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America Latina

VOLUMEN 5 - Nº 1
ENERO - JUNIO 1994
Identidades en América Latina (I)
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Migración en cadena, redes sociales y movilidad.
Reflexiones a partir de los casos de los sorianos
y albaneses de Luján (Buenos Aires, Argentina),
1889-1920.

DEDIER NORBERTO MARQUIEGUI
Universidad Nacional de Luján - CONICET

Los estudios sobre movilidad social retrospectiva no gozan de una larga tradición en Argentina. Eso, pese a su naturaleza clave para algunos temas, como el del impacto de las migraciones masivas y la configuración, en el país, de un sistema de estratificación "moderno"; desenlace al cual seguramente no es ajena la reproducción de una serie de imágenes idílicas, como "hacer la América" o "Argentina tierra de promisión", acuñadas por los propios inmigrantes o por los actores del proceso interesados en fomentar su traslado1. Aunque dificilmente respuestas tan impresionistas puedan agotar el cúmulo de explicaciones posibles en torno a las carencias en materia de reflexión sobre la sociedad argentina finisecular.

Sin duda, varias son las causas que están en la base de este olvido. Influyen, desde luego, las dificultades propias de encarar un análisis de este tipo. Un estudio sobre movilidad social supone la necesidad de adoptar un sistema de jerarquías que conlleva implícita una serie de decisiones preliminares, teóricas y metodológicas, imposibles de obviar. Un primer interrogante se estructura en torno a los criterios de delimitación de los estratos sociales. En otros términos, cuáles son las variables desde las que se define la posición social de los individuos, ya sean referentes "objetivos", expresiones de autoafirmación colectiva de los inmigrantes o percepciones externas formuladas desde la sociedad receptora. No menos importante es establecer qué se mide, la posición particular de las personas o de conjuntos sociales homogéneos de características afines. Y, finalmente, el problema más amplio de la relación de los estratos entre sí y la estructura social en las diferentes épocas consideradas2.

En fin, dada la vastedad de los interrogantes planteados, las respuestas eventuales que podamos dar deberán transitar por una variedad de matices que no por eso invalidan su especificidad. Así, las jerarquías sociales establecidas pueden tomar como referencia las ocupaciones de los individuos, su nivel de ingreso, capacidad de acumulación, status, universo relacional o nivel de educación formal. Pero ninguna de esas categorías aisladas puede brindar una imagen que se corresponda con la posición real de los sujetos. Por lo que parece aconsejable, cuando sea posible, utilizar indicadores múltiples que permitan percibir la dimensión plural de los procesos de estratificación. Y además, a la par de las variables "objetivas", debieran considerarse las percepciones de aquello que los propios actores consideran como movilidad ascendente o descendente. Máxime si nos estamos refiriendo a casos que, tras la aparente uniformidad impuesta por la común pertenencia a la condición de "inmigrantes", suelen esconder una profusión de motivos tan grande como experiencias individuales o colectivas podamos detectar. Lo que supone no sólo tomar en cuenta las causas "estructurales" de los flujos, sino también reconstruir los proyectos individuales y estrategias familiares que están en el origen de esos desplazamientos3.

Claro que no son sólo problemas teóricos los que deben enfrentar los estudiosos de los procesos de movilidad que afectan a las colectividades extranjeras de la Argentina. Entre las razones que explican esa ausencia de trabajos a la que hemos aludido, debiera incluirse, y al parecer no entre las de menor peso, la precaria naturaleza de las fuentes disponibles para dar cuenta de un fenómeno tan complejo como el de la movilidad social. Las publicaciones censales, si no inhábiles, sólo permiten inferencias globales basadas en la comparación de la participación relativa de los diferentes estratos en cada momento. Sólo en algunos casos, más precisamente en aquéllos en que se conservan cédulas censales, es posible un mayor nivel de desagregación. Aunque, en realidad, las limitaciones siguen siendo muchas para los extranjeros por el hecho que no se puede establecer la filiación de sus padres, residentes en el origen, lo que inhíbe el estudio de la movilidad intergeneracional. Esto sin olvidar las dificultades en el examen de los grupos emigrados en cadena, como es nuestro caso, ya que, como es sabido, los censos prescinden de cualquier tipo de definiciones que no sean aquéllas basadas en categorías nacionales. Y la excepcionalidad, para esta época, de otras fuentes, habituales más adelante, que podrían servir como medios supletorios de la documentación estadística más frecuentemente transitada.

Pese a estos, y otros, reparos, desde hace varios años se han efectuado una serie de análisis que, tomando por base las variantes ocupacionales observadas en la trayectoria de los inmigrantes, recorren un arco que va desde posiciones "optimistas", que postulan la emergencia de una sociedad abierta con altas tasas de movilidad hacia arriba, hasta otras que enfatizan las limitaciones que inhíben la posibilidad de tan fuertes márgenes de movilidad ascendente en la población extranjera.

No es desconocido, por cierto, que fue la pionera obra de Germani la que sentó los primeros precedentes en este campo. En efecto, basado en el análisis de una muestra representativa del Gran Buenos Aires, contemporánea a su estudio, el sociólogo italiano fue el primero en establecer los niveles de movilidad intra e intergeneracional existentes, cotejando los datos de ocupación de los encuestados entre sí, y con los de sus padres. Sin embargo, para el período que nos interesa, en ausencia de medios similares a los que utilizara para inicios de los años sesenta, sus inferencias se apoyan en la comparación de las posiciones de los diferentes estratos sobre la base de grandes agregados censales y estadísticas de inmigración. Sus conclusiones subrayan la rápida expansión de los sectores medios debido a la incorporación masiva de inmigrantes y a los elevados márgenes de movilidad ascendente verificables en la población extranjera, incluso hacia el interior de una misma generación, con lo cual venían a cumplir el papel de agentes de modernización de la estructura social que los mentores de la organización nacional, y el mismo Germani, habían venido a atribuirles4. Ese mismo diagnóstico será compartido, en años sucesivos, por autores que, al resaltar las características positivas del proceso de expansión económica, tendieron a apuntalar las ideas implícitas en el modelo del "crisol de razas" germaniano. El ascenso era visto, aunque con matices, como correlato de "fusión", en la medida que la movilidad ascendente contribuyó a disminuir los niveles de conflicto social y étnico otorgando a la sociedad argentina el carácter abierto que la identificara a fines del siglo XIX e inicios del XX5.

Esta imagen, aunque dominante, será objeto de crecientes cuestionamientos desde sectores que, tomando como punto de partida la obra de Thernstrom6, hicieron una lectura mucho más negativa de la sociedad argentina de los golden age. Szuchman, por ejemplo, a semejanza de lo sucedido en Newburyport, encuentra en Córdoba que las características salientes de la inmigración, antes que una fuerte movilidad ascendente, pasan por el turnover que afecta a gran parte de la población extranjera radicada en ese destino. Lo que no es difícil identificar, sumado a otros indicadores tales como los criterios de selección matrimonial, como prueba de una integración a la sociedad receptora menos monolítica y exitosa de lo que se había dado a entender7. En clave similar, Shipley y Soler tienden a relativizar los márgenes de movilidad social ascendente observados en los inmigrantes8. Nuevos y viejos argumentos confluyen en estos trabajos, como el carácter cíclico de la economía agropecuaria, la estructura de propiedad, la inestabilidad laboral de los extranjeros, su aislamiento cultural y lingÜístico, su bajo nivel educativo y los elevados índices de retorno. Compartei., también, el ámbito común de referencia: se trata, en todos los casos, de estudios centrados en grandes ciudades o concentraciones urbanas de gran envergadura. Pero, ¿qué sucedió en conglomerados sociales más pequeños, como Luján, y de carácter más definidamente rural? Ese es el interrogante que nos aprestamos a contestar.

