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| VOLUMEN 5 - Nº 1 |
| ENERO - JUNIO 1994 |
Identidades en América Latina (I)
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Migración en cadena, redes sociales y movilidad.
Reflexiones a partir de los casos de los sorianos
y albaneses de Luján (Buenos Aires, Argentina),
1889-1920.
DEDIER NORBERTO MARQUIEGUI
Universidad Nacional de Luján - CONICET
Los estudios sobre movilidad social retrospectiva no gozan de una larga
tradición en Argentina. Eso, pese a su naturaleza clave para algunos temas,
como el del impacto de las migraciones masivas y la configuración, en el país, de
un sistema de estratificación "moderno"; desenlace al cual seguramente no es
ajena la reproducción de una serie de imágenes idílicas, como "hacer la América"
o "Argentina tierra de promisión", acuñadas por los propios inmigrantes o por
los actores del proceso interesados en fomentar su traslado1. Aunque dificilmente
respuestas tan impresionistas puedan agotar el cúmulo de explicaciones posibles
en torno a las carencias en materia de reflexión sobre la sociedad argentina
finisecular.
Sin duda, varias son las causas que están en la base de este olvido. Influyen,
desde luego, las dificultades propias de encarar un análisis de este tipo. Un
estudio sobre movilidad social supone la necesidad de adoptar un sistema de
jerarquías que conlleva implícita una serie de decisiones preliminares, teóricas y
metodológicas, imposibles de obviar. Un primer interrogante se estructura en
torno a los criterios de delimitación de los estratos sociales. En otros términos,
cuáles son las variables desde las que se define la posición social de los
individuos, ya sean referentes "objetivos", expresiones de autoafirmación
colectiva de los inmigrantes o percepciones externas formuladas desde la
sociedad receptora. No menos importante es establecer qué se mide, la posición
particular de las personas o de conjuntos sociales homogéneos de características
afines. Y, finalmente, el problema más amplio de la relación de los estratos entre
sí y la estructura social en las diferentes épocas consideradas2.
En fin, dada la vastedad de los interrogantes planteados, las respuestas
eventuales que podamos dar deberán transitar por una variedad de matices que
no por eso invalidan su especificidad. Así, las jerarquías sociales establecidas
pueden tomar como referencia las ocupaciones de los individuos, su nivel de
ingreso, capacidad de acumulación, status, universo relacional o nivel de
educación formal. Pero ninguna de esas categorías aisladas puede brindar una
imagen que se corresponda con la posición real de los sujetos. Por lo que parece
aconsejable, cuando sea posible, utilizar indicadores múltiples que permitan
percibir la dimensión plural de los procesos de estratificación. Y además, a la par
de las variables "objetivas", debieran considerarse las percepciones de aquello
que los propios actores consideran como movilidad ascendente o descendente.
Máxime si nos estamos refiriendo a casos que, tras la aparente uniformidad
impuesta por la común pertenencia a la condición de "inmigrantes", suelen
esconder una profusión de motivos tan grande como experiencias individuales o
colectivas podamos detectar. Lo que supone no sólo tomar en cuenta las causas
"estructurales" de los flujos, sino también reconstruir los proyectos individuales
y estrategias familiares que están en el origen de esos desplazamientos3.
Claro que no son sólo problemas teóricos los que deben enfrentar los
estudiosos de los procesos de movilidad que afectan a las colectividades
extranjeras de la Argentina. Entre las razones que explican esa ausencia de
trabajos a la que hemos aludido, debiera incluirse, y al parecer no entre las de
menor peso, la precaria naturaleza de las fuentes disponibles para dar cuenta de
un fenómeno tan complejo como el de la movilidad social. Las publicaciones
censales, si no inhábiles, sólo permiten inferencias globales basadas en la
comparación de la participación relativa de los diferentes estratos en cada
momento. Sólo en algunos casos, más precisamente en aquéllos en que se
conservan cédulas censales, es posible un mayor nivel de desagregación.
Aunque, en realidad, las limitaciones siguen siendo muchas para los extranjeros
por el hecho que no se puede establecer la filiación de sus padres, residentes en el
origen, lo que inhíbe el estudio de la movilidad intergeneracional. Esto sin
olvidar las dificultades en el examen de los grupos emigrados en cadena, como es
nuestro caso, ya que, como es sabido, los censos prescinden de cualquier tipo de
definiciones que no sean aquéllas basadas en categorías nacionales. Y la
excepcionalidad, para esta época, de otras fuentes, habituales más adelante, que
podrían servir como medios supletorios de la documentación estadística más
frecuentemente transitada.
Pese a estos, y otros, reparos, desde hace varios años se han efectuado una serie
de análisis que, tomando por base las variantes ocupacionales observadas en la
trayectoria de los inmigrantes, recorren un arco que va desde posiciones
"optimistas", que postulan la emergencia de una sociedad abierta con altas tasas
de movilidad hacia arriba, hasta otras que enfatizan las limitaciones que inhíben
la posibilidad de tan fuertes márgenes de movilidad ascendente en la población
extranjera.
No es desconocido, por cierto, que fue la pionera obra de Germani la que sentó
los primeros precedentes en este campo. En efecto, basado en el análisis de una
muestra representativa del Gran Buenos Aires, contemporánea a su estudio, el
sociólogo italiano fue el primero en establecer los niveles de movilidad intra e
intergeneracional existentes, cotejando los datos de ocupación de los encuestados
entre sí, y con los de sus padres. Sin embargo, para el período que nos interesa,
en ausencia de medios similares a los que utilizara para inicios de los años
sesenta, sus inferencias se apoyan en la comparación de las posiciones de los
diferentes estratos sobre la base de grandes agregados censales y estadísticas de
inmigración. Sus conclusiones subrayan la rápida expansión de los sectores
medios debido a la incorporación masiva de inmigrantes y a los elevados
márgenes de movilidad ascendente verificables en la población extranjera,
incluso hacia el interior de una misma generación, con lo cual venían a cumplir el
papel de agentes de modernización de la estructura social que los mentores de la
organización nacional, y el mismo Germani, habían venido a atribuirles4. Ese
mismo diagnóstico será compartido, en años sucesivos, por autores que, al
resaltar las características positivas del proceso de expansión económica,
tendieron a apuntalar las ideas implícitas en el modelo del "crisol de razas"
germaniano. El ascenso era visto, aunque con matices, como correlato de
"fusión", en la medida que la movilidad ascendente contribuyó a disminuir los
niveles de conflicto social y étnico otorgando a la sociedad argentina el carácter
abierto que la identificara a fines del siglo XIX e inicios del XX5.
Esta imagen, aunque dominante, será objeto de crecientes cuestionamientos
desde sectores que, tomando como punto de partida la obra de Thernstrom6,
hicieron una lectura mucho más negativa de la sociedad argentina de los golden
age. Szuchman, por ejemplo, a semejanza de lo sucedido en Newburyport,
encuentra en Córdoba que las características salientes de la inmigración, antes
que una fuerte movilidad ascendente, pasan por el turnover que afecta a gran
parte de la población extranjera radicada en ese destino. Lo que no es difícil
identificar, sumado a otros indicadores tales como los criterios de selección
matrimonial, como prueba de una integración a la sociedad receptora menos
monolítica y exitosa de lo que se había dado a entender7. En clave similar,
Shipley y Soler tienden a relativizar los márgenes de movilidad social ascendente
observados en los inmigrantes8. Nuevos y viejos argumentos confluyen en estos
trabajos, como el carácter cíclico de la economía agropecuaria, la estructura de
propiedad, la inestabilidad laboral de los extranjeros, su aislamiento cultural y
lingÜístico, su bajo nivel educativo y los elevados índices de retorno. Compartei.,
también, el ámbito común de referencia: se trata, en todos los casos, de estudios
centrados en grandes ciudades o concentraciones urbanas de gran envergadura.
Pero, ¿qué sucedió en conglomerados sociales más pequeños, como Luján, y de
carácter más definidamente rural? Ese es el interrogante que nos aprestamos a
contestar.
Más próximos en el tiempo, el interés por el tema ha sido reavivado por otros
trabajos que hacen hincapié en el rol de las redes sociales premigratorias, y de las
cadenas, como componentes operativos centrales del proceso migratorio9 -una
dimensión por cierto olvidada en la literatura precedente. Consideraciones a
priori indicarían el carácter refractario de las redes en contraste con los que
emigraron en forma individual, motivados por condicionamientos "estruc-
turales", entre quienes sería posible advertir mayores niveles de movilidad
ascendente. Es en este contexto que hemos decidido encarar el examen de los
márgenes de movilidad observados en dos grupos emigrados en cadena, como
los ítalo-albaneses y sorianos de Luján10, en ámbitos rurales de la provincia de
Buenos Aires, tomando como base los datos sobre profesión, de los contrayentes
