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| VOLUMEN 6 - Nº 2 |
| JULIO - DICIEMBRE 1995 |
América Latina y la Segunda Guerra Mundial (II)
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El NSDAP en México: historia y percepciones,
1931-1940
JÜRGEN MÜLLER
Universitdt Kóln
El presente artículo se propone ofrecer, basándose en documentación
diplomática alemana inédita, un análisis histórico de la función que cumplió
el Partido Obrero Alemán Nacionalsocialista (NSDAP) en México, a través
de su Organización para el Extranjero (AO), desde 1934 hasta 1941. Se
abordarán algunas cuestiones poco estudiadas, tales como en qué medida el
NSDAP logró conquistar ideológicamente a las instituciones culturales y
sociales de la comunidad alemana en México y alinearlas con el régimen nazi
del Tercer Reich, y cuál fue su verdadero peso político en términos de
afiliados e influencia en todo el país. El trabajo también se propone indagar la
verdadera dimensión del peligro nazi en México y la estrategia del NSDAP en
el marco de las conflictivas relaciones diplomáticas de México con la
Alemania nazi durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, desde el momento
de estallar la Guerra Civil española. El autor examina las medidas anti-nazis
adoptadas por el gobierno mexicano antes del estallido de la guerra mundial
en relación con otros países latinoamericanos, y la actitud de la Legación de
Alemania en México. Finalmente, se presenta una descripción de la actividad
del NSDAP durante los dos primeros años de la guerra y la reacción del
gobierno de Cárdenas, tomando en cuenta sus dificiles relaciones con los
Estados Unidos hasta su ingreso en la conflagración mundial.
El partido
En 1931 se fundó, bajo el nombre de Auslandsabteilung (Departamento
para el Extranjero), un departamento en el Partido Obrero Alemán
Nacionalsocialista (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, NSDAP)
que reunía y guiaba a los miembros del partido, ciudadanos alemanes por lo
general, que vivían fuera de Alemania. Hasta marzo de 1933 fue dirigido por
el diputado del Reichstag Hans Nieland, y después por Ernst Wilhelm Bohle,
nacido en Inglaterra e hijo de un profesor de universidad. A partir de febrero
de 1934, el Auslandsabteilung se llamó Auslandsorganisation (A0/Organiza-
ción para el Extranjero). En abril de 1935, la AO dejó de ser un departamento
del NSDAP y se convirtió en una Gau (comarca) independiente. Bohle
ascendió a la posición de Gauleiter (jefe de la comarca). A comienzos de 1937,
Bohle dio otro paso hacia adelante en su carrera cuando Hitler le nombró Jefe
de la AO en el Ministerio de Asuntos Exteriores, con el rango de
StaatssekretÜr1. Tanto en la jerarquía del partido como en la del Estado,
Bohle llegó a ocupar un segundo lugar2.
Hasta 1930, sólo unos pocos de los alemanes que se hallaban en el
extranjero entraron en el partido nazi: 486 en todo el mundo, siete de ellos en
México3. Los primeros grupos se fundaron a principios de 1931. El éxito del
NSDAP en las elecciones de septiembre de 1930 animó a muchos ciudadanos
alemanes en todo el mundo a reunirse con simpatizantes y trabajar para el
partido4. En México, por falta de un líder apropiado -según lamentaba la
AO-, nadie tomó la iniciativa y por ello se demoró la fundación de un grupo
del partido5. Los miembros del partido vivían aislados y sin contacto entre sí.
A instancias de la AO, los siete miembros en la capital fundaron el Ortsgruppe
(grupo local) de México, D.F. el 10 de noviembre de 1931, pero sólo unos
meses más tarde, con el nombramiento del hábil y vivaz Wilhelm Wirtz como
Ortsgruppenleiter (líder del grupo local), empezó a desarrollarse el partido en
México. El 1 de septiembre, el Ortsgruppe contaba con 52 miembros, y en
enero de 1933 ya eran 68. El ascenso al poder del Partido Nacionalsocialista
en Alemania aceleró su crecimiento. No obstante, a diferencia de Alemania,
donde a partir de mayo de 1933 se impidió el ingreso de nuevos miembros al
NSDAP, en el extranjero era casi siempre posible hacerse miembro. En enero
de 1934 había en México 191 miembros, y en julio de 1935 eran 264. En los
años siguientes el partido creció más despacio; en junio de 1937 el número de
miembros ascendió a 310, un año más tarde a 325, y al siguiente sumaban
3666. Eso significa que aproximadamente el 5% de los 6875 ciudadanos
alemanes en México7 pertenecía al NSDAP -un resultado promedio en la
AO.
El partido ya no estaba limitado a la capital, sino que se extendió por todo
el país. Se fundaron nuevos grupos, por ejemplo en Mazatlán (20 miembros),
Veracruz (16), Monterrey (16) y Puebla (5)8, pero un alto porcentaje de los
miembros, cerca del 40%, vivía en la capital. Por sus méritos al haber
promovido el grupo local de la capital, Wilhelm Wirtz se convirtió en líder del
Landesgruppe (grupo regional) del NSDAP de México y ocupó esta posición
hasta principios de 1940. Estando en Alemania, el comienzo de la guerra hizo
imposible su regreso a México. Wirtz fue uno de los pocos líderes de la AO
que permaneció en su cargo sin ser depuesto. En esto, el grupo regional de
México mostró una rara estabilidad en la historia de la AO, ya que, en
muchos casos, los grupos en el extranjero no cumplían los requisitos de la
AO. Mientras que otros líderes no tenían autoridad sobre los militantes, o
simplemente no eran capaces de dirigir una organización nacional, Wirtz
consiguió la unidad del partido e impidió querellas internas9.
Dado el número de miembros, el Landesgruppe de México era uno de los
grupos regionales más pequeños de la AO. Por ejemplo, en 1939 había 1569
miembros en Argentina, 2990 en Brasil -siendo ambos de los mayores grupos
de la AO- y 921 en Chile. Por eso, el grupo en México no tenía la misma
importancia para la AO que tenían otros grupos: mientras que en 1932 un
enviado de la AO visitó los grupos en Argentina, Brasil y Chile para
inspeccionarlos y apoyarlos en su propaganda, nadie fue a México10. Del
mismo modo, en los primeros meses de 1933, cuando la AO intensificó el
contacto con los grupos en América Latina, los partidarios en México se
sintieron abandonados11. Finalmente, cuando políticos y periódicos atacaron
los grandes grupos nazis en Latinoamérica, la AO defendió con ahínco los
derechos de los alemanes en el exterior, hasta provocar fricciones diplomáti-
cas incluso; en México, en cambio, cedió ante las presiones12.
Los fundadores de los partidos nazis en el extranjero eran, por lo general,
hombres nacidos hacia fines de siglo o pocos años después. Experimentaron
su socialización política en los últimos años de la época del Kaiser y, cuando
les fue posible, participaron en la Primera Guerra Mundial. Rechazaron la
República de Weimar y, en más de una ocasión, se unieron a tropas
irregulares (Freikorps) y/o entraron en grupos o partidos de la extrema
derecha. Emigraron en los años veinte por motivos económicos, porque no
consiguieron integrarse en la vida civil de Alemania y consolidar su existencia
allí. El país de destino dependía más de la casualidad que de proyectos
concretos. Pocos emigrantes lograron establecerse pronto. Solían cambiar
muchas veces de trabajo, para finalmente encontrar, después de varios años,
un puesto que les permitiera vivir sin problemas de subsistencia13. Un ejemplo
de este tipo de personas es Artur Dietrich14. Nacido en 1900, por su juventud
no pudo combatir en la guerra hasta finales de 1917. En 1921 estuvo en una
tropa irregular en Silesia. Su diploma en agricultura, obtenido en 1922, le
posibilitó aceptar una oferta para ir a México en 1924. Después de una serie
de fallidos intentos en la administración de haciendas, en 1930 empezó a
trabajar como empleado de un comerciante de artículos dentales, puesto que
desempeñó en los años siguientes. Dietrich ingresó al partido en noviembre de
1931, cuando se fundó el grupo local en la capital. En 1933 fue nombrado
líder del Ortsgruppe y, poco más tarde, aceptó reemplazar a Wirtz y -para el
Ministerio de Propaganda de Goebbels, que también tenía a su cargo la
propaganda en el exterior- fue consejero de prensa de la Legación de
Alemania en México.
La tarea más importante de los grupos regionales de la AO era la
Gleichschaltung (unificación forzada) de los alemanes en el extranjero15, es
decir, asumir la dirección de las organizaciones de la comunidad alemana que
tenían reputación y dinero, y que podían servir para propagar las ideas
nacionalsocialistas. A través del control de escuelas, periódicos y asocia-
ciones, la AO intentaba impedir la asimilación de los alemanes a la cultura de