Más próximos en el tiempo, el interés por el tema ha sido reavivado por otros trabajos que hacen hincapié en el rol de las redes sociales premigratorias, y de las cadenas, como componentes operativos centrales del proceso migratorio9 -una dimensión por cierto olvidada en la literatura precedente. Consideraciones a priori indicarían el carácter refractario de las redes en contraste con los que emigraron en forma individual, motivados por condicionamientos "estruc- turales", entre quienes sería posible advertir mayores niveles de movilidad ascendente. Es en este contexto que hemos decidido encarar el examen de los márgenes de movilidad observados en dos grupos emigrados en cadena, como los ítalo-albaneses y sorianos de Luján10, en ámbitos rurales de la provincia de Buenos Aires, tomando como base los datos sobre profesión, de los contrayentes y sus padres, incluidos en las actas de matrimonios del Registro Civil. Pretendemos también, en la medida de lo posible, no sólo dar cuenta de las mutaciones socio-profesionales producidas, sino de la funcionalidad de las redes como mecanismos de ascenso o consolidación social y de las estrategias de los núcleos familiares y los grupos de pertenencia.

Podrá objetarse, con razón, que las variantes ocupacionales operadas en la trayectoria de dos generaciones no son fundamento suficiente como para deducir de ellas conclusiones generales aplicables a todos los casos. Incluso, que la indefinición de las categorías profesionales utilizadas en los registros, susceptibles de diversas interpretaciones, añaden un margen de inseguridad y de subjetividad que inhíbe cualquier intención de dar al trabajo otra proyección que la de un estudio de caso11. A lo que habría que agregar la escasa disponibilidad de fuentes alternativas que permitan un abordaje similar al propuesto12. Por ello, nuestro análisis se verá constreñido, necesariamente, a los sectores más permanentes y estables de las colectividades, es decir, a aquéllos que se radicaron definitivamente. Pero, ¿qué sucedió con quienes se movieron en un constante vaivén, los que no contrajeron matrimonio en Luján o regresaron definitivamente al lugar de origen? Imposible saberlo, por lo menos con estas fuentes y en el estado actual de nuestras investigaciones. Lo cual devuelve al centro de la escena el problema de la representatividad de los casos estudiados y su capacidad de reflejar los procesos generales de los que son parte. Sin embargo, se nos ocurre que esas objeciones no debieran ser impedimento para una primera aproximación al tema, ya que de ella podrían surgir algunas claves para entender más y mejor, con todas las limitaciones que se quiera, el funcionamiento de las cadenas y, aún más, aludir a la cuestión, generalmente olvidada, del impacto y las consecuencias de las redes premigratorias sobre la asimilación de los extranjeros y los procesos de movilidad inherentes a la más general estructura social argentina.

Historias paralelas

A fines de la década de 1860, el partido de Luján era un distrito típicamente agropecuario, en trance a la reconversión de su aparato productivo, que, en el término de dos décadas, pasaría de una economía centrada en el lanar a otra en que las actividades dinámicas residían en la agricultura y la cría de bovinos. Contaba con una población de 10.256 personas, la tercera parte de las cuales vivía en la ciudad cabecera del partido13, lo que se refleja en una traza urbana que todavía no lograba despegar su imagen de aquélla que dominara su etapa fundacional, en la primera mitad del siglo XVIII, y en una estructura espacial que destaca, por la ausencia de concentraciones menores, la centralidad de las actividades del campo. Sin embargo, no por eso hay que subestimar los alcances del desarrollo urbano, pues sus 3.393 habitantes la convertían en la quinta ciudad en magnitud de la provincia, con exclusión de Buenos Aires14. Y, entre los efectos diversificadores del agro, debiera destacarse el sustancial desarrollo del comercio, que, ya para 1881, era uno de los principales rubros de inversión15. La presencia de extranjeros era significativa, aun en una fecha tan temprana como 1869, representando poco más del 20% de la población del partido, siendo los españoles el grupo mayoritario, seguidos por italianos, franceses e irlandeses. Los irlandeses, ahora declinantes, habían tenido un destacado papel en la emergencia y consolidación de la economía ovejera, mientras que los españoles, sin escapar a las tendencias usuales de todas las colectividades en cuanto a predominio de una franja inestable ligada a las actividades del campo, mostraban una disposición mayor a la residencia urbana y al trabajo en el rubro mercantil16.

Fue en estas circunstancias que empezó a llegar al partido una numerosa corriente procedente de la provincia de Soria, en la meseta central castellana, que respondía a las características típicas de una comunidad emigrada en cadena17. Los primeros de ellos procedían del foco de La Muedra, ubicado al noroeste de la provincia, integrado por los originarios de esa aldea y los de sus vecinas Molinos de Duero, Salduero y Vinuesa; pueblos todos que pueden ser comprendidos en un círculo de cinco kilómetros de radio y que responden a características socioeconómicas análogas, asociadas a la explotación maderera, de minerales y al desarrollo de un sector de transporte encargado de los intercambios con las zonas bajas18. Esa homogeneidad de comportamientos observada en el medio de origen será mantenida después de la emigración, al punto que casi todos los sorianos del foco de La Muedra arribados a nuestro partido habrían de establecerse, pese a sus orígenes campesinos, en la ciudad de Luján; se dedicarían al comercio y guardarían un marcado patrón endogámico, manejándose dentro de un ámbito relaciona¡ acotado. Sus orientaciones, en este sentido, están fuertemente influidas por las disposiciones de los pioneros, en la medida que la red interactúa no sólo en base a la correspondencia familiar, sino que también obedece a redes de recomendación, viajes periódicos y a la vuelta de "indianos" que siguen operando dentro de la cadena aún después del retorno19. No son ajenos, tampoco, a la utilización de mecanismos formales - particularmente los miembros de la élite mercantil soriana asimilable a los pioneros- como medio de estímulo para la emigración. Algunos se integran, en 1889, a la Subcomisión local de la Sociedad Hispanoamericana de Inmigración, que otorga pasajes subsidiados, mientras que otros, que llegaron a oficiar de Vice Cónsules, actuaban como agentes de compañías marítimas en la colocación de pasajes, informantes de casas industriales y comerciales, y prestamistas para los que necesitaran dinero20.

Lógicamente, una estrategia como ésta, lejos de disminuir la inmigración, tendió a incentivarla, extendiendo el radio de captación de la red a otros espacios sociales. Así, el foco de La Muedra pronto cedió su primacía a otro ubicado más al sur y estructurado en torno a los pueblos de Quintana Redonda y Calatañazor, además de otras aldeas. Las similitudes con el modelo de La Muedra son, por lo demás, significativas: la concentración en actividades mercantiles, la residencia urbana y la reproducción de patrones endogámicos hacia el interior de la comunidad son algunas de sus notas salientes. Lo que no inhíbe la existencia de discrepancias, tales como la primacía de los lazos parentales como mecanismo orientador de la red y una cierta redistribución de los inmigrantes en distintos sectores de trabajo y aun dentro del mismo rubro mercantil. Al mismo tiempo, los engranajes formales no dejaron de tener importancia, culminando en 1916 con la fundación del Centro Soriano, que, entre sus fines, habría de establecer, además de dar trabajo a los inmigrantes, "atender, amparar y repatriar a los sorianos necesitados con los recursos propios del Centro..."21.

Pero si la extensión de las redes fue posible, se debió no sólo a la reproducción del flujo asistencial e informativo sino también a la continuidad del ciclo expansivo de la economía local. El boom del agro tuvo efectos multiplicadores que repercutieron en una cada vez más visible tendencia a la urbanización. La población urbana del partido creció a 5.236 personas en 189522, llegando a 10.240 en 191423, de las cuales 9.428 pertenecían a la ciudad de Luján. Si bien se desarrollaron, paralelamente, otras concentraciones menores, no fueron una alternativa a la atracción y a la concentración de funciones ejercida por la ciudad cabecera. En efecto, la expansión del comercio minorista, los sectores artesanales y la incipiente industria, orientados en el doble sentido de servir al agro y a la demanda interna, ofrecieron nuevos puestos de trabajo, compensando la menor influencia de otros sectores antes importantes, como el comercio mayorista y los almacenes de ramos generales, que aparecen ahora como áreas consolidadas. La urbe opera, también, como receptáculo de vastos grupos de mano de obra inestable que fluctúan entre las labores estacionales del campo y una ciudad que, además de los factores enunciados, ofrece oportunidades crecientes en el auge de la construcción y la educación de la Basílica.