y sus padres, incluidos en las actas de matrimonios del Registro Civil.
Pretendemos también, en la medida de lo posible, no sólo dar cuenta de las
mutaciones socio-profesionales producidas, sino de la funcionalidad de las redes
como mecanismos de ascenso o consolidación social y de las estrategias de los
núcleos familiares y los grupos de pertenencia.
Podrá objetarse, con razón, que las variantes ocupacionales operadas en la
trayectoria de dos generaciones no son fundamento suficiente como para
deducir de ellas conclusiones generales aplicables a todos los casos. Incluso, que
la indefinición de las categorías profesionales utilizadas en los registros,
susceptibles de diversas interpretaciones, añaden un margen de inseguridad y de
subjetividad que inhíbe cualquier intención de dar al trabajo otra proyección
que la de un estudio de caso11. A lo que habría que agregar la escasa
disponibilidad de fuentes alternativas que permitan un abordaje similar al
propuesto12. Por ello, nuestro análisis se verá constreñido, necesariamente, a los
sectores más permanentes y estables de las colectividades, es decir, a aquéllos
que se radicaron definitivamente. Pero, ¿qué sucedió con quienes se movieron en
un constante vaivén, los que no contrajeron matrimonio en Luján o regresaron
definitivamente al lugar de origen? Imposible saberlo, por lo menos con estas
fuentes y en el estado actual de nuestras investigaciones. Lo cual devuelve al
centro de la escena el problema de la representatividad de los casos estudiados y
su capacidad de reflejar los procesos generales de los que son parte. Sin
embargo, se nos ocurre que esas objeciones no debieran ser impedimento para
una primera aproximación al tema, ya que de ella podrían surgir algunas claves
para entender más y mejor, con todas las limitaciones que se quiera, el
funcionamiento de las cadenas y, aún más, aludir a la cuestión, generalmente
olvidada, del impacto y las consecuencias de las redes premigratorias sobre la
asimilación de los extranjeros y los procesos de movilidad inherentes a la más
general estructura social argentina.
Historias paralelas
A fines de la década de 1860, el partido de Luján era un distrito típicamente
agropecuario, en trance a la reconversión de su aparato productivo, que, en el
término de dos décadas, pasaría de una economía centrada en el lanar a otra en
que las actividades dinámicas residían en la agricultura y la cría de bovinos.
Contaba con una población de 10.256 personas, la tercera parte de las cuales
vivía en la ciudad cabecera del partido13, lo que se refleja en una traza urbana que
todavía no lograba despegar su imagen de aquélla que dominara su etapa
fundacional, en la primera mitad del siglo XVIII, y en una estructura espacial
que destaca, por la ausencia de concentraciones menores, la centralidad de las
actividades del campo. Sin embargo, no por eso hay que subestimar los alcances
del desarrollo urbano, pues sus 3.393 habitantes la convertían en la quinta
ciudad en magnitud de la provincia, con exclusión de Buenos Aires14. Y, entre
los efectos diversificadores del agro, debiera destacarse el sustancial desarrollo
del comercio, que, ya para 1881, era uno de los principales rubros de inversión15.
La presencia de extranjeros era significativa, aun en una fecha tan temprana
como 1869, representando poco más del 20% de la población del partido, siendo
los españoles el grupo mayoritario, seguidos por italianos, franceses e irlandeses.
Los irlandeses, ahora declinantes, habían tenido un destacado papel en la
emergencia y consolidación de la economía ovejera, mientras que los españoles,
sin escapar a las tendencias usuales de todas las colectividades en cuanto a
predominio de una franja inestable ligada a las actividades del campo,
mostraban una disposición mayor a la residencia urbana y al trabajo en el rubro
mercantil16.
Fue en estas circunstancias que empezó a llegar al partido una numerosa
corriente procedente de la provincia de Soria, en la meseta central castellana,
que respondía a las características típicas de una comunidad emigrada en
cadena17. Los primeros de ellos procedían del foco de La Muedra, ubicado al
noroeste de la provincia, integrado por los originarios de esa aldea y los de sus
vecinas Molinos de Duero, Salduero y Vinuesa; pueblos todos que pueden ser
comprendidos en un círculo de cinco kilómetros de radio y que responden a
características socioeconómicas análogas, asociadas a la explotación maderera,
de minerales y al desarrollo de un sector de transporte encargado de los
intercambios con las zonas bajas18. Esa homogeneidad de comportamientos
observada en el medio de origen será mantenida después de la emigración, al
punto que casi todos los sorianos del foco de La Muedra arribados a nuestro
partido habrían de establecerse, pese a sus orígenes campesinos, en la ciudad de
Luján; se dedicarían al comercio y guardarían un marcado patrón endogámico,
manejándose dentro de un ámbito relaciona¡ acotado. Sus orientaciones, en este
sentido, están fuertemente influidas por las disposiciones de los pioneros, en la
medida que la red interactúa no sólo en base a la correspondencia familiar, sino
que también obedece a redes de recomendación, viajes periódicos y a la vuelta de
"indianos" que siguen operando dentro de la cadena aún después del retorno19.
No son ajenos, tampoco, a la utilización de mecanismos formales -
particularmente los miembros de la élite mercantil soriana asimilable a los
pioneros- como medio de estímulo para la emigración. Algunos se integran, en
1889, a la Subcomisión local de la Sociedad Hispanoamericana de Inmigración,
que otorga pasajes subsidiados, mientras que otros, que llegaron a oficiar de
Vice Cónsules, actuaban como agentes de compañías marítimas en la colocación
de pasajes, informantes de casas industriales y comerciales, y prestamistas para
los que necesitaran dinero20.
Lógicamente, una estrategia como ésta, lejos de disminuir la inmigración,
tendió a incentivarla, extendiendo el radio de captación de la red a otros espacios
sociales. Así, el foco de La Muedra pronto cedió su primacía a otro ubicado más
al sur y estructurado en torno a los pueblos de Quintana Redonda y
Calatañazor, además de otras aldeas. Las similitudes con el modelo de La
Muedra son, por lo demás, significativas: la concentración en actividades
mercantiles, la residencia urbana y la reproducción de patrones endogámicos
hacia el interior de la comunidad son algunas de sus notas salientes. Lo que no
inhíbe la existencia de discrepancias, tales como la primacía de los lazos
parentales como mecanismo orientador de la red y una cierta redistribución de
los inmigrantes en distintos sectores de trabajo y aun dentro del mismo rubro
mercantil. Al mismo tiempo, los engranajes formales no dejaron de tener
importancia, culminando en 1916 con la fundación del Centro Soriano, que,
entre sus fines, habría de establecer, además de dar trabajo a los inmigrantes,
"atender, amparar y repatriar a los sorianos necesitados con los recursos propios
del Centro..."21.
Pero si la extensión de las redes fue posible, se debió no sólo a la reproducción
del flujo asistencial e informativo sino también a la continuidad del ciclo
expansivo de la economía local. El boom del agro tuvo efectos multiplicadores
que repercutieron en una cada vez más visible tendencia a la urbanización. La
población urbana del partido creció a 5.236 personas en 189522, llegando a
10.240 en 191423, de las cuales 9.428 pertenecían a la ciudad de Luján. Si bien se
desarrollaron, paralelamente, otras concentraciones menores, no fueron una
alternativa a la atracción y a la concentración de funciones ejercida por la ciudad
cabecera. En efecto, la expansión del comercio minorista, los sectores artesanales
y la incipiente industria, orientados en el doble sentido de servir al agro y a la
demanda interna, ofrecieron nuevos puestos de trabajo, compensando la menor
influencia de otros sectores antes importantes, como el comercio mayorista y los
almacenes de ramos generales, que aparecen ahora como áreas consolidadas. La
urbe opera, también, como receptáculo de vastos grupos de mano de obra
inestable que fluctúan entre las labores estacionales del campo y una ciudad que,
además de los factores enunciados, ofrece oportunidades crecientes en el auge de
la construcción y la educación de la Basílica.
En cuanto a las migraciones europeas, a esta altura de las circunstancias, la
orientación de los flujos había cambiado radicalmente. Después de un comienzo
relativamente bajo, la inmigración italiana había iniciado, en la década de 1870,
un irresistible ascenso que la llevó a convertirse, ya en 1881, en la colectividad
extranjera más numerosa a distancia de los españoles. En 1895 los italianos
llegaron a sumar 2.567, y 3.406 en 1914. Pero el cambio, a la vez que
cuantitativo, fue también cualitativo, produciéndose un desplazamiento del eje
de captación de la inmigración italiana, que, inicialmente dominado por los
emigrantes del norte, principalmente lígures y piamonteses, asistió, desde 1895,
a una etapa en que destaca la presencia de inmigrantes del sur. Entre ellos,
quienes, a la postre, constituirían el grupo más numeroso: los ítalo-albaneses de
la provincia de Cosenza, en la región de Calabria24.
En realidad, la colectividad ítalo-albanesa de Luján era originaria de una serie
de aldeas vecinas, que pueden circunscribirse en un círculo de un radio de diez
