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America Latina

VOLUMEN 7 - Nº 2
JULIO - DICIEMBRE 1996
Ciencia y Universidad en América Latina (I)
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Las teorias y sus implicaciones socio -politicas:
el caso de la economia informal boliviana

H.C.F. MANSILLA
CEBEM - Bolivia

A pesar de que las causas y la importancia de la economía informal, y muy especialmente de su florecimiento inusitado en los últimos tiempos, ya han sido estudiadas desde el punto de vista de las ciencias económicas y las disciplinas afines, se puede advertir la carencia de estudios sociológicos y politológicos acerca de esta temática, lo cual es evidente en el caso boliviano. Al mismo tiempo, se puede observar un marcado desinterés por vincular la expansión de la economía informal con los procesos de modernización que tienen lugar en forma acelerada desde la llamada Revolución Nacional de 1952. A pesar de todos los reveses y contratiempos sufridos en las últimas décadas, Bolivia ha ingresado indefectiblemente a la senda de la urbaniza- ción, a la era del consumo masivo contemporáneo y al terreno de las pautas modernas de comportamiento social. Se trata de un proceso reputado generalmente como irreversible, sostenido por los estratos sociales más diversos y apoyado por las más distintas corrientes político-ideológicas; el surgimiento de la economía informal y, sobre todo, su inesperada dilatación parecen ahora encarnar un notable freno respecto de las ilusiones concomitantes de progreso material permanente, modernización rápida y desarrollo coherente. La economía informal adquiere ahora, por lo menos parcialmente, el carácter de una economía clandestina, situada literalmente a la sombra del quehacer lícito y del desenvolvimiento normal, es decir, como un factor nada favorable a los designios de modernidad que comparte una porción muy grande de la sociedad boliviana.

La percepción de una temática compleja

Para marxistas y revolucionarios, para liberales y tecnócratas, la evolución de la economía informal se asemeja a un doloroso cuestionamiento del proyecto de modernización, meta de la mayoría de los esfuerzos colectivos, el cual, como se sabe, ejerce además una función de identificación colectiva de primera categoría entre las élites izquierdistas y las conservadoras de la Bolivia contemporánea. El vertiginoso crecimiento de la economía clandestina y el estancamiento de la formal parecen conformar importantes factores que retardan o hasta obstaculizan la anhelada modernización, por lo que la opinión pública cree ver en todo ello una "década perdida" para el desarrollo, si no, por lo menos, una considerable rémora para el progreso del país. En todo caso, la economía informal representa el reverso -teóricamente no esperado- de esfuerzos intensos y de larga duración en pro de la modernización de Bolivia y, simultáneamente, una especie de claro retroceso hacia un período histórico caracterizado por relaciones de producción de marcada índole agraria y campesina y por condiciones de vida de cuño precapitalista y premoderno. El retorno a esta etapa, que se creía ampliamente superada, hace surgir nuevamente el espectro de una pobreza generalizada, propia de naciones asiáticas o africanas; pobreza que asimismo significa una clara disminución en los niveles de organización comunal, un estancamiento en el campo de la educación y la cultura populares, una vuelta a tradiciones irracionales características de modos de vida rurales y una innegable regresión en el ámbito político-institucional.1

Lo paradójico y decisivo del decurso actual de la economía informal es que está íntimamente vinculado a elementos centrales del proceso boliviano de modernización, por más modesto que éste sea a escala mundial. La precipitada tasa de urbanización, las modificaciones en las técnicas de producción, los flujos migratorios y las consecuencias de la reforma agraria, de la apertura de nuevas regiones agrícolas y del debilitamiento de los lazos primarios, han abonado el terreno donde luego prosperó la economía informal. Sería obviamente inadecuado y hasta falso presuponer un nexo causal obligatorio entre estos aspectos (de indudable cuño modernizante) y el incremento de la economía informal, pero todos ellos -y muy principalmente el aumento demográfico debido a mejoras en la salud pública y la previsión social- constituyen el horizonte desde el cual se despliegan tan frondosamente las variedades de la economía clandestina.