En cuanto a las migraciones europeas, a esta altura de las circunstancias, la orientación de los flujos había cambiado radicalmente. Después de un comienzo relativamente bajo, la inmigración italiana había iniciado, en la década de 1870, un irresistible ascenso que la llevó a convertirse, ya en 1881, en la colectividad extranjera más numerosa a distancia de los españoles. En 1895 los italianos llegaron a sumar 2.567, y 3.406 en 1914. Pero el cambio, a la vez que cuantitativo, fue también cualitativo, produciéndose un desplazamiento del eje de captación de la inmigración italiana, que, inicialmente dominado por los emigrantes del norte, principalmente lígures y piamonteses, asistió, desde 1895, a una etapa en que destaca la presencia de inmigrantes del sur. Entre ellos, quienes, a la postre, constituirían el grupo más numeroso: los ítalo-albaneses de la provincia de Cosenza, en la región de Calabria24.

En realidad, la colectividad ítalo-albanesa de Luján era originaria de una serie de aldeas vecinas, que pueden circunscribirse en un círculo de un radio de diez kilómetros de extensión25, ubicadas en las estribaciones montañosas paralelas a la costa este de Cosenza, cuyos habitantes se reconocen como paesanos: San Demetrio Corone, Santa Sofía d'Epiro, Vaccarizzo, Macchia y San Cosmo Albanese, además de formas de organización económico-sociales comunes, relacionadas a la práctica de cultivos intensivos y actividades extractivas, son parte de un mismo universo cultural y lingÜístico, caracterizado por su pertenencia a la subcultura albanesa, derivada de las migraciones de ese origen al sur de Italia que se venían produciendo desde el siglo XV. Esa originalidad manifiesta, que se traduce en la utilización de hábitos cotidianos de solidaridad familiar y paesana, del arbéreh como idioma y de un ámbito relaciona¡ que excede el marco comunitario a través de prácticas religiosas, sociales y económicas afines, no se habría de cortar con la emigración sino que se mantendría gracias a la continuidad de la influencia de las redes sociales premigratorias. Características como ésas, exacerbadas por la presencia de elementos como el idioma, potenciaron las tendencias naturales de todo grupo emigrado a construir un espacio de sociabilidad segregado una vez establecidos en su nuevo medio.

En el caso de Luján, la creciente urbanización impulsó la incorporación de nuevas áreas a la traza urbana, lo cual permitió a los ítalo-albaneses erigir su emplazamiento en el naciente barrio de Santa Elena, al otro lado del río Luján, frente a la ciudad, que, con su presencia, adquirió todas las connotaciones de un barrio étnico. A esta concentración masiva de los inmigrantes en un área del partido, deberíamos sumar el común ejercicio de una serie de labores compartidas, la fortaleza de las prácticas endogámicas y la delimitación de formas de sociabilidad que, con las inevitables mediaciones que supone su traslado, tienden a preservar la especificidad del grupo. Así, hacia el interior del barrio, y aun fuera de él, los miembros de la colectividad albanesa lograron reproducir los modos de organización familiar y las prácticas de solidaridad paesana propias del lugar de origen. Destaca, sobre todo, el peso de las relaciones parentales como elemento articulador de las cadenas y aseverador de una cohesión interna que se manifiesta en varias direcciones. Lo que no inhíbe, sin embargo, que, entre los inmigrantes, se generen relaciones asimétricas y se dé paso, en algunos casos, a la elaboración de nuevas formas de identidad complementarias a la identidad de base26.

Pues bien, conocidos los principales rasgos de ambas corrientes, podemos comenzar a examinar, a través de esos casos, el impacto de las redes sociales sobre las formas de movilidad observadas en los grupos inmigrantes radicados en Argentina.

Las cadenas como función de continuidad. El caso de los ítalo-albaneses

Una pregunta preliminar que se impone en este caso, máxime si la ocupación será nuestro criterio básico de delimitación de las categorías sociales, concierne cuáles eran las actividades desempeñadas por los inmigrantes de cuya movilidad pretendemos dar cuenta.

Cuadro No. l : Estructura ocupacional masculina de los miembros de dos grupos emigrados en cadena en el momento de su matrimonio. Luján, 1889-1920.

  Italo-albaneses Sorianos
No manuales    
1. Profesiones liberales 0,0% 0,0%
2. Comerciantes, rentistas, propietarios, empresarios. 5,9% 56,8%
3. Empleados 0,0% 11,4%
Manuales    
4. Pequeños empresarios agrícolas 13,7% 4,5%
5. Actividades manuales calif.
y semicalificadas.
11,8% 11,4%
6. Actividades manuales no calif. 68,6% 15,9%
7. Sin datos    
Totales 100,0% 100,0%
Fuente: Registro Civil de las Personas de Luján. Libros de actas de matrimonios (1889-1920).

El solo cotejo de las estructuras ocupacionales de los ítalo-albaneses y sorianos de Luján arroja un panorama fuertemente contrastante y muy polarizado en ambos extremos de la escala laboral. Ello tiene que ver, antes que con las condiciones operantes en el punto de partida, con el modelo de inserción de cada grupo en relación a las orientaciones emanadas de las redes, el momento de llegada y la posesión o no de otras ventajas. Como podrá observarse, hemos preferido adoptar el criterio "clásico" de delimitación entre actividades manuales y no manuales que, si bien en gran medida superado por complejos esquemas de clasificación elaborados en investigaciones recientes27, es funcional para nuestro estudio en virtud de la aludida polarización que se da en este caso. A efectos de una mayor precisión, hemos agregado una categoría no usual entre los manuales, la de pequeños empresarios agrícolas, ya que, en nuestro concepto, define un modelo de integración distinto al implícito en los otros grupos. Asimismo, por considerar no relevante a los efectos de nuestro trabajo establecer una divisoria entre actividades manuales calificadas y semicalificadas, dada su menor cuantía y una cierta indefinición conceptual en la categorización de las profesiones "fronterizas", hemos creído conveniente agrupar ambos rubros en un mismo ítem.

A primera vista, puede observarse, los sorianos se concentran en los sectores mercantiles, donde se ocupa cerca del 60% de los inmigrantes de ese origen arribados a Luján, y aún más si consideramos a los empleados, en su gran mayoría dependientes del comercio. Los ítalo-albaneses, por oposición, se ubican preferentemente, en el momento del matrimonio, en los estratos más bajos e inestables de la escala laboral, que requieren una calificación más baja (cf. Cuadro l). Destaca, también, un importante segmento, cerca del 12%, que desarrolla tareas como productores, presumiblemente independientes, en el agro, y, en menor grado, se ocupan de actividades artesanales relacionadas con las necesidades de la urbanización y la expansión demográfica.

Pareciera, entonces, si el supuesto que está en la base de la noción de cadena es la capacidad de éstas de retener a los grupos implicados dentro de ciertos cánones de comportamiento característicos de la etapa premigratoria, que los ítalo-albaneses fueron más "exitosos" que sus congéneres españoles en la tarea de mantener viva esa ligazón con sus raíces campesinas, ya que más del 80% estaría directa o indirectamente vinculado al ejercicio de actividades rurales. En tal dirección, el caso de los sorianos, con su preferencia por la ciudad y el comercio, aparecería como atípico, aunque habría que preguntarse si este aparente desvío no puede ser explicado dentro del concepto de cadena. Lo que es seguro, de cualquier forma, es que las redes premigratorias no operan, necesariamente, en un mismo y unívoco sentido.