los países de recepción e instrumentalizarlos para la difusión de la ideología
nacionalsocialista. En México, la AO no consiguió su objetivo sin problemas,
pues surgió un conflicto de generaciones, de clases y de poder. Los
representantes establecidos de la comunidad alemana, empresarios exitosos,
de clase alta, más o menos dos décadas mayores que los nazis, criticaban la
juventud de los militantes, su bajo estatus social y los pocos años de
residencia en el país, todo lo cual, a su modo de ver, les descalificaba para
asumir el liderazgo de la comunidad. Aunque acertados, estos argumentos
eran más bien un pretexto para no subordinarse a las reivindicaciones del
partido y no ceder sus puestos en organizaciones que le daban a esa élite un
alto prestigio social y ventajas económicas.
Así, un primer intento de Gleichschaltung en 1933 fracasó. El partido
pretendía tomar la Verband Deutscher Reichsangehdriger (Asociación de
Ciudadanos del Reich) como base institucional para transformarla en una
organización que integrara a toda la comunidad alemana, es decir, también a
los mexicanos de origen alemán. Sólo la intervención del representante
diplomático, el ministro RÜdt v. Collenberg, ayudó al Landesgruppe a lograr
su objetivo. RÜdt aclaró que un estrecho vínculo con la patria significaba
también la cooperación de la AO. Con esa frase RÜdt dejó al descubierto un
punto central de la ideología nacionalsocialista: ser alemán solamente era
posible como nazi. Presentando la AO como representante oficial del Reich,
el ministro implícitamente advirtió contra las consecuencias de la insubordi-
nación al partido: la privación de recursos del Reich para las asociaciones, la
interrupción de la intervención de la Legación en los contactos con oficiales
mexicanos, el boicot económico y el aislamiento social. En enero de 1935,
finalmente, se fundó la Comunidad del Pueblo Alemán en México (Deutsche
Volksgemeinschaft, DVM). Bajo el control de Wilhelm Wirtz y Artur
Dietrich, quienes asumieron funciones centrales, la DVM se convirtió en la
organización alemana más grande de México, con filiales en todo el país. La
alusión de RÜdt venció la resistencia de la comunidad alemana, de modo que
muchos, también algunos de los viejos adversarios, se unieron a la DVM.
Otros, sobre todo la dirección anterior, abandonaron la DVM, protestando
así contra la subversión nazista. En 1936, la DVM ya tenía 1665 miembros,
798 de los cuales vivían en el interior. El alto porcentaje de miembros en el
interior lo explica la fundación de filiales en pueblos donde hasta entonces no
existían asociaciones alemanas: por ejemplo en Chihuahua, donde 26 de los
30 alemanes se hicieron miembros. La esfera de acción más importante de la
DVM, sin embargo, se hizo sentir en la capital, donde, por ejemplo, operaba
un servicio para alemanes sin empleo o necesitados, y se impartían cursos de
alemán para mexicanos. Su sede social era el lugar central para las
festividades de la comunidad alemana16.
Además de la DVM, otras asociaciones estaban bajo el control del partido
nazi. El respetado Colegio Alemán en la capital fue dirigido por un miembro
a partir de 1933. Friedrich W. Schróter descartó la orientación elitista
predominante hasta ese momento y abrió la escuela a niños alemanes de todas
las clases sociales. Con él, se propagaron ideas nacionalsocialistas en la
enseñanza, y los judíos tuvieron que abandonar la escuela. Schróter tuvo
mucho éxito con ese programa dentro de la comunidad alemana: el número
de alumnos se duplicó entre 1936 y 1940, de 620 a 125917.
Otras instituciones bajo el control del partido, o con orientación nazista,
eran la Juventud Hitleriana, con 245 miembros, y la Asociación de Profesores
Alemanes Nacionalsocialistas, que reunía a 28 personas18. Estas cifras
muestran que para una valoración de la AO en México no basta contar el
número de militantes. Sumando solamente los miembros de las asociaciones
aquí mencionadas, se cuentan mucho más de 2000 personas. Aunque no
todos sus miembros hayan sido nazis empedernidos y algunos quizás hayan
ingresado por oportunismo o la presión de adaptación, eso indica que una
parte considerable de la comunidad alemana en México, sobre todo en la
capital, fue expuesta a la propaganda y a los rituales del nacionalsocialismo.
Un simple miembro del NSDAP en México se movía en el reducido
microcosmos de la comunidad alemana, y su contacto con el pueblo
mexicano se limitaba a lo imprescindible; las relaciones con los representantes
del gobierno se reservaban para la Legación alemana. La propagación de
ideas nacionalsocialistas en México, en cambio, era tarea de Artur Dietrich.
Este, por ejemplo, transmitió material sobre judíos y sobre el comunismo a la
Acción Revolucionaria Mexicanista, a los fascistas mexicanos, e invitó a su
líder, Nicolás Rodríguez Carrasco, a intensificar la propaganda antic-
omunista y antisemita. Esta era la única ayuda de que disponía la ARM.
Dietrich también le aconsejó a Rodríguez Carrasco nombrar un representante
personal ante el Reich. Sin embargo, el gobierno alemán no hizo caso del
representante durante una visita que éste efectuó a Alemania, porque temía
problemas con el gobierno mexicano, que en ese momento ya había proscrito
la ARM.
Dietrich cultivó el contacto con los fascistas sin intención de ayudarles ni en
la organización del partido ni en la toma del poder. Más bien, la ARM era
uno de tantos posibles multiplicadores para la difusión de posiciones e ideas
nacionalsocialistas. También periódicos, como La Prensa, recibieron
propaganda alemana. Dietrich incluso fundó un diario -La Noticia-, el cual,
sin embargo, sólo se publicó poco tiempo19.
Una ojeada a otros países confirmará esta interpretación de las relaciones
entre nacionalsocialistas alemanes y fascistas. Solamente en el sur de Brasil
existieron contactos cotidianos entre simples partidarios del NSDAP y los
fascistas brasileños, la Acpdo Integralista Brasileira, debido a que allí
descendientes de alemanes, que impresionados por Hitler habían fundado
las primeras células fascistas, o fascistas y nacionalsocialistas, pertenecían a
los mismos grupos sociales y tenían los mismos enemigos: la élite política y
económica. Normalmente, sin embargo, los miembros del partido solían ser
de un nivel alto o medio, o quienes, además de su cargo dentro del partido,
desempeñaron una función para el Ministerio de Propaganda de Goebbels o
tuvieron contacto con los fascistas latinoamericanos20. Así, para su interés en
los fascistas no era decisiva la calidad de miembro de la AO, sino la función
local que desempeñaban para Goebbels.
Tampoco en otros países los representantes de la AO/Goebbels apoyaron
revoluciones o golpes de estado de los fascistas vernáculos. Al contrario,
empeñados en impedir la asimilación de los alemanes, la AO contrastó con la
política nacionalista de los fascistas que, por su parte, querían integrar a los
alemanes en la nación21. Por ejemplo, cuando el líder del Movimiento
Nacional Socialista de Chile descubrió que miembros de origen alemán
rechazaban la mezcla de razas y exigían a los alemanes conservar su sangre
pura, los expulsó del partido y públicamente criticó esta actitud que -según
dijo- desintegraba el país22. En Brasil, el hecho de que muchos alemanes
pertenecían a la Acedo Integralista Brasileira no impidió a sus líderes atacar la
resistencia de los alemanes a asimilarse23. Para la AO, en cambio, un contacto
demasiado estrecho con estos grupos, que por lo general luchaban en contra
de sus respectivos gobiernos, podría haber puesto en peligro su existencia,
hecho que tenían muy presente los líderes de la AO en Alemania24.
La perspectiva de los mexicanos ante el nacionalsocialismo
México fue tal vez el país latinoamericano donde el rechazo a Hitler y al
Tercer Reich se manifestó más evidentemente. Una gran parte del pueblo
participó políticamente y tendía a ideas social-revolucionarias. Tanto
asociaciones comunistas y judías -grupos como la Liga contra el Fachismo
[sic] y la Guerra Imperialista o los Estudiantiles Socialistas, para los que la
lucha en contra del fascismo y del nacionalsocialismo era de máxima
importancia- así como Vicente Lombardo Toledano, jefe de la CTM
(Confederación de Trabajadores de México) desde principios de 1936,
denunciaron públicamente la agresiva política exterior del Reich y las
persecuciones de judíos y adversarios políticos, pintaron slogans como
"Muera Hitler" en las paredes de la Legación alemana, quemaron banderas