Existen naturalmente otros factores que han coadyuvado enérgicamente a este desarrollo, los cuales no están ligados a los procesos modernizantes y, por lo tanto, son percibidos por la opinión pública y por los estudiosos de la materia como las causas principales de la economía informal. Este procedimiento tiene la ventaja de no establecer una conexión manifiesta entre modernización y economía clandestina y de evitar un análisis profundo de las relaciones entre esta última y las acciones del Estado. De todas maneras, es necesario mencionar aquellos factores que tienen que ver con los orígenes de la economía informal sin provenir de esfuerzos modernizantes, ya que un fenómeno tan complejo como aquélla tiene notoriamente una serie múltiple de ingredientes causales. Como se trata de aspectos ampliamente estudiados por las ciencias económicas, basta aquí una mención rápida de algunos de ellos:
  • agotamiento del potencial minero de la nación y colapso de la industria correspondiente;
  • uso excesivo y erosión de suelos agrícolas;
  • terciarización de la economía boliviana;
  • incremento de las desilgualdades sociales, del nivel de ingresos y de las oportunidades de empleo;
  • modificaciones en la demanda de bienes y servicios;
  • procesos inflacionarios e incluso hiperinflacionarios; y
  • crisis fiscal, pérdida del control de la economía por parte del Estado y reducción de la capacidad del mismo para las recaudaciones de impuestos.2
Para un análisis de la percepción colectiva de la economía informal en Bolivia, es imprescindible, sin embargo, insistir en aquellos fenómenos y motivos que están enlazados con los intentos de modernización e industrialización, con el resultado francamente mediocre de los mismos al cabo de algunos decenios y con las consecuencias ambivalentes que se pueden atribuir a las políticas públicas de redistribución de ingresos, de mejoramiento de los estratos menos favorecidos de la población y de expansión de las funciones estatales, y especialmente al rol del Estado como empresario en los rubros más diversos. Frente a esta gama de problemas derivados precisamente de un desarrollo más o menos modernizante, la economía informal adopta el carácter de una mera estrategia de supervivencia de parte de aquellos sectores sociales excluidos de todos los beneficios del progreso material, lo cual la hace aparecer como una lamentable desviación del camino "normal" de un desarrollo basado en la tecnología contemporánea y en sistemas eficientes de administración de recursos. Se trata ostensiblemente de un fenómeno dificil de digerir teóricamente y contrapuesto a los postulados - y a las esperanzas- de muy diferentes filosofías de la historia y enfoques en torno a la evolución de los países latinoamericanos, ya que, por un lado, la economía informal está vinculada a formas de organización social y de producción que hoy en día son consideradas arcaicas y, por consiguiente, superadas por el adelanto histórico conseguido penosamente a lo largo de las últimas décadas, y, por otro, todo este complejo causa la impresión de ser claramente desfavorable a la consolidación de una identidad colectiva apoyada sólidamente sobre las conquistas científico-tecnológicas de la modernidad.3

Es comprensible que la opinión pública perciba con desagrado una cuestión que le hace recordar que la economía informal tarnbién representa los aspectos colaterales negativos de todo proceso de modernización. El desempeño de los intentos de industrialización en Bolivia puede ser calificado de decepcionante; la recomposición de la estructura productiva ha ocasionado un drástico aumento de las tasas de desempleo y un descenso no menos brutal del nivel medio de ingresos 4. Por último -pero no menos significativo-, la economía informal en Bolivia está íntimamente vinculada al negocio de la cocaína y al narcotráfico; el sector ilegal-delictivo conforma probablemente su porción financieramente más importante y, durante mucho tiempo, su fracción más dinámica, debido, entre otros factores, a los cuantiosos excedentes que genera, a su capacidad para proveer ocupación a grandes contingentes laborales de origen urbano y rural, y a los considerables efectos multiplicadores que ejerce sobre el resto de la economía boliviana.5 Todo esto no contribuye, manifiestamente, a incrementar la respetabilidad de la economía informal.

La percepción social de la misma se complica por el hecho de tener que incluir necesariamente a los sectores ilegal-delictivos, pero sin poder atribuirles funciones positivas y promisorias para el futuro. Es sintomático que todas las investigaciones acerca de la economía informal en Bolivia estimen a priori, sin mayor problematización, que los sectores ílegal- delictivos, asociados peincipalmente al complejo coca/cocaína, pertenecen a ella sin más - lo que, por ejemplo, omite la conocida obra de Hernando de Soto 6 sobre el caso peruano. Es por ello que, en Bolivia, el intento de descubrir entre los informales empresarios innovadores e intrépidos ha resultado ser mucho más débil que en el Perú o en otros países; debido a los factores nombrados, las fuerzas neoliberales en Bolivia vacilan en promover abiertamente el fortalecimiento del sector informal en cuanto parte indispensable y valiosa para el futuro del movimiento anti-estatista de la libre empresa.7