Retomando nuestro hilo argumental, hemos supuesto, en principio, que la mejor suerte de los sorianos con respecto a los ítalo-albaneses en su inserción en la estructura económica del partido estaba, sobre todo, asociada a las condiciones específicas en que operaron las redes en cada momento. Sin embargo, se nos ocurre imprescindible dar cuenta de la situación del grupo familiar en el momento de la partida, a pesar de que la única información disponible al respecto en nuestras fuentes, precaria por cierto, es la profesión del padre de los cónyuges y el último lugar de residencia de sus progenitores. Aun así, la referencia al tema se presenta como un requisito insalvable si queremos conocer, de alguna forma, los márgenes de movilidad intergeneracional logrados por los inmigrantes que contraen matrimonio en Luján.

Cuadro No. 2: Situación del grupo familiar medida por la profesión de los padres de los inmigrantes ítalo-albaneses y sorianos casados en Luján (1889-1920).

No manuales
Profesión Italo-albaneses Sorianos
1. Profesiones liberales 0,0% 0,0%
2. Comerciantes, rentistas, propietarios, empresarios. 2,0% 33,3%
3. Empleados 0,0% 0,0%
Manuales    
4. Pequeños empresarios agrícolas 19,6% 41,3%
5. Actividades manuales calif. y semicalificadas. 2,0% 6,7%
6. Actividades manuales no calif. 66,7% 18,7%
7. Sin datos 9,7% 0,0%
Totales 100,0% 100,0%
Fuente: Id. Cuadro No. 1.

Una primera aproximación al tema de la situación de los grupos familiares de origen nos devuelve, nada sorprendentemente por cierto, la imagen de dos zonas poseedoras de características que permiten definirlas como marcadamente rurales. La enorme mayoría de los inmigrantes, en el orden de¡ 60 al 86%, según los casos, son hijos de jornaleros y agricultores y sólo en una proporción mínima pueden ser encuadrados como pertenecientes a categorías de carácter más definidamente urbano. Sin embargo, es necesario remarcar, surgen del cuadro una serie de matices que no pueden ser obviados. Entre los sorianos, a la par de un consistente núcleo de productores agrícolas, podemos encontrar un no menos importante sector de extracción mercantil, cuyos márgenes de presencia (33%) resultan, a priori, impactantes. Esto nos remite a las diferencias entre las estructuras productivas de ambas sociedades y al papel de los comerciantes, y de los grupos transportistas, en la configuración de los circuitos inter e intrarregionales de la provincia de Soria, lo cual, ciertamente, no deja de ser un antecedente importante, aun cuando el rol del comercio no pueda ser en Luján el mismo que en el origen.

El perfil campesino del flujo aparece, en cambio, más acentuado entre los ítalo-albaneses, aunque, en este caso, la elevada tasa de inmigrantes descendientes de jornaleros no deja de plantear nuevos problemas, parti- cularmente en lo que hace al financiamiento del viaje. Hasta parece desmentir el aserto, del que nosotros mismos nos hiciéramos eco28, sobre la eventual preponderancia de una emigración de grupos de pequeños y medianos propietarios que tienden a solventar su traslado mediante la enajenación del propio patrimonio o, en las explotaciones familiares, acudiendo a su entorno, que asume los gastos en el marco de un delicado sistema de contraprestaciones que no se agota en la partida. Sin embargo, es probable, esas imágenes no tienen por qué ser entendidas en oposición. Debemos recordar que el trabajo estacional y la circulación de sus miembros era una fuente habitual de recursos para los integrantes de las familias de la Italia meridional. Particularmente en las comunidades de montaña, los excedentes agrícolas no fueron nunca suficientes para sustentar a la numerosa población que las habitaba. El usufructo de arrendamientos de nuevos lotes y la explotación de áreas marginales, de los que hemos tomado nota en nuestras últimas indagaciones sobre los ítalo-albaneses, no hacen sino confirmar la necesidad de esas prácticas para asegurar la provisión de los requerimientos familiares29. Requerimientos que, por otra parte, no deben ser entendidos exclusivamente en términos de autosubsistencia sino también, según los casos, de la ampliación del patrimonio familiar, la compra de tierras o ganados, la instalación o reforma de negocios, el estudio de los hijos o el retorno definitivo.

En última instancia, la adscripción a la condición de "jornalero" no define una categoría fija, como puede ocurrir en una grilla laboral tradicionalmente concebida, sino, más bien, una mutación funcional, muchas veces temporaria, que no inhíbe la posibilidad del ejercicio paralelo de otros oficios o el manejo de las explotaciones familiares. Una lectura menos atenta y más apegada a las definiciones formales haría caso omiso de consideraciones de este tipo cuando, en realidad, en casos como éste, la posición relativa o el status de los individuos depende, en función de sus objetivos, más de su bagaje relacional y de su rol en las estrategias familiares que del grado de calificación laboral o el nivel de renumeraciones que perciba30. Lo cual indica, en definitiva, que la valoración social de las categorías profesionales varía según la óptica desde la cual son observadas, ya sea la de la sociedad receptora o en el grupo de origen. Aunque se nos ocurre, tratándose de inmigrantes, sería cuando menos arbitrario no contemplar las aspiraciones y expectativas que ellos mismos se formulan acerca de los fines que persiguen al asumir el riesgo de emigrar.

Cuadro No. 3: Movilidad intergeneracional en un grupo emigrado en cadena. Los ítalo-albaneses de Luján, 1889-1920.

(a) Ocupaciones en el origen
(b) 1 2 3 4 5 6 S/D Total
1 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% -- 0,0%
2 0,0% 0,0% 0,0% 3,9% 0,0% 2,0% -- 5,9%
3 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% -- 0,0%
4 0,0% 0,0% 0,0% 9,8% 2,0% 0,0% 1,9% 13,7%
5 0,0% 2,0% 0,0% 0,0% 0,0% 9,8% -- 11,8%
6 0,0% 0,0% 0,0% 5,9% 0,0% 54,9% 7,8% 68,6%
Total 0,0% 2,0% 0,0% 19,6% 2,0% 66,7% 9,7% 100,0%
Referencias: (a) Ocupación de los padres de los cónyuges en su último destino. (b) Ocupación de los inmigrantes en el momento del casamiento.
  1. Profesiones liberales.
  2. Comerciantes, rentistas, propietarios, empresarios.
  3. Empleados.
  4. Pequeños empresarios agrícolas.
  5. Actividades manuales calificadas y semicalificadas.
  6. Actividades manuales no calificadas.
Fuentes: Id. Cuadro No. 1.


Conocida la posición de los inmigrantes en el punto de partida, estamos en condiciones de pasar a considerar los cambios que significó su traslado, es decir, la movilidad intergeneracional, aunque concentrándonos en los ítalo-albaneses. Lo primero que surge es la elevada proporción de personas que revisten una posición similar a la de sus padres, aspecto particularmente visible entre los jornaleros, que constituyen cerca del 55% del total, y, en menor medida, entre los agricultores, en el orden del 10%. Esto quiere decir que, sin contar a aquellos inmigrantes de quienes no tenemos datos acerca de la ocupación de sus progenitores, poco menos del 65% de los casos tienden a ejercer, en el destino, la misma profesión de sus padres.