kilómetros de extensión25, ubicadas en las estribaciones montañosas paralelas a
la costa este de Cosenza, cuyos habitantes se reconocen como paesanos: San
Demetrio Corone, Santa Sofía d'Epiro, Vaccarizzo, Macchia y San Cosmo
Albanese, además de formas de organización económico-sociales comunes,
relacionadas a la práctica de cultivos intensivos y actividades extractivas, son
parte de un mismo universo cultural y lingÜístico, caracterizado por su
pertenencia a la subcultura albanesa, derivada de las migraciones de ese origen al
sur de Italia que se venían produciendo desde el siglo XV. Esa originalidad
manifiesta, que se traduce en la utilización de hábitos cotidianos de solidaridad
familiar y paesana, del arbéreh como idioma y de un ámbito relaciona¡ que
excede el marco comunitario a través de prácticas religiosas, sociales y
económicas afines, no se habría de cortar con la emigración sino que se
mantendría gracias a la continuidad de la influencia de las redes sociales
premigratorias. Características como ésas, exacerbadas por la presencia de
elementos como el idioma, potenciaron las tendencias naturales de todo grupo
emigrado a construir un espacio de sociabilidad segregado una vez establecidos
en su nuevo medio.
En el caso de Luján, la creciente urbanización impulsó la incorporación de
nuevas áreas a la traza urbana, lo cual permitió a los ítalo-albaneses erigir su
emplazamiento en el naciente barrio de Santa Elena, al otro lado del río Luján,
frente a la ciudad, que, con su presencia, adquirió todas las connotaciones de un
barrio étnico. A esta concentración masiva de los inmigrantes en un área del
partido, deberíamos sumar el común ejercicio de una serie de labores
compartidas, la fortaleza de las prácticas endogámicas y la delimitación de
formas de sociabilidad que, con las inevitables mediaciones que supone su
traslado, tienden a preservar la especificidad del grupo. Así, hacia el interior del
barrio, y aun fuera de él, los miembros de la colectividad albanesa lograron
reproducir los modos de organización familiar y las prácticas de solidaridad
paesana propias del lugar de origen. Destaca, sobre todo, el peso de las
relaciones parentales como elemento articulador de las cadenas y aseverador de
una cohesión interna que se manifiesta en varias direcciones. Lo que no inhíbe,
sin embargo, que, entre los inmigrantes, se generen relaciones asimétricas y se dé
paso, en algunos casos, a la elaboración de nuevas formas de identidad
complementarias a la identidad de base26.
Pues bien, conocidos los principales rasgos de ambas corrientes, podemos
comenzar a examinar, a través de esos casos, el impacto de las redes sociales
sobre las formas de movilidad observadas en los grupos inmigrantes radicados
en Argentina.
Las cadenas como función de continuidad. El caso de los ítalo-albaneses
Una pregunta preliminar que se impone en este caso, máxime si la ocupación
será nuestro criterio básico de delimitación de las categorías sociales, concierne
cuáles eran las actividades desempeñadas por los inmigrantes de cuya movilidad
pretendemos dar cuenta.
Cuadro No. l : Estructura ocupacional masculina de los miembros de dos grupos
emigrados en cadena en el momento de su matrimonio. Luján, 1889-1920.
| | Italo-albaneses | Sorianos |
| No manuales | | |
| 1. Profesiones liberales | 0,0% | 0,0% |
| 2. Comerciantes, rentistas, propietarios, empresarios. | 5,9% | 56,8% |
| 3. Empleados | 0,0% | 11,4% |
| Manuales | | |
| 4. Pequeños empresarios agrícolas | 13,7% | 4,5% |
5. Actividades manuales calif. y semicalificadas. | 11,8% | 11,4% |
| 6. Actividades manuales no calif. | 68,6% | 15,9% |
| 7. Sin datos | | |
| Totales | 100,0% | 100,0% |
Fuente: Registro Civil de las Personas de Luján. Libros de actas de matrimonios (1889-1920).
El solo cotejo de las estructuras ocupacionales de los ítalo-albaneses y sorianos
de Luján arroja un panorama fuertemente contrastante y muy polarizado en
ambos extremos de la escala laboral. Ello tiene que ver, antes que con las
condiciones operantes en el punto de partida, con el modelo de inserción de cada
grupo en relación a las orientaciones emanadas de las redes, el momento de
llegada y la posesión o no de otras ventajas. Como podrá observarse, hemos
preferido adoptar el criterio "clásico" de delimitación entre actividades manuales
y no manuales que, si bien en gran medida superado por complejos esquemas de
clasificación elaborados en investigaciones recientes27, es funcional para nuestro
estudio en virtud de la aludida polarización que se da en este caso. A efectos de
una mayor precisión, hemos agregado una categoría no usual entre los
manuales, la de pequeños empresarios agrícolas, ya que, en nuestro concepto,
define un modelo de integración distinto al implícito en los otros grupos.
Asimismo, por considerar no relevante a los efectos de nuestro trabajo
establecer una divisoria entre actividades manuales calificadas y semicalificadas,
dada su menor cuantía y una cierta indefinición conceptual en la categorización
de las profesiones "fronterizas", hemos creído conveniente agrupar ambos
rubros en un mismo ítem.
A primera vista, puede observarse, los sorianos se concentran en los sectores
mercantiles, donde se ocupa cerca del 60% de los inmigrantes de ese origen
arribados a Luján, y aún más si consideramos a los empleados, en su gran
mayoría dependientes del comercio. Los ítalo-albaneses, por oposición, se
ubican preferentemente, en el momento del matrimonio, en los estratos más
bajos e inestables de la escala laboral, que requieren una calificación más baja
(cf. Cuadro l). Destaca, también, un importante segmento, cerca del 12%, que
desarrolla tareas como productores, presumiblemente independientes, en el
agro, y, en menor grado, se ocupan de actividades artesanales relacionadas con
las necesidades de la urbanización y la expansión demográfica.
Pareciera, entonces, si el supuesto que está en la base de la noción de cadena es
la capacidad de éstas de retener a los grupos implicados dentro de ciertos
cánones de comportamiento característicos de la etapa premigratoria, que los
ítalo-albaneses fueron más "exitosos" que sus congéneres españoles en la tarea
de mantener viva esa ligazón con sus raíces campesinas, ya que más del 80%
estaría directa o indirectamente vinculado al ejercicio de actividades rurales. En
tal dirección, el caso de los sorianos, con su preferencia por la ciudad y el
comercio, aparecería como atípico, aunque habría que preguntarse si este
aparente desvío no puede ser explicado dentro del concepto de cadena. Lo que es
seguro, de cualquier forma, es que las redes premigratorias no operan,
necesariamente, en un mismo y unívoco sentido.
Retomando nuestro hilo argumental, hemos supuesto, en principio, que la
mejor suerte de los sorianos con respecto a los ítalo-albaneses en su inserción en
la estructura económica del partido estaba, sobre todo, asociada a las
condiciones específicas en que operaron las redes en cada momento. Sin
embargo, se nos ocurre imprescindible dar cuenta de la situación del grupo
familiar en el momento de la partida, a pesar de que la única información
disponible al respecto en nuestras fuentes, precaria por cierto, es la profesión del
padre de los cónyuges y el último lugar de residencia de sus progenitores. Aun
así, la referencia al tema se presenta como un requisito insalvable si queremos
conocer, de alguna forma, los márgenes de movilidad intergeneracional
logrados por los inmigrantes que contraen matrimonio en Luján.
Cuadro No. 2: Situación del grupo familiar medida por la profesión de los
padres de los inmigrantes ítalo-albaneses y sorianos casados en Luján
(1889-1920).
| Profesión | Italo-albaneses | Sorianos |
No manuales
| 1. Profesiones liberales | 0,0% | 0,0% |
| 2. Comerciantes, rentistas, propietarios, empresarios. | 2,0% | 33,3% |
| 3. Empleados | 0,0% | 0,0% |
| Manuales | | |
| 4. Pequeños empresarios agrícolas | 19,6% | 41,3% |
| 5. Actividades manuales calif. y semicalificadas. | 2,0% | 6,7% |
| 6. Actividades manuales no calif. | 66,7% | 18,7% |
| 7. Sin datos | 9,7% | 0,0% |
| Totales | 100,0% | 100,0% |
Fuente: Id. Cuadro No. 1.
Una primera aproximación al tema de la situación de los grupos familiares de
origen nos devuelve, nada sorprendentemente por cierto, la imagen de dos zonas
poseedoras de características que permiten definirlas como marcadamente
rurales. La enorme mayoría de los inmigrantes, en el orden de¡ 60 al 86%, según
los casos, son hijos de jornaleros y agricultores y sólo en una proporción mínima
pueden ser encuadrados como pertenecientes a categorías de carácter más
definidamente urbano. Sin embargo, es necesario remarcar, surgen del cuadro
una serie de matices que no pueden ser obviados. Entre los sorianos, a la par de
un consistente núcleo de productores agrícolas, podemos encontrar un no
menos importante sector de extracción mercantil, cuyos márgenes de presencia
(33%) resultan, a priori, impactantes. Esto nos remite a las diferencias entre las
estructuras productivas de ambas sociedades y al papel de los comerciantes, y de
los grupos transportistas, en la configuración de los circuitos inter e
intrarregionales de la provincia de Soria, lo cual, ciertamente, no deja de ser un
antecedente importante, aun cuando el rol del comercio no pueda ser en Luján el
mismo que en el origen.