No sólo la inclusión del sector delictivo-ilegal, sino también otro aspecto contribuye a dificultar una visión social positiva y unívoca de la economía informal. Esta última está enlazada a numerosas formas de la producción agraria y artesanal tradicional, de modo que es fácticamente imposible establecer una frontera clara entre lo clandestino e ilícito de la economía informal, por un lado, y lo consuetudinario y legalmente tolerado de la economía tradicional, por otro. Para los campesinos de las etnias indígenas, por ejemplo, que se dedican al cultivo de la coca, resulta bastante incomprensible que una actividad realizada por ellos desde tiempos inmemoriales se haya convertido en un quehacer ilegal y penado por la ley. En general, puede aseverarse que la ahora muy discutida transición de un sistema productivo legal-formal a uno ilegal-informal -que es uno de los temas de más actualidad en las ciencias sociales y económicas del área andina- no brinda ningún sentido a una buena parte de la población rural boliviana: en el incremento del cultivo de la coca, estos grupos ven seguramente un aumento cuantitativo de una faena acostumbrada y no una ocupación cualitativamente nueva y moralmente reprobable.

La auto-percepción de los informales urbanos es muy similar. En su gran mayoría, son hijos o nietos de campesinos indígenas que han practicado (o aún practican) una agricultura de subsistencia, alejada tanto del incipiente mercado nacional como del marco estatal. De generación en generación, se ha transmitido entre ellos una fundada desconfianza hacia toda instancia y medida gubernamental, la cual ha sido transferida al nuevo ambiente urbano. Para realizar su trabajo en las ciudades, estos informales evitan, dentro de lo posible, todo registro en instituciones oficiales y aprovechan más bien los llamados vínculos primarios (familia, clan, amistades, padrinazgos) y las pautas convencionales de comportamiento de su medio premoderno. En este contexto, que es una simbiosis de elementos tradicionales y modernos, la diferenciación entre economía formal e informal juega un papel muy secundario, máxime si el mundo de lo formal-legal está unido a normas e imágenes de una cultura estatal, de la cual las etnias indígenas y los sectores campesinos han participado relativamente poco 8.

Los principales enfoques teóricos y sus implicaciones políticas

Aunque las teorías más importantes para explicar el fenómeno de la economía informal son ya conocidas y han sido suficientemente analizadas, no es del todo superfluo tratarlas someramente, ya que sus implicaciones socio-políticas, las políticas públicas derivables de ellas y sus conexiones étnico-culturales -sobre todo en el contexto boliviano- no han sido aún debidamente estudiadas. A causa del enorme peso del sector ilícitode la coca/ cocaína, la definición más conveniente para este caso es la que traza una simple línea divisoria entre lo formal y lo informal de acuerdo a la legalidad vigente en Bolivia; de esta manera, el sector delictivo-ilegal es considerado como parte integrante de la economía informal, pero sin identificar enteramente lo informal con lo ilícito. La economía informal sería, entonces, la actividad llevada a cabo fuera de las regulaciones y normas vigentes (o rozando continuamente el borde de éstas), lejos de los mercados legalmente establecidos y, por consiguiente, el quehacer no registrado por el sistema oficial de estadísticas.9

En Bolivia, uno de los puntos más substanciales de la controversia teórica no atañe tanto a la magnitud alcanzada por la economía informal 10, sino más bien a su función social, sus posibilidades de crecimiento e integración, y a sus perspectivas en el largo plazo, teniendo en cuenta su conexión con el complejo coca/cocaína. Al igual que en el resto de América Latina, se discuten teorías explicativas que tienen claras connotaciones ideológicas y políticas:

  • la economía informal en cuanto fenómeno efímero que desaparecerá con una adecuada planificación estatal y con los avances del proceso de modernización;
  • la economía informal en cuanto estrategia de vida autónoma y tradicional de dilatadas etnias indígenas;
  • la economía informal como el fundamento no-capitalista de un cambio revolucionario, basado en un sector de subsistencia, capaz de inducir un crecimiento centrado en sí mismo y autosuiiciente y, simultáneamente, un cambio social revolucionario;
  • la economía informal en cuanto alternativa parcial, creadora de enclaves estables y con posibilidades de genuino desarrollo en el marco de una economía dual de larga duración 11.
En Bolivia tienen relevancia, aunque de magnitud muy diferente, sólo tres enfoques: el marxista-dependentista, el neoliberal y el indigenista 12, todos ellos asociados a políticas públicas que a primera vista son incongruentes entre sí, pero que, paradójicamente, no presentan disparidades insalvables.