Llegados a este punto, cabe preguntarse cuál es el significado que debemos atribuir a esta tendencia. La tentación a afirmar la existencia de una sociedad menos móvil de lo que era dado esperar es grande, máxime cuando la contundencia de los números parece avalarlo. Sin embargo, es menester no sacar conclusiones apresuradas. Estudios recientes han probado cómo la traspolación de conceptos actuales, llevados a otros contextos, tiene consecuencias nefastas sobre el cálculo de los niveles de movilidad, acentuando los ritmos de las transferencias intersectoriales cuando no existen, o atribuyendo a las sociedades analizadas una inmovilidad que contraría su propia sustancia31. Como sostiene Dupáquier, en todo caso es evidente que movilidad social y movilidad geográfica están íntimamente conectadas32. Y que, agotadas las posibilidades de ascenso en el origen, lo que es más evidente en el caso de las sociedades rurales, la transferencia de personas conlleva implícito el impulso de mejorar, aunque más no sea en el ejercicio de la misma profesión, la situación en el punto de partida. Quizás, en este aspecto, no sea vano recordar que uno de los puntales de las teorías "optimistas" sobre la inserción de los inmigrantes en Argentina, que hacían hincapié en la influencia de los factores atractivos, estaba dado por el diferencial de salarios entre el origen y el lugar de destino final33. Lo cual, reinserto en un contexto que ponga mayor énfasis en las redes familiares y las estrategias centradas en el país de origen, debiera explicar por qué esa situación de aparente inmovilidad no es percibida como tal por los inmigrantes ítalo- albaneses que pueden dar testimonio de ello. O, quizás, esta primera aproximación encubra una situación más matizada en que el estancamiento inicial sea compensado, entre los que deciden establecerse, por una movilidad intrageneracional más acentuada. Más adelante volveremos al tema.

Por lo pronto, nos limitaremos a decir que, entre los ítalo-albaneses, las redes parecen haber cumplido bastante bien su función de retener a los inmigrantes dentro de niveles ocupacionales semejantes a los que ostentaran en el punto de partida. Los casos evidentes de ascenso que se registran, alrededor del 17%, se relacionan con un modelo "clásico" de transferencia de mano de obra de sectores manuales a no manuales y del campo a las ciudades, principalmente de agricultores y jornaleros a grupos mercantiles y artesanales de inserción urbana. En cambio, los descensos, un 9,9%, obedecen a un patrón de movilidad más definidamente rural en la medida que se trata, en su mayoría, de hijos de pequeños productores independientes (agricultores, chacareros, pastores) que se convierten en jornaleros. No obstante, debemos tomar estos datos con precaución. No debemos olvidar que los mismos hacen referencia a una movilidad "estructural" y a momentos concretos en la vida de los actores, padres e hijos, de los que pocas veces conocemos un itinerario lo suficientemente amplio como para adoptar posiciones más definitivas en los criterios de clasificación. Riesgo que compete, por su edad, principalmente a los hijos, aunque la provisoriedad de los datos afecta al conjunto de la información disponible.

Según lo que sabemos, la movilidad ocupacional fue intensa entre los ítalo- albaneses, particularmente después de la segunda posguerra, cuando se registran casos de personas que ejercieron dos, tres e incluso más trabajos. En cuanto a la etapa que nos ocupa, una de las opciones posibles, y más viables, para medir este proceso es el cotejo de la situación de los cónyuges en el momento del matrimonio y el nacimiento del primer vástago, aunque ello suponga la ausencia de aquéllos que no tuvieron hijos o se movieron espacialmente, falencia que deberá ser cubierta mediante la apelación a otras fuentes o series de datos que den cuenta de su situación al final de su vida laboral34.

En realidad, si de movilidad intrageneracional se trata, el bajo punto de partida de los ítalo-albaneses parece garantizar márgenes de movilidad hacia arriba relativamente altos. Sin embargo, los datos que tenemos a disposición, por el momento, no parecen convalidar ese supuesto.

Cuadro No. 4: Movilidad intrageneracional en la comunidad albanesa de Luján.

(a) Ocupación en el momento del matrimonio
(b) 1 2 3 4 5 6 Total
1 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
2 0,0% 5,9% 0,0% 0,0% 0,0% 2,0% 7,9%
3 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 2,0% 2,0%
4 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 3,9% 3,9%
5 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 9,8% 0,0% 9,8%
6 0,0% 0,0% 0,0% 7,8% 0,0% 37,3% 45,1%
7 0,0% 0,0% 0,0% 5,9% 2,0% 23,4% 31,3%
Total 0,0% 5,9% 0,0% 13,7% 11,8% 68,6% 100,0%
Fuente: Registro Civil de las Personas de Luján. Libros de actas de matrimonios (1889-1920). Libros de nacimientos (1889-1925).

En efecto, como surge del cuadro, la situación prevaleciente en los miembros masculinos de la comunidad albanesa, entre el casamiento y el nacimiento del primer hijo, es la de una estabilidad relativa dentro del mismo estrato ocupacional. Sin embargo, esa hipótesis debiera ser relativizada en función de los elevados márgenes de casos de los que no hemos encontrado datos ulteriores, pues los libros de nacimientos no consignan la profesión después de 1915. Y, aunque mínimamente, puede notarse un cierto grado de desplazamiento hacia arriba, fundamentalmente de oficios manuales a no manuales, o hacia abajo, de agricultores que devienen en jornaleros, lo que plantea el tema de la rentabilidad, a corto plazo, de las distintas actividades y de los objetivos que persiguen los inmigrantes.

Volviendo a nuestro tema central, los fuertes niveles de permanencia de los inmigrantes en niveles sociales similares a los detentados por sus padres se explica por las modalidades operativas adoptadas por las redes albanesas. Recordemos el papel orientador que en ellas cumplen las familias, no sólo para la provisión de información, sino también en el asentamiento y la reinvención de un espacio de sociabilidad que tiende a recrear las costumbres y los modos de vida originarios. Al respecto, no parece vano recordar que entre 1905 y 1920, cuando el barrio de Santa Elena cobra su perfil definitivo, el 65% de los albaneses arribados a Luján se establecen en él; y no son pocos los ejemplos de relocalizaciones de inmigrantes que, habiéndose establecido en otro sitio, hicieron de Santa Elena su hogar definitivo. A ese colofón no debió ser ajeno el aislamiento físico del barrio, separado de la ciudad por el río Luján, y el impuesto por el idioma, ya que casi todos los albaneses sólo hablaban, a su arribo, el arbéresh. De lo que se deduce, también, su absoluta dependencia de sus pares establecidos previamente para contactarse con el resto de la sociedad y acceder a las diferentes opciones laborales. No extrañará, entonces, si decimos que son precisamente aquellos inmigrantes que residen con sus padres, en Santa Elena o en otros puntos del partido, los que tienen una tendencia más fuerte, en un 75%, a seguir la trayectoria ocupacional de sus progenitores. En cambio, entre los que emigraban solos, o como parte de una estrategia migratoria distinta, la disposición al cambio parece ser mayor, aunque no necesariamente en el sentido de una movilidad ascendente.

Como fuera, y pese a lo que muestran los indicadores "objetivos", los ítalo- albaneses que pueden dar testimonio de esta época y que hemos logrado entrevistar, no sienten su traslado como una situación de estancamiento o inmovilidad. El ejercicio de los mismos trabajos es contrastado con el mayor nivel de ingresos y con el acceso a bienes (la propiedad, la casa propia, la educación de los hijos) que en el origen se presentaban como inalcanzables. Indudablemente, en estas percepciones intervienen factores psicológicos derivados de la necesidad de justificar el éxito del propio proyecto. Pero ello no obsta para que, en muchos casos, esas imágenes tengan asidero en situaciones reales de cambio, como los que lograron ascender ocupacionalmente en el curso de su vida, o en posicionamientos diferentes ante distintos aspectos de la vida.

Redes sociales y movilidad: la estrategia del ascenso. Los sorianos de Luján

Si momentáneamente, dejando de lado a los ítalo-albaneses, pasamos a examinar a los sorianos desde un prisma similar al que utilizáramos para los cosentinos, algunas diferencias notorias surgen de inmediato. Por lo pronto, es evidente el ya mencionado mejor punto de partida de los sorianos. En efecto, si bien la mayoría de los inmigrantes castellanos casados en Luján provienen de un medio agrícola, también destaca una nada desdeñable cantidad de hijos de comerciantes, lo que supone una serie de ventajas comparativas respecto a sus congéneres italianos. Eso debe haber influido positivamente en la mejor inserción de los sorianos en el sistema socioeconómico del partido y en su rol privilegiado en la estructuración del comercio mayorista local, el cual sentó las bases de la fortuna de muchos de esos inmigrantes y de su proyección a otras áreas de influencia dentro y fuera de la colectividad española, incluyendo el ámbito de la política municipal.