con la svástica y exigieron el boicot de comerciantes y productos alemanes.
Lombardo Toledano y altos representantes del partido oficialista, el Partido
de la Revolución Mexicana, apoyaron además la Liga Pro Cultura Alemana
en México, una organización de inmigrantes alemanes judíos y comunistas
que luchaba abiertamente en contra del nacionalsocialismo mediante afiches
y conferencias25. También los diarios más importantes del país rechazaron la
Alemania nacionalsocialista. Así, El Nacional, portavoz del gobierno, publicó
una caricatura de Hitler, lo que llevó a la proscripción del periódico en
Alemania26.
En términos de la política exterior, el conflicto abierto entre México y el
Tercer Reich se inició con la Guerra Civil en España. México condenó la
intervención alemana del lado de los insurgentes bajo el General Franco y,
por su parte, apoyó al gobierno legítimo diplomáticamente y con armas27. En
marzo de 1938, México protestó contra la anexión de Austria y, un año más
tarde, se negó a reconocer la ocupación forzada de Checoslovaquia28. Al año
siguiente, después del ascenso al poder del nacionalsocialismo, se registraron
algunos ataques en contra del grupo regional y la Juventud Hitleriana. Luis
N. Morones, jefe de la CROM (Confederación Regional Obrera Mexicana),
declaró a un oficial de la Legación alemana que los desfiles de la Juventud
Hitleriana, vestida con el uniforme nazi, y la bandera svástica en casas
alemanas eran una provocación para el trabajador mexicano. Añadió que no
era tolerable que se hiciese propaganda nazi en México y, por último, advirtió
que si esto no cambiaba, los mexicanos no se abstendrían de llevar a cabo
acciones antialemanas29.
La extendida actitud antinacionalsocialista y esta advertencia condujeron a
que los grupos nacionalsocialistas decidieran guardar reserva30. En lo
sucesivo, el Landesgruppe se cuidó tanto de aparecer en público, que se
esfumó de la percepción popular, y su existencia permaneció oculta también a
ojos de círculos bien informados. Por ejemplo, con motivo del nombramiento
de Bohle como Jefe de la AO en el Ministerio de Asuntos Exteriores, El
Nacional escribió un artículo fundamental sobre la AO, sin conocimiento
alguno de que pronto probablemente surgiría en México uno de estos
misteriosos grupos31. En junio de 1939 el ministro alemán resumió las
reacciones del público mexicano de la siguiente manera: "Prescindiendo de
ataques aislados de la prensa de la extrema izquierda, la organización del
partido no fue expuesta a impugnaciones por parte de los mexicanos"32.
El gobierno mexicano tenía información sobre el NSDAP en México desde
principios de 1936. El asesinato del líder del Landesgruppe en Suiza, que
provocó la prohibición del partido por las autoridades, fue motivo de un
detallado informe del ministro mexicano en Alemania sobre los aconteci-
mientos. En su opinión, sobre todo los países con colonias alemanas debían
tomar en cuenta esos hechos, y sugería una investigación del partido y de
aquellos alemanes que, siendo mexicanos por naturalización, eran al mismo
tiempo miembros del partido nacionalsocialista33. El destinatario, la
Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), sin embargo, no halló motivo
para preocupación. El subsecretario escribió: "En cuanto a la sugestión que
Ud. hace en el sentido de que se vigilen las actividades del Partido Nacional
socialista en México [...], esta Secretaría no estima que haya nada que temer.
En cuanto a que Suiza está formada,, entre otras razas, por alemanes que
suman alrededor de 2.900.000, o sea el 70% de su población, México tiene
sólo una pequeñísima colonia alemana que apenas llega a 6.000 (entre
hombres, mujeres y niños), los cuales representan una fracción infinitesimal
de nuestra población total"34.
Un año más tarde la SRE se mostró más interesada. Con motivo del
nombramiento de Bohle al cargo de Secretario en el Ministerio de Asuntos
Exteriores, la Legación envió un informe largo y extenso sobre la
organización y las tareas de la AO. Era deber de los partidarios en el
exterior, escribió el representante diplomático, convertir al nacionalsocialis-
mo a todos los ciudadanos alemanes que vivían fuera de Alemania. Los
miembros del partido debían asegurar la enseñanza nacionalsocialista de los
niños e impedir que se hiciesen ciudadanos de los países en que habían nacido
o vivían. También era meta del NSDAP asegurar que aquéllos que, por
motivos económicos o por conveniencia, debían aceptar la nacionalidad de
un país extranjero, vivieran según los principios nacionalsocialistas y no se
olvidaran de ser alemanes35. Llegados a ese punto, la SRE exigió más
información sobre la A036.
De ahí en adelante, la Legación mexicana en Alemania informó
regularmente sobre la AO: por ejemplo, acerca de los problemas bilaterales
que surgieron entre el Tercer Reich y otros países por la existencia de la AO, y
también sobre congresos y la propaganda inglesa en contra de la AO. Una y
otra vez se informó sobre la propaganda nazi entre los alemanes y se
cuestionó la lealtad de éstos a México. En cuanto al grupo regional, la
Legación sólo escribió que estaba dirigido por Wilhelm Wirtz, un político
conocido, de personalidad carismática e íntimo amigo de Bohle37. En una
carta de septiembre de 1937, se mencionaron por primera vez eventuales
actividades de espionaje de la AO y de los alemanes en el extranjero. Se dijo
que la prensa extranjera había descrito en los últimos años los métodos con
que el NSDAP reclutaba sus miembros y reveló que éste vigilaba a críticos
alemanes del régimen nacionalsocialista y espiaba entre círculos antinazis en
el extranjero38.
De todas formas, estos informes surtieron efecto sobre la SRE, y
despertaron y aumentaron las sospechas con respecto a los alemanes. El
subsecretario Ramón Beteta, por ejemplo, estaba convencido de que las
organizaciones que se ocupaban de los alemanes en el extranjero eran
instrumentos de espionaje y de acción política del Reich39. A petición de
Beteta, la Secretaría de Gobernación, a partir de ese momento, comenzó a
vigilar a los alemanes en México40. Obviamente, ni las conclusiones de Beteta
ni las investigaciones del ministerio tuvieron consecuencias para los alemanes
y el NSDAP. De ahí que RÜdt von Collenberg y Wilhelm Wirtz constataran
unánimamente, en junio de 1939, que la existencia del partido y de otras
instituciones de la comunidad no corría peligro41.
Esta opinión del ministro alemán también se basaba en correspondencia
con la SRE del año 1937, motivada, entre otras cosas, por el ya mencionado
artículo de El Nacional, en el que el diario analizaba de modo fundamental el
problema de un partido que actuaba fuera de su patria y reclamaba el uso de
poder sobre los propios ciudadanos en el extranjero, concluyendo que no eran
aceptables estos grupos porque podían perjudicar a los países en que
desarrollaban sus actividades42. En algunas cartas enviadas a la SRE, RÜdt
contradecía estas declaraciones, aduciendo que, según las leyes de la AO, los
miembros del partido en el extranjero tenían la obligación de evitar cualquier
involucramiento en la política de los países receptores43.
La respuesta del Secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Hay,
revelaba el desinterés del gobierno mexicano de tematizar a la AO en las
relaciones bilaterales, limitándose a expresar satisfacción de que la AO no se
inmiscuyera en la política de otros países. Estas fueron las únicas palabras del
Secretario con respecto a la AO. Así pues, la AO no jugó ningún papel
importante, ni en los debates de la política interior ni en las relaciones con el
Tercer Reich. A pesar de la atención despertada sobre las actividades del
partido y los alemanes en el país, parece que el número de alemanes era
demasiado pequeño para constituir un peligro para México, aunque
estuvieran influenciados por la ideología nacionalsocialista.
En eso, México se distinguió fundamentalmente de otros países latinoa-
mericanos. En Argentina y Brasil se proscribieron los grupos regionales de la
AO, en tanto que en Chile suspendieron el funcionamiento de un grupo
vinculado a la Juventud Hitleriana y expulsaron a un alto funcionario del
NSDAP. En todos estos países hubo discusiones en la prensa y en las cámaras
de diputados sobre los partidos formados por extranjeros. Algunos políticos
atacaron a la AO y sospecharon a otros de actividades subversivas y de
traición. Lo que diferencia la experiencia mexicana respecto de los otros
países es que en éstos la propaganda de la AO entre los descendientes de los