La tendencia teórica más antigua y que aún ejerce la mayor influencia es aquélla asociada a la inmensa investigación empírica del Programa Regional de Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC), que fue creado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dependiente de las Naciones Unidas. Este enfoque teórico, que se ha nutrido de un marxismo mitigado por tendencias estructuralistas y otras modas en las últimas décadas y, obviamente, también por la Teoría Latinoamericana de la Dependencia,13 parte a priori de la concepción de que un desarrollo adecuado y logrado consiste en un proceso sostenido de crecimiento, urbanización, consumo de masas e industrialización. Ya que el paradigma evolutivo es una imagen bastante convencional de la modernidad contemporánea, el desenvolvimiento socio-económico que postula esta corriente es, en el fondo, una industrializa- ción basada en la tecnología contemporánea, en la homogeneización creciente de toda la sociedad y en una dinámica técnico-cultural continuada. En contraste con estos valores normativos, la economía informal aparece como una deformación temporal, como un fenómeno precario y provisional y como un callejón sin salida que, en última instancia, se opone al "desarrollo normal" de las sociedades latinoamericanas 14. La economía informal es considerada, entonces, como un retorno a la "heterogeneidad estructural" y a modelos anticuados de producción y distribución; se la percibe asimismo como un sistema que retiene importantes recursos que servirían al proceso de industrialización y como un círculo vicioso que sólo conduce a un tenaz tráfico de la pobreza entre los informales mismos. En este contexto, la economía informal es vista a lo sumo como una solución interina, como una válvula accidental de escape que únicamente puede brindar una contribución al desarrollo de una nación en momentos de agudas crisis y cuando el desempleo alcanza límites insoportables.

Siguiendo los lineamientos de la Teoría de la Dependencia, que parte de un paradigma de modernidad derivado de los centros metropolitanos, la evolución latinoamericana y boliviana en particular es calificada como un capitalismo dependiente y de segunda clase: el "capitalismo industrial boliviano" recibe la denominación de "inmaduro", "pues no produce de manera capitalista toda la masa de mercancías necesarias para su propia reproducción", y de "híbrido", porque coexistirían formas de producción empresariales con semi-empresariales, capitalistas con artesanales 15. La economía informal emerge como el resultado del carácter heterónomo y dependiente del desarrollo latinoamericano, de la naturaleza contradictoria de su estructura social, de una evolución que produce necesariamente enormes disparidades de ingreso y desigualdades sociales y, por ende, de un proceso capitalista de modernización que demostraría su cualidad inferior y su dinámica insuficiente. El sector informal estaría caracterizado por un excedente "estructural" de fuerzas laborales que no encuentran trabajo en el ámbito moderno de la economía y que están obligadas a desarrollar estrategias precarias de supervivencia. El uso de técnicas de producción de carácter capital-intensivo conduce a una capacidad reducida de absorción de la esfera moderna. Las fuerzas de trabajo excedentarias están, por lo tanto, compelidas a buscar su suerte en los sectores premodernos, que se destacan por su baja productividad general, su escaso nivel de complejidad tecnológica, su incipiente división de las tareas productivas, la baja calificación de su mano de obra, su modesta dotación de capital y, en general, por su falta de previsibilidad 16.

Esta corriente teórica postula, además, la tesis de que el sector informal tendría la función -de enorme relevancia- de disminuir los costes de producción y reproducción de todo el sistema. La posición subordinada del sector informal-tradicional con respecto a la esfera formal-moderna reiteraría en el interior de la sociedad la relación asimétrica que existe entre centro y periferia a nivel mundial, dentro de la cual, como se sabe, las naciones metropolitanas se aprovechan de una amplia gama de condiciones adversas impuestas a las sociedades periféricas por el mercado mundial. Ya que esta vinculación entre los sectores informal y formal sería desfavorable, a la larga, para el desarrollo integral de los países involucrados, esta corriente teórica propugna como única solución aceptable la paulatina integración de lo informal-tradicional en lo formal-moderno: de la "lógica de la subsistencia" habría que pasar a la "lógica de la acumulación" 17. Las medidas propuestas para tal designio resultan ser, empero, de una notable modestia: la "democratización" del acceso a los créditos bancarios para los informales, la mejoría de la capacitación profesional y la asignación de ayudas técnicas más adecuadas.

Esta concepción cuenta aún con una gran aceptación en Bolivia (y en toda América Latina): se acomoda a la mentalidad general de aquéllos que son partidarios de un proceso rápido y convencional de modernización y que, simultáneamente, sustentan una actitud paternalista hacia la fuerza laboral. Así como la economía informal les parece un retroceso frente a las novedades tecnológicas del día, alimentan una profunda desconfianza con respecto a la gente que intenta o que tiene que construirse una existencia autónoma en forma espontánea y lejos de planes estatales y reglamentaciones burocráti- cas 18. Se puede aseverar que la economía informal representa algo básicamente desagradable para los funcionarios y planificadores, los políticos e ideólogos que, en el fondo, anhelan registrar, controlar y dirigir los recursos naturales y humanos de modo exhaustivo y autoritario; por lo demás, la economía informal parece encarnar aquella "heterogeneidad estructural" que se opone a ser utilizada según la lógica de la mera eficiencia en proyectos y designios concebidos unilateralmente desde arriba.