Pero no sólo las ventajas derivadas de una mejor disposición previa favorecieron la conformación de la élite soriana. En ese sentido, se nos ocurre decisivo, respecto a los albaneses, el temprano arribo de las primeras oleadas de sorianos, lo que les permitió usufructuaren beneficio propio ciertas áreas vacías del sistema económico local, entre ellas los almacenes de ramos generales. El éxito de los pioneros, y de las redes por ellos establecidas, sirvieron para guiar el desarrollo posterior de las cadenas. Hasta podría llegar a pensarse, dada la continuidad observada en el ejercicio de la actividad mercantil, en el origen y en el destino, principalmente en el caso de La Muedra, en la estructuración de una red de cadenas profesionales, como lo propone Gabaccia35. En cambio, cuando los inmigrantes del sur de Italia arribaron, a fines del siglo XIX, esos canales de rápido ascenso estaban clausurados o habían perdido su dinamismo, por lo que los recién llegados debieron tomar otras opciones.

Cuadro No. 5: Movilidad intergeneracional en la colectividad soriana de Luján, 1889-1920.

(a) ocupaciones de origen
(b) 1 2 3 4 5 6 Total
1 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
2 0,0% 26,6% 0,0% 20,2% 6,7% 3,3% 56,8%
3 0,0% 0,0% 0,0% 7,4% 0,0% 4,0% 11,4%
4 0,0% 0,0% 0,0% 2,3% 0,0% 2,2% 4,5%
5 0,0% 6,7% 0,0% 4,7% 0,0% 0,0% 11,4%
6 0,0% 0,0% 0,0% 6,7% 0,0% 9,2% 15,9%
Total 0,0% 33,3% 0,0% 41,3% 6,7% 18,7% 100,0%
Referencias y fuentes: Id. Cuadro No. 3.

Pero no serán sólo hijos de mercaderes quienes se habrían de desempeñar en el comercio lujanense. Una importante fuente de reclutamiento del sector, que incluye a más del 20% de los inmigrantes considerados, son hijos de agricultores, por lo que podemos hablar, en este caso, de una doble reconversión: de actividades rurales a urbanas y de manuales a no manuales. Y no faltan, tampoco, comerciantes sorianos que descienden de artesanos y de jornaleros, mostrando un perfil similar los empleados y dependientes de comercio. ¿Cuáles son los factores que explican este amplio y multifacético viraje? Aludir a la capacidad orientadora de las cadenas, articuladas por la élite, resulta casi una obviedad. Sin embargo, la imagen de las redes como mecanismo de solidaridad y de asistencia no debe obstaculizar otras lecturas posibles; sirven, también, como mecanismo para la captación de mano de obra barata para las empresas mercantiles de la élite soriana, y no sólo de ella36. Las repetidas referencias al trabajo a destajo, a los dependientes durmiendo en los mostradores de los comercios y los magros estipendios con los que Carmelo YangÜez, luego miembro de la élite soriana, juzga era recompensado su trabajo37, nos recuerdan esta otra, y muy a menudo olvidada, dimensión de las redes primarias38: que pueden actuar como mecanismos de solidaridad, pero también de diferenciación social y asimetría, que tienden a estratificar internamente al grupo fijando escalas y jerarquías, y nos ponen, nuevamente, ante la evidencia de los limites de las tradicionales categorías ocupacionales y sociológicas usadas para medir la condición social de los diferentes sectores.

Como se quiera, las redes fueron el mecanismo, en el caso de los sorianos, a través del cual se operó el trasvase de una parte importante del flujo al sector mercantil. Pero, ¿fue el comercio el único medio de ascenso con que contaron los sorianos en Luján? El cuadro revela, a diferencia de los albaneses, una mayor amplitud de los sectores móviles. Quienes permanecen dentro del mismo estrato de sus padres representan aproximadamente el 38%, de los cuales, como ya hemos visto, la mayoría son hijos de comerciantes que se desempeñan en el mismo rubro. Una situación similar revisten algunos grupos menores de agricultores y jornaleros. En cuanto al resto, la relación dominante es la movilidad ascendente que afecta a más del 55% del total de casos considerados. Sin embargo, esta cifra tan alta debe ser tomada no sin prevenciones. Por lo pronto, nos parece dudosa la valoración que pueda hacerse de algunas transferencias, como de agricultor a empleado, sino en términos "objetivos" de movilidad rural-urbana, manual-no manual o trabajo calificado-no calificado, por lo menos en el de su significación real, capacidad adquisitiva o status social. Todo depende de las connotaciones que se atribuya, en este caso, a palabras como "agricultor". Lo que nos devuelve al tema de la indefinición de las categorías utilizadas por las fuentes y la pertinencia de comparar dos universos laborales y relacionales tan distintos.

Aun así, algunas cosas quedan claras. Casi todos los casos de ascenso, más del 80%, responden a un modelo que se identifica con la mudanza de un patrón previo, ligado a los trabajos rurales y manuales, a otro en el que el eje se desplaza a las actividades no manuales y urbanas donde el comercio ocupa el centro de la escena. Lo que ratifica el supuesto que las posibilidades de ascenso social son, particularmente en este caso, una respuesta no sólo a las condiciones del mercado de trabajo local, sino también, y fundamentalmente, de la red de relaciones interpersonales en que los inmigrantes se encuentran inmersos. Red que, por otra parte, a nivel de las élites, se construye hacia dentro y hacia fuera de la colectividad de origen, generando una trama que excede el acotado marco d.°. la comunidad étnica y se proyecta, por ejemplo a través de alianzas matrimoniales, como una reafirmación de las posiciones alcanzadas en el seno de la sociedad lujanense39. Debemos recordar que el solo hecho de trasladarse comporta la inserción de los inmigrantes en un universo relacional distinto al de origen, integrado no sólo por "paisanos", y que brinda oportunidades ciertas de readaptación y de redefinición de las identidades40. La capacidad para aprovechar, o no, esas posibilidades dependerá del bagaje relacional previo con que cuentan los individuos; del funcionamiento, y sentido, de las redes y de la forma específica en que se procesa su integración social al nuevo medio.

Por otra parte, si seguimos el esquema aplicado a los ítalo-albaneses e intentamos medir, en los sorianos, el grado de influencia de la presencia del entorno familiar en la estabilidad del empleo, una vez más las diferencias entre los flujos saltarán a la vista. En efecto, el 60% de los sorianos que viven en Luján, con sus progenitores, tienden a romper con la profesión de sus padres, lo que demuestra la fuerza de la red global, antes que las relaciones parentales directas, como elemento orientador de las opciones laborales de los inmigrantes. Lo mismo sucede con aquéllos que han dejado a sus predecesores en España y que, en una proporción del 85%, tienden a cambiar de oficio, siendo este último sector, en una proporción de dos por uno, el que predomina en el conjunto del grupo. Es decir, una vez más, la evidencia demuestra que fue la naturaleza misma de las redes premigratorias, y su articulación en el destino, la que condicionó el mayor o menor éxito de los inmigrantes en su inserción en la sociedad argentina.

Cuadro No. 6: Movilidad intrageneracional en la colectividad soriana de Luján.

(a)ocupación en el momento del matrimonio
(b) 1 2 3 4 5 6 Total
1 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
2 0,0% 43,3% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 43,3%
3 0,0% 0,0% 6,6% 0,0% 0,0% 0,0% 6,6%
4 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
5 0,0% 0,0% 0,0% 1,2% 7,1% 0,0% 8,3%
6 0,0% 0,0% 0,0% 3,3% 0,0% 10,7% 14,0%
7 0,0% 13,5% 4,8% -- 4,3% 5,2% 27,8%
Total 0,0% 56,8% 11,4% 4,5% 11,4% 15,9% 100,0%
Fuentes: Id. Cuadro No. 4.