El perfil campesino del flujo aparece, en cambio, más acentuado entre los
ítalo-albaneses, aunque, en este caso, la elevada tasa de inmigrantes
descendientes de jornaleros no deja de plantear nuevos problemas, parti-
cularmente en lo que hace al financiamiento del viaje. Hasta parece desmentir el
aserto, del que nosotros mismos nos hiciéramos eco28, sobre la eventual
preponderancia de una emigración de grupos de pequeños y medianos
propietarios que tienden a solventar su traslado mediante la enajenación del
propio patrimonio o, en las explotaciones familiares, acudiendo a su entorno,
que asume los gastos en el marco de un delicado sistema de contraprestaciones
que no se agota en la partida. Sin embargo, es probable, esas imágenes no tienen
por qué ser entendidas en oposición. Debemos recordar que el trabajo estacional
y la circulación de sus miembros era una fuente habitual de recursos para los
integrantes de las familias de la Italia meridional. Particularmente en las
comunidades de montaña, los excedentes agrícolas no fueron nunca suficientes
para sustentar a la numerosa población que las habitaba. El usufructo de
arrendamientos de nuevos lotes y la explotación de áreas marginales, de los que
hemos tomado nota en nuestras últimas indagaciones sobre los ítalo-albaneses,
no hacen sino confirmar la necesidad de esas prácticas para asegurar la provisión
de los requerimientos familiares29. Requerimientos que, por otra parte, no deben
ser entendidos exclusivamente en términos de autosubsistencia sino también,
según los casos, de la ampliación del patrimonio familiar, la compra de tierras o
ganados, la instalación o reforma de negocios, el estudio de los hijos o el retorno
definitivo.
En última instancia, la adscripción a la condición de "jornalero" no define una
categoría fija, como puede ocurrir en una grilla laboral tradicionalmente
concebida, sino, más bien, una mutación funcional, muchas veces temporaria,
que no inhíbe la posibilidad del ejercicio paralelo de otros oficios o el manejo de
las explotaciones familiares. Una lectura menos atenta y más apegada a las
definiciones formales haría caso omiso de consideraciones de este tipo cuando,
en realidad, en casos como éste, la posición relativa o el status de los individuos
depende, en función de sus objetivos, más de su bagaje relacional y de su rol en
las estrategias familiares que del grado de calificación laboral o el nivel de
renumeraciones que perciba30. Lo cual indica, en definitiva, que la valoración
social de las categorías profesionales varía según la óptica desde la cual son
observadas, ya sea la de la sociedad receptora o en el grupo de origen. Aunque se
nos ocurre, tratándose de inmigrantes, sería cuando menos arbitrario no
contemplar las aspiraciones y expectativas que ellos mismos se formulan acerca
de los fines que persiguen al asumir el riesgo de emigrar.
Cuadro No. 3: Movilidad intergeneracional en un grupo emigrado en cadena.
Los ítalo-albaneses de Luján, 1889-1920.
| (a) Ocupaciones en el origen |
| (b) | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | S/D | Total |
| 1 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | -- | 0,0% |
| 2 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 3,9% | 0,0% | 2,0% | -- | 5,9% |
| 3 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | -- | 0,0% |
| 4 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 9,8% | 2,0% | 0,0% | 1,9% | 13,7% |
| 5 | 0,0% | 2,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 9,8% | -- | 11,8% |
| 6 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 5,9% | 0,0% | 54,9% | 7,8% | 68,6% |
| Total | 0,0% | 2,0% | 0,0% | 19,6% | 2,0% | 66,7% | 9,7% | 100,0% |
Referencias:
(a) Ocupación de los padres de los cónyuges en su último destino.
(b) Ocupación de los inmigrantes en el momento del casamiento.
- Profesiones liberales.
- Comerciantes, rentistas, propietarios, empresarios.
- Empleados.
- Pequeños empresarios agrícolas.
- Actividades manuales calificadas y semicalificadas.
- Actividades manuales no calificadas.
Fuentes: Id. Cuadro No. 1.
Conocida la posición de los inmigrantes en el punto de partida, estamos en
condiciones de pasar a considerar los cambios que significó su traslado, es decir,
la movilidad intergeneracional, aunque concentrándonos en los ítalo-albaneses.
Lo primero que surge es la elevada proporción de personas que revisten una
posición similar a la de sus padres, aspecto particularmente visible entre los
jornaleros, que constituyen cerca del 55% del total, y, en menor medida, entre los
agricultores, en el orden del 10%. Esto quiere decir que, sin contar a aquellos
inmigrantes de quienes no tenemos datos acerca de la ocupación de sus
progenitores, poco menos del 65% de los casos tienden a ejercer, en el destino, la
misma profesión de sus padres.
Llegados a este punto, cabe preguntarse cuál es el significado que debemos
atribuir a esta tendencia. La tentación a afirmar la existencia de una sociedad
menos móvil de lo que era dado esperar es grande, máxime cuando la
contundencia de los números parece avalarlo. Sin embargo, es menester no sacar
conclusiones apresuradas. Estudios recientes han probado cómo la traspolación
de conceptos actuales, llevados a otros contextos, tiene consecuencias nefastas
sobre el cálculo de los niveles de movilidad, acentuando los ritmos de las
transferencias intersectoriales cuando no existen, o atribuyendo a las sociedades
analizadas una inmovilidad que contraría su propia sustancia31. Como sostiene
Dupáquier, en todo caso es evidente que movilidad social y movilidad
geográfica están íntimamente conectadas32. Y que, agotadas las posibilidades de
ascenso en el origen, lo que es más evidente en el caso de las sociedades rurales, la
transferencia de personas conlleva implícito el impulso de mejorar, aunque más
no sea en el ejercicio de la misma profesión, la situación en el punto de partida.
Quizás, en este aspecto, no sea vano recordar que uno de los puntales de las
teorías "optimistas" sobre la inserción de los inmigrantes en Argentina, que
hacían hincapié en la influencia de los factores atractivos, estaba dado por el
diferencial de salarios entre el origen y el lugar de destino final33. Lo cual,
reinserto en un contexto que ponga mayor énfasis en las redes familiares y las
estrategias centradas en el país de origen, debiera explicar por qué esa situación
de aparente inmovilidad no es percibida como tal por los inmigrantes ítalo-
albaneses que pueden dar testimonio de ello. O, quizás, esta primera
aproximación encubra una situación más matizada en que el estancamiento
inicial sea compensado, entre los que deciden establecerse, por una movilidad
intrageneracional más acentuada. Más adelante volveremos al tema.
Por lo pronto, nos limitaremos a decir que, entre los ítalo-albaneses, las redes
parecen haber cumplido bastante bien su función de retener a los inmigrantes
dentro de niveles ocupacionales semejantes a los que ostentaran en el punto de
partida. Los casos evidentes de ascenso que se registran, alrededor del 17%, se
relacionan con un modelo "clásico" de transferencia de mano de obra de sectores
manuales a no manuales y del campo a las ciudades, principalmente de
agricultores y jornaleros a grupos mercantiles y artesanales de inserción urbana.
En cambio, los descensos, un 9,9%, obedecen a un patrón de movilidad más
definidamente rural en la medida que se trata, en su mayoría, de hijos de
pequeños productores independientes (agricultores, chacareros, pastores) que se
convierten en jornaleros. No obstante, debemos tomar estos datos con
precaución. No debemos olvidar que los mismos hacen referencia a una
movilidad "estructural" y a momentos concretos en la vida de los actores, padres
e hijos, de los que pocas veces conocemos un itinerario lo suficientemente amplio
como para adoptar posiciones más definitivas en los criterios de clasificación.
Riesgo que compete, por su edad, principalmente a los hijos, aunque la
provisoriedad de los datos afecta al conjunto de la información disponible.
Según lo que sabemos, la movilidad ocupacional fue intensa entre los ítalo-
albaneses, particularmente después de la segunda posguerra, cuando se registran
casos de personas que ejercieron dos, tres e incluso más trabajos. En cuanto a la
etapa que nos ocupa, una de las opciones posibles, y más viables, para medir este
proceso es el cotejo de la situación de los cónyuges en el momento del
matrimonio y el nacimiento del primer vástago, aunque ello suponga la ausencia
de aquéllos que no tuvieron hijos o se movieron espacialmente, falencia que
deberá ser cubierta mediante la apelación a otras fuentes o series de datos que
den cuenta de su situación al final de su vida laboral34.
En realidad, si de movilidad intrageneracional se trata, el bajo punto de
partida de los ítalo-albaneses parece garantizar márgenes de movilidad hacia
arriba relativamente altos. Sin embargo, los datos que tenemos a disposición,
por el momento, no parecen convalidar ese supuesto.
Cuadro No. 4: Movilidad intrageneracional en la comunidad albanesa de Luján.
| (a) Ocupación en el momento del matrimonio |
| (b) | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | Total |
| 1 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% |
| 2 | 0,0% | 5,9% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 2,0% | 7,9% |
| 3 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 2,0% | 2,0% |