alemanes, los inmigrantes y los ciudadanos, y los intentos de unificar a las
comunidades alemanas bajo el control del NSDAP, eran vistos como un
peligro para la integridad nacional. En Brasil, las actividades de los nazis
aumentaron la desconfianza tradicional hacia los descendientes de los
alemanes. El partido -reprochaban- impedía la integración de este grupo
de la población en la nación brasileña. En Argentina, en cambio, donde los
alemanes eran mayormente apreciados como buenos ciudadanos, se temió
que la propaganda nacionalsocialista separase a éstos de la nación. A pesar de
que en Chile vivían muchos menos alemanes que en los otros dos países, que
contaban con una comunidad alemana de cientos de miles, existían - como en
Brasil- regiones en las que predominaban los alemanes, lo cual también fue
motivo de crecientes sospechas y de restricciones. En México, en cambio, no
había muchos alemanes, ni tampoco concentraciones de éstos en determina-
das partes del país44.
México, la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich
El comienzo de la Segunda Guerra Mundial tuvo grandes repercusiones
para los países latinoamericanos. La neutralidad, que en pocos días
proclamaron todos los estados, limitó la libertad de acción. El tratamiento
de los ciudadanos de los países en guerra adquirió gran importancia, porque
esto podía poner en peligro la neutralidad del país. Finalmente; muchos
estados europeos dejaron de ser socios comerciales como consecuencia de las
conquistas alemanas y el bloqueo inglés.
La Segunda Guerra Mundial también cambió el papel de los Estados
Unidos de América en el sistema internacional. Aunque neutral legalmente,
claramente se alineó junto a las democracias y apoyó a Inglaterra en su lucha
contra el Tercer Reich. Por temor a la subversión totalitaria en el continente
americano y por motivos estratégicos, aun antes de su ingreso a la guerra en
diciembre de 1941, el gobierno americano trató de liquidar la influencia
alemana en la economía, la política y la sociedad latinoamericanas. Sobre
todo permitió que se prohibieran las organizaciones nacionalsocialistas y se
intensificara la cooperación militar, económica y política con los estados al
sur del Río Grande.
En septiembre de 1939, las relaciones mexicano-americanas, que nunca
habían estado libres de tensiones, habían llegado otra vez a un punto muerto,
habiendo empeorado con la nacionalización de la industria petrolera en
marzo de 1938, que había afectado también a empresas americanas. Estas
impidieron el transporte y la venta de petróleo mexicano, y exigieron la
restitución de sus posesiones anteriores o una indemnización. El gobierno
americano suspendió la compra de plata mexicana, prácticamente boicoteó el
petróleo mexicano, rompió las negociaciones sobre un acuerdo comercial y
negó créditos estatales para el vecino del sur; por otra parte, México tenía que
pagar compensaciones a los ciudadanos americanos que perdieron sus bienes
durante la Revolución -todos problemas que no habían sido resueltos cuando
empezó la guerra45.
Poco tiempo después del comienzo de las hostilidades, en México se
comenzó a pensar en las consecuencias de la guerra y cómo enfrentarlas. La
pérdida del mercado europeo era lo que más ocupaba a los políticos y les llevó
a la convicción de que había que intensificar las relaciones comerciales con los
estados del continente americano. Después de perder la esperanza en un
pronto fin de la guerra a raíz de la agresión alemana contra Dinamarca y
Noruega, el gobierno mexicano empezó a tomar medidas concretas. En un
memorándum que transmitió al presidente Lázaro Cárdenas el 16 de mayo de
1940, el General Rafael Sánchez Tapia examinaba críticamente la política de
neutralidad, llegando a la conclusión de que era inevitable la entrada de los
Estados Unidos en la guerra. Independientemente de su origen, dijo, ésta
podía extenderse por el continente americano, ya que una guerra, dada la
interdependencia económica y política, significaba una amenaza para todos
los países del mundo. Tapia opinaba que los estados de América Latina y el
Caribe jugaban un papel eminente en la conflagración. México, ante todo,
tenía una posición geopolítica importante, por su infraestructura y la
proximidad al canal de Pánama. Por eso, el país no podía mantener la política
exterior que había practicado hasta entonces. La neutralidad de un estado
débil como México no serviría en caso de un conflicto entre los Estados
Unidos y otra potencia, si uno de los combatientes necesitaba a México para
fines militares. Tapia proponía concluir un acuerdo militar con los Estados
Unidos lo antes posible. Aunque el ingreso a la guerra de los Estados Unidos
arrastraría a México, tal acuerdo tenía ventajas para Tapia, pues permitiría
solucionar algunos de los problemas con el gran vecino: por ejemplo, viejas
deudas y la nacionalización de empresas o haciendas americanas. México
podría suministrar materias primas y productos que necesitaran los Estados
Unidos para su defensa. Mediante la cooperación con los EE.UU., se podría
fomentar la industria mexicana, la construcción de carreteras, etc. En
resumen, una alianza con los Estados Unidos podría aportar mucho al
crecimiento económico y a la solución de problemas urgentes. Las ventajas
para los EE.UU. serían que México serviría de ejemplo para otros países
latinoamericanos; que, como aliado, los EE.UU. tendrían fácil acceso a
puertos y aeropuertos mexicanos por los que podrían transportar material y
hombres para la defensa del canal; finalmente, México podría establecer bases
para el abastecimiento y el apoyo del ejército americano46.
El presidente Cárdenas evidentemente tomó en cuenta los consejos del
general. El 1 de junio, por ejemplo, el embajador mexicano en los EE.UU.,
durante una visita a México, comunicó a un funcionario de la representación
diplomática americana que se podría enviar a un alto militar a los Estados
Unidos para conversar, entre otras cosas, sobre una cooperación más
estrecha y la nacionalización de las empresas petroleras. Unos días más tarde,
el mismo Castillo Nájera declaró en Washington al sub-Secretario de Estado,
Sumner Welles, que el presidente Cárdenas estaba de acuerdo en que militares
americanos y mexicanos hablaran sobre una cooperación en caso de estallar
un conflicto. Subrayó especialmente que el presidente le había encargado
asegurar que México estaba interesada en un acuerdo militar y que, en caso
de guerra, los EE.UU. podían contar con todo el apoyo posible47.
Unas semanas depués, el 19 y 21 de junio, se reunieron los ministros más
importantes en la residencia de Cárdenas, para fijar la posición del país ante
la conferencia de los estados americanos en julio en La Habana48. Ya el
memorándum del general Tapia había subrayado la necesidad de cooperar
con los EE.UU. En esta reunión se cristalizaron más posiciones fundamen-
tales de la inminente política exterior que se avecinaba. Hubo un acuerdo casi
unánime de que Alemania, a pesar de los últimos éxitos, todavía no había
triunfado en la guerra. También se convino que EE.UU. se sentía amenazado
militar y económicamente por los países del Eje y la guerra en Europa, y que
realmente esta amenaza existía y también tenía importancia para México,
porque su destino como país dependía de los Estados Unidos. Asimismo, los
representantes del gobierno coincidieron en que, tarde o temprano, los
EE.UU. entrarían en la guerra y lucharían al lado de los Aliados. El
Secretario de Relaciones Exteriores Hay dijo que los americanos incluso se
sentían obligados a intervenir militarmente para contrarrestar la expansión
económica alemana porque, después de la consolidación de su imperio en
Europa, Alemania seguramente trataría de eliminar a los EE.UU. del
mercado latinoamericano. Puesto que México, un país débil, no podría
rechazar los deseos de EE.UU., prosiguió Hay, tendría que cooperar en la
defensa del continente. Si México se opusiese a tal cooperación, los EE.UU.
igual tomarían lo que necesitaban. Por último, dijo que no se podía traicionar
a la patria: aquella cooperación debía ser digna, patriótica y decorosa.
Por otro lado, sin embargo, el Ministro Suárez no quería concentrarse
demasiado en los EE.UU. En su opinión, México debía dejar abiertas las
opciones, por ejemplo la posibilidad de seguir comerciando con Europa.
Sobre todo había que tratar, tal como había señalado Tapia, de solucionar los
problemas existentes con los americanos y de sacar ventajas de una
cooperación con los EE.UU.:
"Si los Estados Unidos exigen de México una colaboración en