En cuanto a la movilidad intrageneracional, el elevado status profesional de los sorianos, a diferencia de los albaneses, tiende a garantizar a largo plazo una mayor estabilidad en el empleo. Esta situación es particularmente visible en los comerciantes, aunque un 4% de los inmigrantes se movieron, hacia arriba o hacia abajo, en el transcurso de su trayectoria profesional, y de otro 30% no tenemos datos. En última instancia, nos parece dudosa la pertinencia de mantener como criterio excluyente de medición las mudanzas socioprofesionales observadas en la vida de un individuo, puesto que es posible, como sucedió con varios miembros de la élite, que la permanencia aparente dentro de una misma categoría encubra posiciones sociales y económicas muy distintas. Será necesario, pues, matizar estos resultados con otros que den cuenta, más adelante, de diferentes niveles de análisis.

Consideraciones finales

Es claro, entonces, después de lo afirmado, que las cadenas y redes sociales premigratorias, articuladas en el origen y proyectadas al destino, no actúan necesariamente siempre en el mismo sentido. En los casos expuestos, no fueron las posibilidades ofrecidas por el mercado laboral - por lo menos no exclusivamente - las que determinaron las posiciones alcanzadas por sorianos y albaneses en la estructura social lujanense; sino que, sobre todo, nuestro análisis subraya la centralidad de las conexiones interpersonales y la pertenencia a redes relacionales distintas.

En ese sentido, los sorianos usufructuaron las ventajas comparativas de su arribo temprano. Ello los dotó de un mayor margen para renegociar su situación en el nuevo medio, consolidándose, algunos de ellos, en lugares claves de la estructura socioeconómica del partido, lo que luego permitió a las oleadas posteriores aprovechar esas ventajas para moverse profesional y socialmente hacia los sectores medios, sin desmedro de otros grupos que descendieron, quizás provisoriamente, o permanecieron inmóviles.

Entre los ítalo-albaneses, en cambio, la movilidad intergeneracional es menor, tendiendo a permanecer en estratos profesionales afines a los de sus padres. Su arribo más tardío, que conlleva un creciente cierre de oportunidades, su menor capacitación e inferior punto de partida; el aislamiento impuesto por el idioma y el predominio de una estrategia que supone el traslado del grupo familiar completo, exacerbaron las potencialidades de retención de las redes, confinán- dolos a los escalones más bajos de la jerarquía laboral. Sin embargo, a nuestro parecer, sería injusto considerar su trayectoria prescindiendo de las percepciones que ellos formulan de su experiencia. Para los inmigrantes, además de las posiciones profesionales que ocuparan en cada momento, cuentan también otras variables, tales como el nivel de ingreso, el consumo, el acceso a la propiedad y la educación de los hijos, por lo cual es sólo en ese contexto más amplio que han de juzgarse los alcances y el éxito de sus proyectos personales y grupales.

De cualquier manera, y aunque la conclusión de fondo tienda a resaltar la naturaleza no necesariamente unidireccional de la relación entre cadenas y movilidad social, creemos posible extraer de nuestro trabajo algunas notas que pueden servir para aclarar aspectos del funcionamiento de las redes y su relación con los procesos de cambio de posición social. Es claro que las cadenas no deben ser concebidas como una dimensión estática, sino pasibles de ser redefinidas y capaces de operar en varios sentidos. Las posibilidades de promoción de las redes dependen, en buena medida, del arco espacial y temporal en que se inscriban y de los márgenes de renegociación que otorguen a los actores en el marco del nuevo entramado41.

Una lectura que tome en cuenta la situación de los distintos grupos ha de notar que los niveles de ascenso son mayores entre los migrantes tempranos, independientemente de su pertenencia o no a redes sociales. Asimismo, las capacidades de retención de las cadenas están hasta cierto punto influidas por su composición interna y por el grado de influencia directa que en ellas alcanzan los grupos familiares, pudiéndose verificar entre los albaneses, a semejanza de lo sucedido en otras latitudes42, que la presencia en el destino de los padres tiende a limitar la movilidad de los hijos y a incentivar la reproducción de patrones de conducta orientados hacia el interior del grupo de pertenencia. Es interesante observar que ese patrón no parece de igual forma aplicable a otros casos, como los sorianos, en que la red relaciona¡ intraétnica se vehiculiza a través de otros grados de parentesco, o a través de la comunidad étnica, lo que destaca, en todo caso, la importancia de la familia nuclear en tanto factor estructurante de las capacidades de retención de las redes.

Las posibilidades y las mecánicas mediante las cuales se rompe ese andamiaje deberán ser examinadas en otras investigaciones, así como el rol de la familia ampliada. Aunque es posible, como parecieran presagiarlo otros trabajos, que una vez desaparecida la primera generación de inmigrantes, la de los padres o cabezas de familia, las líneas de continuidad tiendan a disolverse en un proceso seguramente no exento de ambigÜedades y profundas contradicciones.

NOTAS

  1. Acerca de los "mitos" de la emigración, G. Rosoli, "Las imágenes de América en la emigración italiana de masas", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no. 17, 1991. Particularmente funcionales para este fin son las recopilaciones de cartas. A modo de ejemplo, E. Franzina, Merica! Merica! Emigrazione e colonizzazione nelle lettere dei contadini veneti in América Latina, 1876-1902, Milano, 1979, y S. Baily y F. Ramella (comp.), One Family, 7wo Worlds. An Italian Familys Correspondence across the Atlantic, New Brunswick & London, 1988. BACK

  2. S. Lipset y R. Bendix, Movilidad social en la sociedad industrial, Bs. As., 1963; J.A. Jackson, "Estratificación social. Introducción", en Jackson, Shils y otros, Estratificación social, Barcelona, 1968; M. Stavenhagen, Las clases sociales en las sociedades agrarias, México, 1973. BACK

  3. F. Ramella, "Movilidad geográfica y movilidad social. Notas sobre la emigración rural de la Italia del noroeste (1880-1914)", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no. 17,1991. BACK

  4. G. Germani, "La movilidad social en la Argentina", en S. Lipset y R. Bendix, op. cit. Cf. también, de ese mismo autor, Política y sociedad en una época de transición, Bs. As., 1968. Sobre el rol de las clases medias en la concepción germaniana, M. Murmis y S. Feldman, "Posibilidades y fracasos de las clases medias, según Germani", en J. Jorrat y R. Sautu (comp.), Después de Germani. Exploraciones sobre la estructura social en la Argentina, Bs. As., 1992. BACK

  5. Para algunos ejemplos, G. Beyanth, R. Cortés Conde, H. Gorostegui y S. Torrado, "Los inmigrantes en el sistema ocupacional", en T. Di Tella, G. Germani y J. Graciarena (comp.), Argentina, sociedad de masas, Bs. As., 1965; G. Bourdé, Buenos Aires: Inmigración y urbanización, Bs. As., 1977; R. Cortés Conde, El progreso argentino, 1880-1914, Bs. As., 1979 y C.F. Díaz Alejandro, Ensayos sobre historia económica argentina, Bs. As., 1983. BACK

  6. S. Thernstrom, Poverty and Progress. Social Mobility in a Níneteenth Century City, Cambridge & London, 1964. BACK

  7. M. Szuchman, Mobility and Integration in Urban Argentina. Córdoba in the liberal Era, Austin & London, 1980. BACK

  8. R. Shipley, A Social History of the "Porteño" Worker during $he "Golden Age"of Argentina 1 Development, 1914-1930, New Brunswick, 1977, y E. Sofer, From Pale to Pampa. Eastern Jewish Mobility in Buenos Aires, 1890-1945, UCLA, 1976. BACK

  9. M.L. Da Orden, "Inmigración, movilidad ocupacional y expansión urbana: el caso de los españoles de Mar del Plata, 1914-1930", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 7, no. 21, 1992. En ese mismo volumen, B., Argiroffo y C. Etcharry, "Inmigración, redes sociales y movilidad ocupacional: italianos de Ginestra y Ripalimosani en Rosario (1947-1958)". Sobre la necesidad de vincular movilidad social y redes, F. Devoto, "Algo más sobre las cadenas migratorias de los italianos a la Argentina", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no. 19, 1991, p. 334. BACK