| 4 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 3,9% | 3,9% |
| 5 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 9,8% | 0,0% | 9,8% |
| 6 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 7,8% | 0,0% | 37,3% | 45,1% |
| 7 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 5,9% | 2,0% | 23,4% | 31,3% |
| Total | 0,0% | 5,9% | 0,0% | 13,7% | 11,8% | 68,6% | 100,0% |
Fuente: Registro Civil de las Personas de Luján. Libros de actas de matrimonios (1889-1920). Libros
de nacimientos (1889-1925).
En efecto, como surge del cuadro, la situación prevaleciente en los miembros
masculinos de la comunidad albanesa, entre el casamiento y el nacimiento del
primer hijo, es la de una estabilidad relativa dentro del mismo estrato
ocupacional. Sin embargo, esa hipótesis debiera ser relativizada en función de
los elevados márgenes de casos de los que no hemos encontrado datos ulteriores,
pues los libros de nacimientos no consignan la profesión después de 1915. Y,
aunque mínimamente, puede notarse un cierto grado de desplazamiento hacia
arriba, fundamentalmente de oficios manuales a no manuales, o hacia abajo, de
agricultores que devienen en jornaleros, lo que plantea el tema de la rentabilidad,
a corto plazo, de las distintas actividades y de los objetivos que persiguen los
inmigrantes.
Volviendo a nuestro tema central, los fuertes niveles de permanencia de los
inmigrantes en niveles sociales similares a los detentados por sus padres se
explica por las modalidades operativas adoptadas por las redes albanesas.
Recordemos el papel orientador que en ellas cumplen las familias, no sólo para
la provisión de información, sino también en el asentamiento y la reinvención de
un espacio de sociabilidad que tiende a recrear las costumbres y los modos de
vida originarios. Al respecto, no parece vano recordar que entre 1905 y 1920,
cuando el barrio de Santa Elena cobra su perfil definitivo, el 65% de los
albaneses arribados a Luján se establecen en él; y no son pocos los ejemplos de
relocalizaciones de inmigrantes que, habiéndose establecido en otro sitio,
hicieron de Santa Elena su hogar definitivo. A ese colofón no debió ser ajeno el
aislamiento físico del barrio, separado de la ciudad por el río Luján, y el
impuesto por el idioma, ya que casi todos los albaneses sólo hablaban, a su
arribo, el arbéresh. De lo que se deduce, también, su absoluta dependencia de sus
pares establecidos previamente para contactarse con el resto de la sociedad y
acceder a las diferentes opciones laborales. No extrañará, entonces, si decimos
que son precisamente aquellos inmigrantes que residen con sus padres, en Santa
Elena o en otros puntos del partido, los que tienen una tendencia más fuerte, en
un 75%, a seguir la trayectoria ocupacional de sus progenitores. En cambio,
entre los que emigraban solos, o como parte de una estrategia migratoria
distinta, la disposición al cambio parece ser mayor, aunque no necesariamente
en el sentido de una movilidad ascendente.
Como fuera, y pese a lo que muestran los indicadores "objetivos", los ítalo-
albaneses que pueden dar testimonio de esta época y que hemos logrado
entrevistar, no sienten su traslado como una situación de estancamiento o
inmovilidad. El ejercicio de los mismos trabajos es contrastado con el mayor
nivel de ingresos y con el acceso a bienes (la propiedad, la casa propia, la
educación de los hijos) que en el origen se presentaban como inalcanzables.
Indudablemente, en estas percepciones intervienen factores psicológicos
derivados de la necesidad de justificar el éxito del propio proyecto. Pero ello no
obsta para que, en muchos casos, esas imágenes tengan asidero en situaciones
reales de cambio, como los que lograron ascender ocupacionalmente en el curso
de su vida, o en posicionamientos diferentes ante distintos aspectos de la vida.
Redes sociales y movilidad: la estrategia del ascenso. Los sorianos de Luján
Si momentáneamente, dejando de lado a los ítalo-albaneses, pasamos a
examinar a los sorianos desde un prisma similar al que utilizáramos para los
cosentinos, algunas diferencias notorias surgen de inmediato. Por lo pronto, es
evidente el ya mencionado mejor punto de partida de los sorianos. En efecto, si
bien la mayoría de los inmigrantes castellanos casados en Luján provienen de un
medio agrícola, también destaca una nada desdeñable cantidad de hijos de
comerciantes, lo que supone una serie de ventajas comparativas respecto a sus
congéneres italianos. Eso debe haber influido positivamente en la mejor
inserción de los sorianos en el sistema socioeconómico del partido y en su rol
privilegiado en la estructuración del comercio mayorista local, el cual sentó las
bases de la fortuna de muchos de esos inmigrantes y de su proyección a otras
áreas de influencia dentro y fuera de la colectividad española, incluyendo el
ámbito de la política municipal.
Pero no sólo las ventajas derivadas de una mejor disposición previa
favorecieron la conformación de la élite soriana. En ese sentido, se nos ocurre
decisivo, respecto a los albaneses, el temprano arribo de las primeras oleadas de
sorianos, lo que les permitió usufructuaren beneficio propio ciertas áreas vacías
del sistema económico local, entre ellas los almacenes de ramos generales. El
éxito de los pioneros, y de las redes por ellos establecidas, sirvieron para guiar el
desarrollo posterior de las cadenas. Hasta podría llegar a pensarse, dada la
continuidad observada en el ejercicio de la actividad mercantil, en el origen y en
el destino, principalmente en el caso de La Muedra, en la estructuración de una
red de cadenas profesionales, como lo propone Gabaccia35. En cambio, cuando
los inmigrantes del sur de Italia arribaron, a fines del siglo XIX, esos canales de
rápido ascenso estaban clausurados o habían perdido su dinamismo, por lo que
los recién llegados debieron tomar otras opciones.
Cuadro No. 5: Movilidad intergeneracional en la colectividad soriana de Luján,
1889-1920.
| (a) ocupaciones de origen |
| (b) | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | Total |
| 1 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% |
| 2 | 0,0% | 26,6% | 0,0% | 20,2% | 6,7% | 3,3% | 56,8% |
| 3 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 7,4% | 0,0% | 4,0% | 11,4% |
| 4 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 2,3% | 0,0% | 2,2% | 4,5% |
| 5 | 0,0% | 6,7% | 0,0% | 4,7% | 0,0% | 0,0% | 11,4% |
| 6 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 6,7% | 0,0% | 9,2% | 15,9% |
| Total | 0,0% | 33,3% | 0,0% | 41,3% | 6,7% | 18,7% | 100,0% |
Referencias y fuentes: Id. Cuadro No. 3.
Pero no serán sólo hijos de mercaderes quienes se habrían de desempeñar en el
comercio lujanense. Una importante fuente de reclutamiento del sector, que
incluye a más del 20% de los inmigrantes considerados, son hijos de agricultores,
por lo que podemos hablar, en este caso, de una doble reconversión: de
actividades rurales a urbanas y de manuales a no manuales. Y no faltan,
tampoco, comerciantes sorianos que descienden de artesanos y de jornaleros,
mostrando un perfil similar los empleados y dependientes de comercio. ¿Cuáles
son los factores que explican este amplio y multifacético viraje? Aludir a la
capacidad orientadora de las cadenas, articuladas por la élite, resulta casi una
obviedad. Sin embargo, la imagen de las redes como mecanismo de solidaridad y
de asistencia no debe obstaculizar otras lecturas posibles; sirven, también, como
mecanismo para la captación de mano de obra barata para las empresas
mercantiles de la élite soriana, y no sólo de ella36. Las repetidas referencias al
trabajo a destajo, a los dependientes durmiendo en los mostradores de los
comercios y los magros estipendios con los que Carmelo YangÜez, luego
miembro de la élite soriana, juzga era recompensado su trabajo37, nos recuerdan
esta otra, y muy a menudo olvidada, dimensión de las redes primarias38: que
pueden actuar como mecanismos de solidaridad, pero también de diferenciación
social y asimetría, que tienden a estratificar internamente al grupo fijando
escalas y jerarquías, y nos ponen, nuevamente, ante la evidencia de los limites de
las tradicionales categorías ocupacionales y sociológicas usadas para medir la
condición social de los diferentes sectores.
Como se quiera, las redes fueron el mecanismo, en el caso de los sorianos, a
través del cual se operó el trasvase de una parte importante del flujo al sector
mercantil. Pero, ¿fue el comercio el único medio de ascenso con que contaron los
sorianos en Luján? El cuadro revela, a diferencia de los albaneses, una mayor
amplitud de los sectores móviles. Quienes permanecen dentro del mismo estrato
de sus padres representan aproximadamente el 38%, de los cuales, como ya
hemos visto, la mayoría son hijos de comerciantes que se desempeñan en el
mismo rubro. Una situación similar revisten algunos grupos menores de
agricultores y jornaleros. En cuanto al resto, la relación dominante es la
movilidad ascendente que afecta a más del 55% del total de casos considerados.
Sin embargo, esta cifra tan alta debe ser tomada no sin prevenciones. Por lo
pronto, nos parece dudosa la valoración que pueda hacerse de algunas
transferencias, como de agricultor a empleado, sino en términos "objetivos" de
movilidad rural-urbana, manual-no manual o trabajo calificado-no calificado,
por lo menos en el de su significación real, capacidad adquisitiva o status social.