materia militar, política, internacional, y en materia de defensa,
tengamos la habilidad suficiente para obtener el mayor número
posible de ventajas para México. La medida en que cooperemos
con Estados Unidos debe ser a cambio de una ventaja. Se debe
establecer la cooperación sobre la única base que existe, sobre la
base de reciprocidad".
Aun cuando el gobierno mexicano podía negociar de una manera dilatada,
mientras los EE.UU. no habían entrado en la guerra, la cooperación
mexicano-americana se fue intensificando más adelante49.
Este reajuste de la política exterior mexicana también tuvo consecuencias
para un miembro destacado del grupo regional de la AO. Ya en los primeros
meses de la guerra aumentó la atención hacia los alemanes y circularon
rumores acerca de actividades subversivas alemanas. Los acontecimientos de
la guerra europea, sobre todo los rápidos éxitos alemanes que para muchos
observadores resultaban inexplicables, llevaron a la convicción de que la AO
era una Quinta Columna que planificaba golpes de estado y ayudaba al
ejército alemán en sus campañas. De ese modo, cada alemán aparecía como
un soldado y espía del Tercer Reich50. A principios de 1940, empezó en
EE.UU. una sistemática campaña de prensa. En la respetada revista Foreign
Affairs, por ejemplo, se leyó: "There are numerous indications that German
agents are active in the capital [México, D.F.]"51. Más claro -y aparentemente
con más fundamento- lo dijo Hal Burton en el Daily News unos meses
después:
"German espionage in Mexico, in South America, and indirectly
in the US, is under the direction of Arthur Dietrich, press
attache [sic] of the German legation. From his office flows a
constant stream of money and propaganda. Newspapers or
magazines are subsidized. Writers are paid for obligue attacks
on the US"52
Aparentemente, el presidente Cárdenas no se mostró impresionado por éste
y otros reproches en la prensa norteamericana. En una declaración pública el
22 de mayo, se dirigió contra estas afirmaciones y subrayó, al contrario, la
tendencia antimexicana de ciertas potencias extranjeras, es decir los EE.UU.:
"El hecho de que se venga hablando de la existencia en México
de una llamada Quinta Columna, debemos considerar que
obedece a fines políticos no sólo internos, sino a intereses del
exterior. La prensa nacional debe ser muy cuidadosa en sus
noticias para no servir con ellas a los enemigos de México, que
están haciendo campaña en el extranjero en contra del país,
pretendiendo hacer creer que es aquí un campo de actividades
subversivas. El Gobierno de México ha manifestado y declara
nuevamente que no consentirá a elementos extranjeros que
pretendan comprometer la política de estricta neutralidad que
ha venido sosteniendo el Gobierno de la República, y que
procederá con toda energía en los casos de violación a las leyes
del país53.
Pocos días más tarde, en una entrevista con el New York Times, el
subsecretario Ramón Beteta repitió la posición de su país en contra de los
reproches en la prensa americana. Por disposición explícita del presidente,
tenía que intentar contrarrestar los esfuerzos antimexicanos en los EE. UU.54.
Beteta amplió los argumentos del presidente, refiriéndose al tamaño de la
comunidad alemana:
"Dr. Beteta also did not see any danger from fifth column
activities in the country. Emphasizing that this fiad been grossly
exaggerated, he said that such reports that there were 15,000
German tourists and hidden airports in the country are
notoriously false. `Of course, there must be in Mexico Nazi
elements among the small German colony, which amounts to
6,000 people out of a foreign population of 150,000 and of
20,000,000 Mexicans for the whole Republic. I am sure,
however, that this small group has found neither support nor
sympathy in the government or among the liberal progressive
groups in Mexico'."55
A pesar de que en diversas ocasiones oficiales mexicanos subrayaron
públicamente la inocuidad de los nacionalsocialistas en México, el presidente
Cárdenas estaba preocupado, no obstante, y ya en mayo de 1940 encargó al
Ministerio del Interior llevar a cabo un estudio acerca del nacionalsocia-
lismo56. Cárdenas dispuso del extenso documento a partir del 23 de mayo57.
En éste, se presentaba a Arthur Dietrich como la persona decisiva de la
comunidad alemana y el responsable de las relaciones con los círculos
mexicanos. Se decía que Dietrich, "individuo sin educación ni escrúpulos,
pero sumamente astuto", vigilaba a los miembros de la comunidad alemana
respecto de su lealtad al Tercer Reich y disponía que se boicotease a quien
actuara de una manera antinacionalsocialista. Como jefe de propaganda de la
Legación alemana, cultivaba contactos con la prensa mexicana. Todavía
antes de la guerra, administraba y distribuía el presupuesto para anuncios de
las empresas alemanas. Tenía tanto éxito que toda la prensa independiente
mexicana (es decir, ajena al gobierno y a los sindicatos) estaba a disposición
de la propaganda alemana. Además, financiaba partidos y diputados. Los
agentes del ministerio escribieron que ellos mismos una vez tuvieron la
oportunidad de observar la entrega de un fajo de notas. Comparados con
Dietrich, otros alemanes, pero también el grupo regional del NSDAP, en
efecto parecían inocuos. El ministro alemán, por ejemplo, proseguía el
informe, no se inmiscuía en intereses ajenos a sus funciones diplomáticas. El
NSDAP sólo admitía a ciudadanos alemanes y propagaba las ideas
nacionalsocialistas únicamente entre sus miembros. En la Comunidad del
Pueblo Alemán, controlada por el partido, también había ciudadanos
mexicanos, pero éstos se mantenían apartados entre sí y no trataban de
hacer propaganda. El único que, según las informaciones del ministerio, salió
de este grupo cerrado, era Arthur Dietrich.
Los resultados de la investigación parecían confirmar los reproches de la
prensa americana, por lo menos con respecto a Dietrich. Las últimas dudas
que Cárdenas podía entretener, tal vez, en cuanto al informe de su servicio
secreto desaparecieron durante una conversación con un representante de la
embajada norteamericana. Probablemente éste ya disponía de la información
que la Policía Federal de los Estados Unidos transmitió al presidente
Roosevelt el 26 de mayo58, según la cual, Dietrich era el hombre más
importante de Alemania en México en todo lo concerniente a propaganda,
espionaje y sabotaje, y por lo tanto era una persona non grata para las
autoridades americanas.
Las indagaciones y la conversación con el norteamericano lograron su
efecto. El 11 de junio, el Secretario de Relaciones Exteriores exigió al
Ministro alemán que se suspendiese a Dietrich, y que éste cesase sus
actividades de propaganda y abandonase el país59. Esta decisión la justificó
Eduardo Hay ante el representante diplomático alemán alegando que, en una
situación difícil, México debía ceder ante una demanda norteamericana60.
Aunque el secretario haya exagerado aquí las presiones americanas a fin de
reducir la responsabilidad de su gobierno, en lo esencial su argumentación era
acertada: la expulsión de Dietrich representó un primer paso visible del
reajuste de la política exterior mexicana; después de las declaraciones del
embajador Castillo Nájera a oficiales americanos, fue una señal para el
gobierno y los medios de publicidad americanos de que México cooperaría
con los Estados Unidos en la defensa hemisférica del continente americano.
A pesar de su orientación hacia los EE.UU., el gobierno mexicano no
proscribió ni molestó al Landesgruppe, porque aparentemente sólo era
Dietrich el que se inmiscuía en la política interior del país y perturbó las
relaciones con el coloso vecino. El gobierno obviamente no veía un peligro en
la existencia de una organización que constaba de un puñado de
nacionalsocialistas.
RÜdt von Collenberg se enteró inmediatamente de la nueva orientación de
la política exterior mexicana, pero constató que, a pesar de la poca simpatía
que manifestaba el gobierno mexicano por Alemania, se había comportado
de acuerdo con los criterios de la neutralidad. Para RÜdt, la expulsión de
Dietrich significó un cambio fundamental de esta actitud61. Como RÜdt no
vio un mejoramiento de esta posición tampoco bajo el nuevo presidente Avila
Camacho, que asumió su cargo el 1 de diciembre de 1940, disolvió el partido
en abril de 1941, a fin de evitar que el gobierno mexicano proscribiese el
partido y detuviese a sus miembros62.
NOTAS
Literalmente secretario de estado, en la jerarquía después del ministro.

