDT.
Después de todo, lo que se utilizaría son los resultados de los estudios
descriptivos y/o sus implicaciones para la teoría de la traducción.
De hecho en el campo de la traducción ya se ha sugerido11
que "debe" tendría que derivarse de "es", aunque en una versión modificada;
esto es, con la condición de que solo los modos de comportamiento asociados a
la profesionalidad se tomarían en cuenta. Por descracia, esta variable
no está del todo clara. Por un lado en la misma noción de "profesionalidad" hay
ya, por su misma naturaleza, grados. Más que ser profesional o no, los
traductores se sitúan en diferentes puntos entre los dos extremos. Pero ¿dónde
debería trazarse la línea divisoria? Una vez más, en la realidad social, la
profesionalidad es, a menudo, más un apariencia que un hecho rígido; más
una imagen pública que una proyección de un modo de comportamiento
explicable. Estoy más que convencido de que los miembros de cualquier grupo
cultural podrían facilmente producir listas de individuos que han llegado a
verse reconocidos como traductores profesionales, actuando como tales de
diferentes modos, y por tanto, a todos los efectos prácticos, sin tener en
cuenta cómo traducen, o cómo son los textos que producen, o cómo se relacionan
dichos textos con sus correspondientes originales. Se puede incluso llegar a
descubrir que al menos alguno de ellos ha producido textos que no siguen
totalmente el concepto de traducción que existe en la cultura en la que han
estado trabajando. Y para complicar aun más las cosas, no es del todo extraño
encontrar en una sociedad tres tipos de normas en conflicto, cada una con sus
propios adeptos y posición en la cultura: la que domina el centro, y por tanto
dirige el comportamiento traductor en la llamada corriente principal; junto con
los residuos de conjuntos de normas anteriores, y los rudimentos de la nuevas,
que ocupan diferentes posiciones en la periferia.
Por la misma razón, sería deseable adoptar, incluso fomentar como
recomendaciones para un comportamiento futuro violaciones aparentes de
las leyes. Pero si se hace esto, no hay que sorprenderse si se falla en dicho
intento. La única oportunidad de triunfar es si la ley en cuestión ha sido mal
formulada en primer lugar, por ejemplo si las condiciones asociadas con un modo
concreto de comportamiento no han sido suficientemente (o correctamente)
especificadas, algo que a menudo hace confundir una mera norma interna de una
cultura con una ley. Una violación de una norma es ciertamente posible. Puede
muy bien tener implicaciones positivas también, incluso en el contexto
educativo.12
Las leyes teóricas, por contraste, son
sencillamente inviolables.
Con esta declaración no he pretendido de ningún modo abogar para que se
realicen estudios descriptivos, o para que se establezca una rama de los EDT,
por el mero hecho de llegar a lo que hay más allá de ellos. Ciertamente no a
nivel personal, el nivel donde los individuos deciden estudiar descriptivamente
o no hacerlo, y si deciden hacerlo a qué objeto aplicar su arsenal
metodológico. El motivo principal para investigar, en traducción como en casi
cualquier otra cosa, siempre ha sido la curiosidad intelectual, pura y
simple. En el futuro seguramente se seguirá investigando desde la misma
motivación, y hay mucho que decir en favor de la división del trabajo
entre los que, ejerciendo la traducción de un modo u otro, se localizan en
diferentes puntos del "mapa" de la disciplina: personas interesadas en la
teoría, en el trabajo descriptivo-explicativo y en las diversas aplicaciones,
respectivamente. Si había algún tipo de petición implícita en mi presentación,
iba dirigida a aquellos que ya habrán decidido situarse más allá de los
estudios descriptivos en cualquier caso. Es una petición dirigida a ellos,
para que tengan en cuenta los
descubrimientos de los estudios descriptivo-explicativos, incluso si no desean
llevarlos a cabo personalmente.
Del mismo modo, les pediría a aquellos que se dedican al diseño teórico
que dejen de formular meras listas de posibilidades, por un lado, aunque su
lógica interna sea impecable, y que se resistan a adoptar entelequias como
alternativa, p.e. asignando validez empírica a afirmaciones ideológicas.