Todo depende de las connotaciones que se atribuya, en este caso, a palabras
como "agricultor". Lo que nos devuelve al tema de la indefinición de las
categorías utilizadas por las fuentes y la pertinencia de comparar dos universos
laborales y relacionales tan distintos.
Aun así, algunas cosas quedan claras. Casi todos los casos de ascenso, más del
80%, responden a un modelo que se identifica con la mudanza de un patrón
previo, ligado a los trabajos rurales y manuales, a otro en el que el eje se desplaza
a las actividades no manuales y urbanas donde el comercio ocupa el centro de la
escena. Lo que ratifica el supuesto que las posibilidades de ascenso social son,
particularmente en este caso, una respuesta no sólo a las condiciones del
mercado de trabajo local, sino también, y fundamentalmente, de la red de
relaciones interpersonales en que los inmigrantes se encuentran inmersos. Red
que, por otra parte, a nivel de las élites, se construye hacia dentro y hacia fuera de
la colectividad de origen, generando una trama que excede el acotado marco d.°.
la comunidad étnica y se proyecta, por ejemplo a través de alianzas
matrimoniales, como una reafirmación de las posiciones alcanzadas en el seno
de la sociedad lujanense39. Debemos recordar que el solo hecho de trasladarse
comporta la inserción de los inmigrantes en un universo relacional distinto al de
origen, integrado no sólo por "paisanos", y que brinda oportunidades ciertas de
readaptación y de redefinición de las identidades40. La capacidad para
aprovechar, o no, esas posibilidades dependerá del bagaje relacional previo con
que cuentan los individuos; del funcionamiento, y sentido, de las redes y de la
forma específica en que se procesa su integración social al nuevo medio.
Por otra parte, si seguimos el esquema aplicado a los ítalo-albaneses e
intentamos medir, en los sorianos, el grado de influencia de la presencia del
entorno familiar en la estabilidad del empleo, una vez más las diferencias entre
los flujos saltarán a la vista. En efecto, el 60% de los sorianos que viven en Luján,
con sus progenitores, tienden a romper con la profesión de sus padres, lo que
demuestra la fuerza de la red global, antes que las relaciones parentales directas,
como elemento orientador de las opciones laborales de los inmigrantes. Lo
mismo sucede con aquéllos que han dejado a sus predecesores en España y que,
en una proporción del 85%, tienden a cambiar de oficio, siendo este último
sector, en una proporción de dos por uno, el que predomina en el conjunto del
grupo. Es decir, una vez más, la evidencia demuestra que fue la naturaleza
misma de las redes premigratorias, y su articulación en el destino, la que
condicionó el mayor o menor éxito de los inmigrantes en su inserción en la
sociedad argentina.
Cuadro No. 6: Movilidad intrageneracional en la colectividad soriana de Luján.
| (a)ocupación en el momento del matrimonio |
| (b) | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | Total |
| 1 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% |
| 2 | 0,0% | 43,3% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 43,3% |
| 3 | 0,0% | 0,0% | 6,6% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 6,6% |
| 4 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% |
| 5 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 1,2% | 7,1% | 0,0% | 8,3% |
| 6 | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 3,3% | 0,0% | 10,7% | 14,0% |
| 7 | 0,0% | 13,5% | 4,8% | -- | 4,3% | 5,2% | 27,8% |
| Total | 0,0% | 56,8% | 11,4% | 4,5% | 11,4% | 15,9% | 100,0% |
Fuentes: Id. Cuadro No. 4.
En cuanto a la movilidad intrageneracional, el elevado status profesional de
los sorianos, a diferencia de los albaneses, tiende a garantizar a largo plazo una
mayor estabilidad en el empleo. Esta situación es particularmente visible en los
comerciantes, aunque un 4% de los inmigrantes se movieron, hacia arriba o
hacia abajo, en el transcurso de su trayectoria profesional, y de otro 30% no
tenemos datos. En última instancia, nos parece dudosa la pertinencia de
mantener como criterio excluyente de medición las mudanzas socioprofesionales
observadas en la vida de un individuo, puesto que es posible, como sucedió con
varios miembros de la élite, que la permanencia aparente dentro de una misma
categoría encubra posiciones sociales y económicas muy distintas. Será
necesario, pues, matizar estos resultados con otros que den cuenta, más
adelante, de diferentes niveles de análisis.
Consideraciones finales
Es claro, entonces, después de lo afirmado, que las cadenas y redes sociales
premigratorias, articuladas en el origen y proyectadas al destino, no actúan
necesariamente siempre en el mismo sentido. En los casos expuestos, no fueron
las posibilidades ofrecidas por el mercado laboral - por lo menos no
exclusivamente - las que determinaron las posiciones alcanzadas por sorianos
y albaneses en la estructura social lujanense; sino que, sobre todo, nuestro
análisis subraya la centralidad de las conexiones interpersonales y la pertenencia
a redes relacionales distintas.
En ese sentido, los sorianos usufructuaron las ventajas comparativas de su
arribo temprano. Ello los dotó de un mayor margen para renegociar su situación
en el nuevo medio, consolidándose, algunos de ellos, en lugares claves de la
estructura socioeconómica del partido, lo que luego permitió a las oleadas
posteriores aprovechar esas ventajas para moverse profesional y socialmente
hacia los sectores medios, sin desmedro de otros grupos que descendieron,
quizás provisoriamente, o permanecieron inmóviles.
Entre los ítalo-albaneses, en cambio, la movilidad intergeneracional es menor,
tendiendo a permanecer en estratos profesionales afines a los de sus padres. Su
arribo más tardío, que conlleva un creciente cierre de oportunidades, su menor
capacitación e inferior punto de partida; el aislamiento impuesto por el idioma y
el predominio de una estrategia que supone el traslado del grupo familiar
completo, exacerbaron las potencialidades de retención de las redes, confinán-
dolos a los escalones más bajos de la jerarquía laboral. Sin embargo, a nuestro
parecer, sería injusto considerar su trayectoria prescindiendo de las percepciones
que ellos formulan de su experiencia. Para los inmigrantes, además de las
posiciones profesionales que ocuparan en cada momento, cuentan también
otras variables, tales como el nivel de ingreso, el consumo, el acceso a la
propiedad y la educación de los hijos, por lo cual es sólo en ese contexto más
amplio que han de juzgarse los alcances y el éxito de sus proyectos personales y
grupales.
De cualquier manera, y aunque la conclusión de fondo tienda a resaltar la
naturaleza no necesariamente unidireccional de la relación entre cadenas y
movilidad social, creemos posible extraer de nuestro trabajo algunas notas que
pueden servir para aclarar aspectos del funcionamiento de las redes y su relación
con los procesos de cambio de posición social. Es claro que las cadenas no deben
ser concebidas como una dimensión estática, sino pasibles de ser redefinidas y
capaces de operar en varios sentidos. Las posibilidades de promoción de las
redes dependen, en buena medida, del arco espacial y temporal en que se
inscriban y de los márgenes de renegociación que otorguen a los actores en el
marco del nuevo entramado41.
Una lectura que tome en cuenta la situación de los distintos grupos ha de notar
que los niveles de ascenso son mayores entre los migrantes tempranos,
independientemente de su pertenencia o no a redes sociales. Asimismo, las
capacidades de retención de las cadenas están hasta cierto punto influidas por su
composición interna y por el grado de influencia directa que en ellas alcanzan los
grupos familiares, pudiéndose verificar entre los albaneses, a semejanza de lo
sucedido en otras latitudes42, que la presencia en el destino de los padres tiende a
limitar la movilidad de los hijos y a incentivar la reproducción de patrones de
conducta orientados hacia el interior del grupo de pertenencia. Es interesante
observar que ese patrón no parece de igual forma aplicable a otros casos, como
los sorianos, en que la red relaciona¡ intraétnica se vehiculiza a través de otros
grados de parentesco, o a través de la comunidad étnica, lo que destaca, en todo
caso, la importancia de la familia nuclear en tanto factor estructurante de las
capacidades de retención de las redes.
Las posibilidades y las mecánicas mediante las cuales se rompe ese andamiaje
deberán ser examinadas en otras investigaciones, así como el rol de la familia
ampliada. Aunque es posible, como parecieran presagiarlo otros trabajos, que
una vez desaparecida la primera generación de inmigrantes, la de los padres o
cabezas de familia, las líneas de continuidad tiendan a disolverse en un proceso
seguramente no exento de ambigÜedades y profundas contradicciones.
NOTAS
Acerca de los "mitos" de la emigración, G. Rosoli, "Las imágenes de América en la emigración
italiana de masas", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no. 17, 1991.
Particularmente funcionales para este fin son las recopilaciones de cartas. A modo de ejemplo, E.
Franzina, Merica! Merica! Emigrazione e colonizzazione nelle lettere dei contadini veneti in
América Latina, 1876-1902, Milano, 1979, y S. Baily y F. Ramella (comp.), One Family, 7wo
Worlds. An Italian Familys Correspondence across the Atlantic, New Brunswick & London,
1988.