Acerca de la historia de la AO, véase Hans-Adolf Jacobsen, Nationalsozialistische
Aussenpolitik 1933-1938, Frankfurt/M., Berlin 1968, pp. 90 y ss. Donald M. McKale, The
Swastika outside Germany, Kent 1977. La vida de Bohle en Donald M. McKale, "Ernst
Wilhelm Bohle - Chef der Auslandsorganisation (AO)", en: Ronald Smelser/Enrico Syring/
Rainer Zitelmann (eds.), Die Braune Elite II. 21 weitere biographische Skizzen, Darmstadt
1993, pp. 26-38.

DeutschlandIBundesarchivIAbteilung Potsdam (BAIP en adelante) 62 Au 169, Generalbericht
der Abteilung fÜr Deutsche im Ausland, 16.9.32, pp. 14 y 54.

El número de diputados del NSDAP en el Reichstag subió de 12 a 107.

BAIP 62 Au 1 59, Generalbericht, 16.9.32, p. 54.

Ibíd. Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko NS.D.A.P, enero 1934, RÜckblick
und Ausblick zur Jahreswende 1933-1934, s.p. Deutschland/Bundesarchiv (Koblenz) (BA en
adelante), NS 9/92, circular, 10.10.33 y NS 9/94, circular, 14.5.34. Deutschland/Politisches
Archiv des AuswÜrtigen Amtes (Bonn) (PA en adelante), Inland II A/B, 82-02B, Berichte auf
Runderlass vom 31.5.35, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores,
20.7.35. PA, R 27267, Statistik der AO der NSDAP, Stand 30.6.37. Deutschland/Berlin
Document Center (BDC en adelante), legajo Karl Blankenhorn, AO der NSDAP, Statistik
1939.