También les pediría a los formadores de traductores, muy en especial a aquellos
responsables del diseño de programas, que dejen de ignorar los hallazgos que se
refieren a lo que la traducción tiende a ser, en unas condiciones dadas.
Incluso los hallazgos que ellos, como miembros privilegiados de su propia
cultura, desaprueban. Cerrar los ojos no hace que un tipo de comportamiento
desaparezca. De hecho, cualquier intento de combatirlo exigiría no solo el
reconocimiento mismo de su existencia, sino el reconocimiento, también, de las
condiciones en las que es más o menos probable que surja. Después de todo, si
se ha de desatar la guerra, habrá que dirigirla contra las causas y no
contra meros síntomas. Personalmente tampoco creo que las mismas guerras
deban o puedan darse en todas y cada una de las culturas, sin tener en cuenta
su propia configuración interna.
Si se acepta este alegato, veremos cómo avanza la elaboración de la
teoría de la traducción y veremos cómo la formación de traductores se acercá a
la realidad; algo que, al menos yo, consideraría como una evolución muy
positiva de nuestro campo, algo a lo que hay que aspirar y no evitar.
Traducido por: Raquel
Merino Alvarez (Universidad del País Vasco)
1 James
S Holmes: "The Name and Nature of Translation Studies" (19721), en
James S Holmes: Translated!: Papers on Literary Translation and Translation
Studies, Amsterdam, Rodopi, 1988, pp. 71.
2
Gideon Toury: Descriptive Translation Studies and beyond,
Amsterdam-Philadelphia, John Benjamins, 1995 (Benjamins Translation Library,
4).
3
Gideon Toury: "Translation: A Cultural-Semiotic Perspective", en Thomas A.
Sebeok et al. (eds.) Encyclopedic Dictionary of Semiotics, Berlin-New
York, Mouton de Gruyter, 1986, pp. 1.111-1.124.
4
Gideon Toury: "How Come the Translation of an English Limerick Can Have Four
Lines (Or Can It)?" en Gabrielle Becher y Heidrum Witte (eds.) Proceedings of
the 1st International Congress on Translation and Interpreting: "Present
Trends". Las Palmas de Gran Canaria, 1994 (en prensa).
5 Uwe
Kjär: "Der Schrank saufzt": Metaphern im Bereich des Verbs und ihre Übersetzung,
Göteborg, Acta Universitatis Gothoburgensis, 1988.
6 Cf.
Gideon Toury: "Verb Metaphors Under Translation", Target (1989) 1:2, pp.
239-248.
7 Mona
Baker: "Corpora in Translation Studies: An Overview and Some Suggestions for
Future Research", Target (1995), 7:2, pp. 223-243.
Luc van Doorslaer: "Quantitative and Qualitative
Aspects of Corpus Selection in Translation Studies", Target (1995), 7:2,
pp. 245-260.
8 Jiri
Levy: "Translation as a Decision
Process", en To Honor Roman Jakobson, II, The Hague, Mouton,
1967, p. 1.172. 9
M.A.K. Halliday: "Towards Probabilistic Interpretations", en Eija Ventola
(ed.): Functional and Systemic Linguistics: Approaches and Uses,
Berlin-New York, Mouton de Gruyter, 1991, pp. 39-61.
10 John
R. Searle: "How to Derive <Ought> from <Is>, Philosophical
Review (1964) 73, pp. 43-58.
11
Andrew Chesterman: "From <Is> to <Ought>: Laws, Norms and
Strategies in Translation Studies", Target (1993), 5:1, pp. 1-20.
12
Gideon Toury: "The Translator as a Nonconformist-to-be, or: How to Train
Translators so as to Violate Translational Norms", in Sven-Olaf Poulsen and
Wolfram Wilss (eds.): Angewandte Übersetzungwissenschaft: Internationales
Übersetzungwissencchaftliches Kolloquium an der Wirtschaftsuniversität
Arhus/Dänemark, 19-21. Juni 1980. Arhus, 1980, pp. 180-194.
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