S. Lipset y R. Bendix, Movilidad social en la sociedad industrial, Bs. As., 1963; J.A. Jackson,
"Estratificación social. Introducción", en Jackson, Shils y otros, Estratificación social,
Barcelona, 1968; M. Stavenhagen, Las clases sociales en las sociedades agrarias, México, 1973.

F. Ramella, "Movilidad geográfica y movilidad social. Notas sobre la emigración rural de la
Italia del noroeste (1880-1914)", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no. 17,1991.

G. Germani, "La movilidad social en la Argentina", en S. Lipset y R. Bendix, op. cit. Cf. también,
de ese mismo autor, Política y sociedad en una época de transición, Bs. As., 1968. Sobre el rol de
las clases medias en la concepción germaniana, M. Murmis y S. Feldman, "Posibilidades y
fracasos de las clases medias, según Germani", en J. Jorrat y R. Sautu (comp.), Después de
Germani. Exploraciones sobre la estructura social en la Argentina, Bs. As., 1992.

Para algunos ejemplos, G. Beyanth, R. Cortés Conde, H. Gorostegui y S. Torrado, "Los
inmigrantes en el sistema ocupacional", en T. Di Tella, G. Germani y J. Graciarena (comp.),
Argentina, sociedad de masas, Bs. As., 1965; G. Bourdé, Buenos Aires: Inmigración y
urbanización, Bs. As., 1977; R. Cortés Conde, El progreso argentino, 1880-1914, Bs. As., 1979 y
C.F. Díaz Alejandro, Ensayos sobre historia económica argentina, Bs. As., 1983.