Cifra para 1935, según Brígida von Mentz/Verena Radkau/Daniela Spenser/Ricardo Pérez
Montfort, Los empresarios alemanes, el Tercer Reich y la oposición de derecha a Cárdenas, 2
tomos, México, D.F., 1988, p. 141.

Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko, enero 1934, s.p.

Un ejemplo es el Landesgruppe Argentina, que entre 1931 y 1935 cambió tres veces sus líderes.
Ver el estudio del autor: "Entwicklung und Aktivitáten der NSDAP in Argentinien, 1931-
1945", en: Holger M. Meding (ed.), Nationalsozialismus und Argentinien. Beziehungen,
EinflÜsse und Nachwirkungen, Frankfurt et al. 1995, pp. 67-80.

Fue Arthur Schmolz, jefe del NSDAP del Norte de España, quien viajó por Chile, Argentina
y Brasil. Especialmente en Chile, su visita llamó la atención de la comunidad alemana y tuvo
un efecto positivo para el crecimiento del partido. Ver Mitteilungsblatt der NSDAP,
Landesgruppe Chile, 15.1.33, S. 41. PA, Ref. D., P.O. 5, NS-Bewegung, Bd. 2, Legación
alemana en Santiago al Ministerio de Asuntos Exteriores, 4.3.32.

PA, R 27246, Landesgruppe México a Auslandsabteilung, 22.4.33.

Para el Brasil, Káte Harms-Baltzer, Die Nationalisierung der deutschen Einwanderer und ihrer
Nachkommen in Brasilien als Problem der deutsch-brasilianischen Beziehungen 1933-1938,
Berlin 1970. Para la Argentina, Arnold Ebel, Das Dritte Reich und Argentinien. Die
diplomatischen Beziehungen unter besonderer BerÜcksichtigung der Handelspolitik (1933-
1939), K&ln, Wien 1971. Ronald C. Newton, The 'Nazi Menace' in Argentina, 1931-1947,
Stanford 1992. Para un panorama general, ver Reiner Pommerin, Das Dritte Reich una
Lateinamerika. Die deutsche Politik gegenÜber Mittel-und Stidamerika 1939-1942, DÜsseldorf
1977.

Este análisis es el resultado de extensas investigaciones en el Berlin Document Center, donde el
autor revisó cerca de mil legajos personales de partidarios de la AO.

Su curriculum vitae en PA, R 121299, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos
Exteriores, 12.6.34 (apéndice).

Para Bohle, esto era el "objetivo final" de la AO, ver PA, R 27246, Bohle a Schmeer, 12.5.33.

Acerca de la DVM, véase Mentz et al., pp. 148 y ss. Sobre la unificación forzada, Monatliche
Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko, febrero 1934 a junio 1935. PA, R 99263, Legación
alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 26.6.34. PA, R 99264, Legación
alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 23.1.35. PA, R 99265,
correspondencia Pagenstecher/RÜdt, abril a junio 1935. La declaración de RÜdt en
Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko, febrero/marzo 1934, p. 28.

Sobre el Colegio Alemán, ver Mentz et al., pp. 197-248. BA, R 57 neu 1185, Bericht Über das
Schuljahr 1939, 31.7.40. Der Auslanddeutsche, abril 1935, p. 190, agosto 1936, p. 596,
noviembre 1936, p. 857. Mitteilungen der Deutschen Volksgemeinschaft in Mexiko, junio 1938,
p. 27.

BDC, legajo Karl Blankenhorn, AO der NSDAP, Statistik 1939.

Ver Ricardo Pérez Montfort, "Los camisas doradas", en: Secuencia 1/4 (1986), pp. 66-77.
Mentz et al., tomo 2, pp. 251-350. México/Archivo General de la Nación (México, D.F.),
Lázaro Cárdenas del Río (AGN-LC en adelante), 541.1/41, La Prensa (San Antonio, Texas),
23.8.37 (el diario consiguió obtener fuentes internas de la ARM). Argentinisches Tageblatt,
4.4.37. PA, R 104953, apuntes de Dieckhoff sobre conversación con RÜdt, 28.5.38; ib.,
Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 10.5.37. Staatsarchiv
Hamburg (StA HH en adelante), Aufklárungsausschuss, Nr. 7, Bd. 1, Ausschuss a AO,
15.6.36; AO a Ausschuss, 3.7.36; correspondencia Ausschuss/AO, 8.7./28.7.36.

Unos ejemplos: Willi Kóhn, comisario de la AO para América Latina, era agregado de
prensa para siete países latinoamericanos, con sede en Buenos Aires. Hans KrÜger representó
varias instituciones de propaganda alemana en Chile y era ayudante del Landesgruppenleiter.
Hans Henning v. Cossel, un Landesgruppenleiter en Brasil, distribuyó propaganda alemana
en Sáo Paulo.

PA, R 60030, Informe del Consulado alemán en Florianópolis, 26.5.36 (apéndice). Der
Urwaldsbote (Blumenau, Brasil), 6.11.34. Delegácia da Ordem Política e Social de Santa
Catarina (ed.), O Punhal nazista no corapdo do Brasil, Florianópolis 1944, pp. 127, 129 y ss.,
135, 178 y ss., 181.

Trabajo, 6.7.35, 20.7.35. BA, R 57 180/41, AO a DAI, 10.12.35. Unsere Welt, julio 1935.