  10. Luján es un partido, cuya ciudad cabecera responde al mismo nombre, ubicado a setenta kilómetros al oeste de la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina. BACK

  11. Para una crítica de las categorías ocupacionales utilizadas por la sociología tradicional, G. Levi, "Carrieres d'artisans et marché du travail á Turín (XVIIIe e XIXe siécles)" y M. Gribaudi y A. Blum, "Des catégories aux liens individuels: L'analyse statistique de I'espace social", ambos en Annaies ESC, 1990, no. 6. C. Griffen, "Occupational Mobility in Nineteenth-Century America: Problems and Possibilities", en Journal of Social History, no. 5, 1972. BACK

  12. En otros estudios sobre cadenas hemos apelado a otras fuentes, como los registros de socios o actas de las entidades étnicas. Esa misma documentación, empero, es inhábil para un examen como el que hoy pretendemos realizar por no incluir información sobre los padres de los asociados. BACK

  13. Rep. Argentina, Primer Censo de la República Argentina, 1869. Bs. As., 1872. BACK

  14. Idem., pp. 90-92. BACK

  15. Provincia de Buenos Aires, Censo general de la provincia de Buenos Aires. Demográfico, agrícola, industrial y comercial, Bs. As., 1883, p. 453. BACK

  16. N. Marquiegui, La inmigración española de masas en Buenos Aires, Bs. As., 1993. BACK

  17. Algunas definiciones de cadena en J. y L. MacDonald, "Chain Migration, Ethnic Neighborhood Formation and Social Networks", en Milibank Memorial Fund Quarterly (XLII), 1, 1964, pp. 82-96; Ch. Price, Southern Europeans in Australia, Melbourne-Sydney, 1983. Para el caso argentino, S. Baily, "La cadena migratoria de los italianos a la Argentina: los casos de los agnoneses y siroleses", en F. Devoto y G. Rosoli (comp.), La inmigración italiana a la Argentina, Bs. As., 1985, y F. Devoto, "Las cadenas migratorias italianas: algunas reflexiones a la luz del caso argentino", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 3, no. 8, 1988, pp. 103-123. BACK

  18. R. Otero Pedrazo, Geografía de España, tomo I, Barcelona, 1955; B. Taracena y J. Tudela, Guía artística de Soria y su provincia, Madrid, 1962; R. Miralbes Bedera, "La trashumancia soriana", en Estudios Geográficos, 1954, no. 56; N. de Hoyos Sancho, "Algunos aspectos de la etnografía soriana", en ídem., 1958, no. 71; N. Sánchez Albornoz, "Castilla: el neoarcaísmo agrario", en N. Sánchez Albornoz (comp.), La modernización económica de España, Madrid, 1985. BACK

  19. Archivo Mia. Monjardín, Memorias de Carmelo YangÜez, Luján, 1941. BACK

  20. Sobre la inmigración soriana a Luján, D.N. Marquiegui, "Las cadenas migratorias de los españoles a la Argentina. El caso de los sorianos de Luján", en Siudi Emigrazione, Roma, anno XIX, no. 105, 1992. BACK

  21. Revista Soria. Organo oficial del Centro Soriano, Luján, 1941, fines del Centro. BACK

  22. Rep. Argentina, Segundo Censo de la República Argentina, 1895, Bs. As., tomo I, p. 263. BACK

  23. Rep. Argentina, Tercer Censo Nacional, 1914, Bs. As., 1916. BACK

  24. A.M. Silvestrln, E. Cipolletta y D.N. Marquiegui, "La inmigración italiana en Luján (1880- 1914)", en Cuadernos de Historia Regional, Vol. 5, no. 14, 1989. BACK

  25. Sobre el espacio social de base en los movimientos en cadena, F. Sturino, Forging the Chain. Italian Migration lo North America, 1880-1930, Toronto, 1990. De ese mismo autor, "Emigración italiana: reconsideración de los eslabones de la cadena migratoria", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 3, no. 8, 1988. Una mirada más atenta a los contenidos "simbólicos" de la noción de espacio social, F. Devoto, "Algo más sobre las cadenas migratorias de los italianos a la Argentina", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no.19,1991. BACK

  26. Acerca de los ítalo-albaneses de Luján, D.N. Marquiegui, "Aproximación al estudio de la inmigración ítalo-albanesa en Luján", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 3, no. 8, 1988, y "Redes sociales, solidaridad étnica e identidad. Reconsideraciones acerca del impacto de las cadenas ítalo-albanesas en Luján", en G. Rosoli (ed.), Identitá degli italiani in Argentina. Rete sociali, famiglia e lavoro, Roma, 1993. BACK

  27. Algunos ejemplos en J.R. Jorrat, "Movilidad de status ocupacional y movilidad educacional en la ciudad de Buenos Aires", en R. Sautu y R. Jorrat (comp.), Después de Germani..., op. cit. BACK

  28. D.N. Marquiegui, "Aproximación al estudio...", op. cit. P. Arlachi, "Perché se emigraba dalla societá contadina e non daflatifondo", en P. Borzomati (ed.), Lémigrazione calabrese della unitá ad oggi, Roma, 1982. BACK

  29. D.N. Marquiegui, "Redes sociales, solidaridad...", op. cit. BACK

  30. S. Baily, "The village outward approach to the study of social networks. A case study of the agnonesi diaspora abroad, 1885-1989", en Study Emigrazione, anno XXIX, 1992, no. 105; F. Devoto, "Algo más...% op. cit. BACK

  31. M. Gribaudi y A. Blum, op. cit.; G. Levi, op. cit., p. 1357. BACK

  32. J. Dupáquier, "Geografic and Social Mobility in France in the Nineteenth and Twentieth Centuries", en I. Glazer and L. de Rosa (ed.), Migration Across Time and Nations, New York-London, 1986, p. 357. BACK

  33. Al respecto, cf. R. Cortés Conde, El progreso argentino..., op. cit. BACK

  34. Maurizio Gribaudi, por ejemplo, utiliza para el caso de los obreros turineses, las profesiones declaradas en el momento de la jubilación. M. Gribaudi, Mondo operaio e mito operaio. Spazi e percorsi sociali a Torino nel primo novecento, Torino, 1987. BACK

  35. D. Gabaccia, Militants and Migranis. Rural Sicilians Became American Workers, New Brunswick & London, 1988. Esta misma perspectiva en V. Castronuovo (ed.), L émigrazione biellese ira ottocento e novecento, Milano, 1986-1987, y P. Corti, Paesi d emigranti, mestieri, itinerari, identitá collettive, Milano, 1990. BACK

  36. M. Grieco, Keeping It in the Family. Social Networks and Employment Chance, Cambridge, 1987. BACK

  37. Memorias de Carmelo YangÜez, cit. BACK

  38. R. Harney, Dalla frontiera alle little Italies: gli italiani in Canada, Roma, 1984. J. Boissevain, Friends of Friends. Networks, Manipulators and Coalitions, Oxford, 1973. BACK

  39. D.N. Marquiegui, "Revisando el debate sobre la conducta matrimonial de los extranjeros", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 7, no. 20, 1992. BACK

  40. W. Sollors, The Invention of Ethnicity, New York, 1989, y K. Conzen, D. Gerber, G. Pozetta y E. Morawska, "The Invention of Ethnicity: una lettura americana", en Altreitalfe, anno II, no. 3, 1990. BACK

  41. S. Baily, "The village outward...", op. cit., p. 44. Ch. Tilly, "Transplanted Networks", en V. Yans MacLaughlin (ed.), Inmigration Reconsidered. History, Sociology and Politics, New York & Oxford, 1990, pp. 86-87. BACK

  42. M. Gribaudi, Mondo operaio..., op. cit. J. Bodnar, The Transplanted: A History of Immigranis of Urban American, Indiana, 1985. BACK