S. Thernstrom, Poverty and Progress. Social Mobility in a Níneteenth Century City, Cambridge
& London, 1964.

M. Szuchman, Mobility and Integration in Urban Argentina. Córdoba in the liberal Era, Austin
& London, 1980.

R. Shipley, A Social History of the "Porteño" Worker during $he "Golden Age"of Argentina 1
Development, 1914-1930, New Brunswick, 1977, y E. Sofer, From Pale to Pampa. Eastern
Jewish Mobility in Buenos Aires, 1890-1945, UCLA, 1976.

M.L. Da Orden, "Inmigración, movilidad ocupacional y expansión urbana: el caso de los
españoles de Mar del Plata, 1914-1930", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 7, no.
21, 1992. En ese mismo volumen, B., Argiroffo y C. Etcharry, "Inmigración, redes sociales y
movilidad ocupacional: italianos de Ginestra y Ripalimosani en Rosario (1947-1958)". Sobre la
necesidad de vincular movilidad social y redes, F. Devoto, "Algo más sobre las cadenas
migratorias de los italianos a la Argentina", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6,
no. 19, 1991, p. 334.

Luján es un partido, cuya ciudad cabecera responde al mismo nombre, ubicado a setenta
kilómetros al oeste de la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina.

Para una crítica de las categorías ocupacionales utilizadas por la sociología tradicional, G. Levi,
"Carrieres d'artisans et marché du travail á Turín (XVIIIe e XIXe siécles)" y M. Gribaudi y A.
Blum, "Des catégories aux liens individuels: L'analyse statistique de I'espace social", ambos en
Annaies ESC, 1990, no. 6. C. Griffen, "Occupational Mobility in Nineteenth-Century America:
Problems and Possibilities", en Journal of Social History, no. 5, 1972.

En otros estudios sobre cadenas hemos apelado a otras fuentes, como los registros de socios o
actas de las entidades étnicas. Esa misma documentación, empero, es inhábil para un examen
como el que hoy pretendemos realizar por no incluir información sobre los padres de los
asociados.

Rep. Argentina, Primer Censo de la República Argentina, 1869. Bs. As., 1872.

Idem., pp. 90-92.

Provincia de Buenos Aires, Censo general de la provincia de Buenos Aires. Demográfico,
agrícola, industrial y comercial, Bs. As., 1883, p. 453.

N. Marquiegui, La inmigración española de masas en Buenos Aires, Bs. As., 1993.

Algunas definiciones de cadena en J. y L. MacDonald, "Chain Migration, Ethnic Neighborhood
Formation and Social Networks", en Milibank Memorial Fund Quarterly (XLII), 1, 1964, pp.
82-96; Ch. Price, Southern Europeans in Australia, Melbourne-Sydney, 1983. Para el caso
argentino, S. Baily, "La cadena migratoria de los italianos a la Argentina: los casos de los
agnoneses y siroleses", en F. Devoto y G. Rosoli (comp.), La inmigración italiana a la Argentina,
Bs. As., 1985, y F. Devoto, "Las cadenas migratorias italianas: algunas reflexiones a la luz del
caso argentino", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 3, no. 8, 1988, pp. 103-123.

R. Otero Pedrazo, Geografía de España, tomo I, Barcelona, 1955; B. Taracena y J. Tudela, Guía
artística de Soria y su provincia, Madrid, 1962; R. Miralbes Bedera, "La trashumancia soriana",
en Estudios Geográficos, 1954, no. 56; N. de Hoyos Sancho, "Algunos aspectos de la etnografía
soriana", en ídem., 1958, no. 71; N. Sánchez Albornoz, "Castilla: el neoarcaísmo agrario", en N.
Sánchez Albornoz (comp.), La modernización económica de España, Madrid, 1985.

Archivo Mia. Monjardín, Memorias de Carmelo YangÜez, Luján, 1941.

Sobre la inmigración soriana a Luján, D.N. Marquiegui, "Las cadenas migratorias de los
españoles a la Argentina. El caso de los sorianos de Luján", en Siudi Emigrazione, Roma, anno
XIX, no. 105, 1992.

Revista Soria. Organo oficial del Centro Soriano, Luján, 1941, fines del Centro.

Rep. Argentina, Segundo Censo de la República Argentina, 1895, Bs. As., tomo I, p. 263.

Rep. Argentina, Tercer Censo Nacional, 1914, Bs. As., 1916.

A.M. Silvestrln, E. Cipolletta y D.N. Marquiegui, "La inmigración italiana en Luján (1880-
1914)", en Cuadernos de Historia Regional, Vol. 5, no. 14, 1989.

Sobre el espacio social de base en los movimientos en cadena, F. Sturino, Forging the Chain.
Italian Migration lo North America, 1880-1930, Toronto, 1990. De ese mismo autor,
"Emigración italiana: reconsideración de los eslabones de la cadena migratoria", en Estudios
Migratorios Latinoamericanos, año 3, no. 8, 1988. Una mirada más atenta a los contenidos
"simbólicos" de la noción de espacio social, F. Devoto, "Algo más sobre las cadenas migratorias
de los italianos a la Argentina", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 6, no.19,1991.

Acerca de los ítalo-albaneses de Luján, D.N. Marquiegui, "Aproximación al estudio de la
inmigración ítalo-albanesa en Luján", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 3, no. 8,
1988, y "Redes sociales, solidaridad étnica e identidad. Reconsideraciones acerca del impacto de
las cadenas ítalo-albanesas en Luján", en G. Rosoli (ed.), Identitá degli italiani in Argentina. Rete
sociali, famiglia e lavoro, Roma, 1993.

Algunos ejemplos en J.R. Jorrat, "Movilidad de status ocupacional y movilidad educacional en
la ciudad de Buenos Aires", en R. Sautu y R. Jorrat (comp.), Después de Germani..., op. cit.

D.N. Marquiegui, "Aproximación al estudio...", op. cit. P. Arlachi, "Perché se emigraba dalla
societá contadina e non daflatifondo", en P. Borzomati (ed.), Lémigrazione calabrese della
unitá ad oggi, Roma, 1982.

D.N. Marquiegui, "Redes sociales, solidaridad...", op. cit.

S. Baily, "The village outward approach to the study of social networks. A case study of the
agnonesi diaspora abroad, 1885-1989", en Study Emigrazione, anno XXIX, 1992, no. 105; F.
Devoto, "Algo más...% op. cit.

M. Gribaudi y A. Blum, op. cit.; G. Levi, op. cit., p. 1357.

J. Dupáquier, "Geografic and Social Mobility in France in the Nineteenth and Twentieth
Centuries", en I. Glazer and L. de Rosa (ed.), Migration Across Time and Nations, New
York-London, 1986, p. 357.

Al respecto, cf. R. Cortés Conde, El progreso argentino..., op. cit.

Maurizio Gribaudi, por ejemplo, utiliza para el caso de los obreros turineses, las profesiones
declaradas en el momento de la jubilación. M. Gribaudi, Mondo operaio e mito operaio. Spazi e
percorsi sociali a Torino nel primo novecento, Torino, 1987.

D. Gabaccia, Militants and Migranis. Rural Sicilians Became American Workers, New
Brunswick & London, 1988. Esta misma perspectiva en V. Castronuovo (ed.), L émigrazione
biellese ira ottocento e novecento, Milano, 1986-1987, y P. Corti, Paesi d emigranti, mestieri,
itinerari, identitá collettive, Milano, 1990.

M. Grieco, Keeping It in the Family. Social Networks and Employment Chance, Cambridge,
1987.

Memorias de Carmelo YangÜez, cit.

R. Harney, Dalla frontiera alle little Italies: gli italiani in Canada, Roma, 1984. J. Boissevain,
Friends of Friends. Networks, Manipulators and Coalitions, Oxford, 1973.

D.N. Marquiegui, "Revisando el debate sobre la conducta matrimonial de los extranjeros", en
Estudios Migratorios Latinoamericanos, año 7, no. 20, 1992.

W. Sollors, The Invention of Ethnicity, New York, 1989, y K. Conzen, D. Gerber, G. Pozetta y E.
Morawska, "The Invention of Ethnicity: una lettura americana", en Altreitalfe, anno II, no. 3,
1990.

S. Baily, "The village outward...", op. cit., p. 44. Ch. Tilly, "Transplanted Networks", en V. Yans
MacLaughlin (ed.), Inmigration Reconsidered. History, Sociology and Politics, New York &
Oxford, 1990, pp. 86-87.

M. Gribaudi, Mondo operaio..., op. cit. J. Bodnar, The Transplanted: A History of Immigranis
of Urban American, Indiana, 1985.

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