A Offensiva, 1.9.37.

BA, R 57 181/41, AO a DAI, 10.7.36. BA, R 57 180/41, AO a DAI, 23.12.36. DAI a AO,
25.10.34 y AO a DAI, 29.4.36. Deutsches Wollen, 30.8.35. Deutsche Arbeit, marzo 1935, pp.
125-129. Der Auslanddeutsche, mayo 1935, p. 240.

Ver México/Archivo de la Secretaria de Relaciones Exteriores (ASRE en adelante), III-134-8,
III-127-28, III-134-20, III-236-19, C-6-2-4, y varios informes de la Legación alemana en PA,
R 104954.

El Nacional, 23.2.35. ASRE, C-6-2-4, 23.10.38.

Ver Thomas G. Powell, Mexico and the Spanish Civil War, Albuquerque 1981. México y la
República Española. Antología de documentos, 1931-1937, México, D.F. 1978. José Antonio
Matesanz, "De Cárdenas a López Portillo: México ante la República Española, 1936- 1977,
en: Estudios dé Historia Moderna y Contemporánea de México 8 (1980), pp. 179-231.

Guillermo Garcés Contreras, México: 50 años de política internacional, México 1982, pp. 15-
34. Friedrich Katz, "Mexiko und der Anschluss ósterreichs", en: Zeitschrift fÜr
Lateinamerika 11 (1976), pp. 113-120.

PA, R 79600, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 28.5.34.

PA, R 99263, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 26.6.34.

El Nacional, 21.2.37.

PA, R 29813, nota RÜdt v. Collenberg, 13.6.39.

ASRE, 27-27-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, 4.3.36.

ASRE, 27-27-3, SRE a Legación mexicana en Berlín, 4.4.36.

ASRE, 30-23-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, 8.4.37.

ASRE, 30-23-3, SRE a Legación mexicana en Berlín, 19.5.37.

ASRE, 30-23-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, Informes correspondientes al mes de
abril, sin fecha.

ASRE, 30-23-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, 25.9.37.

ASRE, III-358-3, SRE a Secretaría de Gobernación, 4.11.37. En esta ocasión, Beteta se
refería al Instituto de Alemanes en el Extranjero (Deutsches Auslands-Institut).

ASRE, III-358-3, Secretaría de Gobernación a Servicios Especiales, 11. 11.37.

PA, R 29813, nota RÜdt von Collenberg, 13.6.39, nota Wilhelm Wirtz, 13.6.39.

El Nacional, 21.2.37.

ASRE, III-159-2, Legación alemana en México a SRE, 25.2.37. ASRE, III-168-1, Legación
alemana en México a SRE, 2.8.37.

Ver Harms-Baltzer, Ebel, Newton. René Gertz, O perigo alemao, Porto Alegre 1991. Para la
posición del gobierno chileno, ver Chile/Archivo Nacional, Ministerio de Relaciones
Exteriores, Oficios dirigidos, 4501-5000, MRE a Legación alemana en Santiago, 20.7.35:
"Lejos de pretender inmiscuirse en la política interna de otros países, mi Gobierno tiene el
derecho y la obligación de no mirar con indiferencia el ejercicio en el territorio de la
República de actividades políticas cuyos peligros bastan para dar idea de las circunstancias de
que ellas se extiendan a individuos que son chilenos según la legislación de este país y de que
se trata de hacer ambiente en territorio chileno a una ideología política que, por respetable
que pueda ser en el país extranjero donde se la dirige, extendida y divulgada en Chile podría
llegar, aun sin que se le pretenda, a perturbar la acción de las autoridades de este país y hasta
imponerles molestias que no tendrían por qué aceptar". Handw6rterbuch des Grenz-und
Auslandsdeutschtums, eds. Carl Petersen, Paul Herrmann Ruth, Hans Schwalm, 3 tomos,
Breslau 1933-1940, t. 1, S. 115-143 18 (Argentinien), S. 480-481 (Blumenau), S. 505-536
(Brasilien), S. 605- 608 (Buenos Aires); t. 2, S. 2-4 (Chaco), S. 10-36 (Chile), S. 432-434 (Entre
Ríos); t. 3, S. 402-405 (Llanquihue). A pesar de su tendencia nacionalsocialista, brinda un
panorama general útil. En vista de esto, las relaciones económicas con Alemania no jugaron
un papel para el gobierno mexicano.

Blanca Torres, México en la Segunda Guerra Mundial, México, D.F. 1988, pp. 10 y ss. Klaus
Volland, Das Dritte Reich und Mexiko. Studien zur Entwicklung des deutsch-mexikanischen
Verhdltnisses 1933-1942 unter besonderer BerÜcksichúgung der 0lpolitik, Frankfurt/M., Bern
1976, p. 154ff. Acerca de los problemas mexicano-americanos después de 1938, ver E. David
Cronon, Josephus Daniels in Mexico, Madison 1960, pp. 185 y ss.

AGN-Cárdenas, 550/46-6, Memorándum para el Señor Presidente sobre la política de
neutralidad de México, 16.5.40.

Torres, pp. 17-27.

AGN-Cárdenas, 550/46-8, Resumen de lo que se dijo en la junta celebrada en el Palacio
Nacional, el día 19 de junio de 1940. Ebenda, Junta celebrada en el Palacio Nacional, a las
11.30 horas del 21 de junio de 1940.

Para más detalles, ver Torres.

Véase Louis de Jong, Die deutsche FÜnfte Kolonne im Zweiten Weltkrieg, Stuttgart 1959.

Foreign Affairs 18/2 (January 1940), pp. 266-279, la cita en p. 271 s.

Daily News, 24.5.40.

AGN-Cárdenas, 704.1/124-1, nota sobre la conferencia de prensa del presidente Cárdenas,
22.5.40. Palabras y Documentos Públicos de Lázaro Cárdenas 1928-1970, t. 1: Mensajes,
discursos, declaraciones, entrevistas y otros documentos, 1928-1940, México, D.F. 1978, p. 411
s.

AGN-Cárdenas 433/479, Cárdenas a Beteta, 31.5.40: "[...] tome usted cuanto dato estime
pertinente para fortalecer la firme actitud del Gobierno de México y contrarrestar cuanta
labor se haga en los Estados Unidos, o en cualquier otro país, con la mira de buscar
perjuicios al nuestro".

New York Times, 2.6.40.

Leslie B. Rout Jr./John F. Bratzel, The Shadow War. German Espionage and United States
Counterspionage in Latin America during World War II, Frederick (Maryland) 1986, p. 56.

AGN-Cárdenas, 704.1/124-1, Inspectores PS-10 y PS-24, "El Nazismo en México", 23.5.40.

AGN-Cárdenas, 704.1/124-1, Cárdenas a Daniels, 30.5.40. J. Edgar Hoover a White House,
26.5.40, según Rout/Bratzel, p. 35.

PA, R 29676, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 11.6.40.

Ibíd.

ASRE, C-6-2-4,11.6.40.

PR 29676, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 4.4.41. ASRE,
III-168-1, Legación alemana en México a SRE, 7.4.41.

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