El enfoque de PREALC no permite reconocer lo específico del sector informal; al adherirse a los lugares comunes de la Teoría de la Dependencia en torno a la presunta falta de dinámica de crecimiento del sector moderno en países del "capitalismo periférico" y al surgimiento "necesario" de dilatados grupos de marginales urbanos, este enfoque reduce, en el fondo, una problemática compleja a un solo factor causal simple -la relación asimétrica entre centros y periferias-, deja de lado varios otros elementos que dan origen a la economía informal y supone que una adecuada y muy expandida acción estatal podría, a la larga, determinar la transición de la informalidad a la economía formal-moderna. El caso boliviano, caracterizado por una multi- plicidad de orígenes, manifestaciones y resultados de la economía informal, no puede ser explicado recurriendo a analogías generales y considerándolo como una anomalía o una carencia por contraste con aquello reputado como la evolución "normal" y, ante todo, deseable.19

La visión neoliberal de la economía informal se ha conformado, paradójicamente, poniendo en duda la idea -tan convencional como difundida- de que América Latina constituye una sociedad del capitalismo periférico. Para el enfoque neoliberal, lo decisivo del actual estado de cosas no es la existencia de un orden capitalista, sino precisamente su ausencia; en lugar de la dinámica de un capitalismo liberal predominaría el estancamiento propio de un sistema mercantilista y patrimonialista, que sofoca la iniciativa privada mediante un exceso de regulaciones burocráticas, por medio de la promoción de una minoría de agentes económicos (en detrimento de la mayoría) y en base a exoneraciones tributarias y la imposición de barreras arancelarias (las cuales, en el fondo, favorecen a grupos cuyo principal mérito reside en haber conseguido una notable influencia política). Dentro de este contexto teórico, la economía informal aparece como una sana respuesta a una economía embrollada por el estatismo burocrático y como el anhelo razonable y moderno de propiedad privada y empresa libre 20.

A pesar de las reformas neoliberales implementadas por el gobierno boliviano a partir de agosto de 1985, ha persistido en el país una atmósfera social proclive al estatismo habitual, la cual sigue impidiendo el despliegue de una auténtica economía de libre mercado y, al mismo tiempo, auspiciando el florecimiento de la economía informal. Bolivia configura una sociedad premoderna en el sentido de que la prioridad fundamental de los diversos grupos no consiste en la creación de nueva riqueza social, sino en la redistribución de la ya existente. La mayoría de los movimientos políticos pugnan por participar en una verdadera batalla redistributiva, en la que los grupos mejor organizados, más agresivos y con los vínculos más sólidos con el aparato estatal y sus empresas son los que llevan las de ganar.

La sociedad boliviana actual denota varios elementos de una rent-seeking society 21: los principales favorecidos de esta economía de rentas son los funcionarios públicos, los empresarios parasitarios que viven de encargos y trabajos estatales y, en parte, los proletarios urbanos. Sus ingresos no corresponden de modo razonable a su desempeño y labores efectivas. Estos grupos son proclives a una actividad empresarial del gobierno tan dilatada como caótica; para mantener sus privilegios fácticos, que están conectados a las más variadas prácticas de corrupción y cohecho, propias de un aparato estatal altamente enrevesado y burocratizado, se oponen vehementemente a la crítica socialmente relevante de la discusión pública, al control mediante gremios independientes y, ante todo, al sistema de la competencia abierta y espontánea en mercados de bienes, servicios e ideas.

La decadencia contemporánea de este sistema premoderno de economías de rentas y, al mismo tiempo, el intento de contraponer alguna alternativa seria al Estado redistributivo -fuente inagotable de corrupción y de complicaciones innecesarias 22- han fomentado la insurgencia de la economía informal, máxime si se trata de grupos sociales emergentes, perjudicados hasta ahora por el urban bias de la sociedad mercantilista, grupos empeñados en labrarse su propio destino fuera de toda influencia estatal y alentados, en el fondo, por un impulso genuinamente moderno, dedicado a aminorar los aspectos mercantilistas y patrimonialistas de la herencia colonial.

El enfoque neoliberal adolece de flaquezas teóricas y debilidades prácticas. El rol del Estado aparece en tonos demasiado negativos, ya que, con la posible excepción de algunas naciones de Europa Occidental durante la acumulación primaria de capital, la promoción gubernamental ha sido decisiva para el ulterior despliegue de las actividades empresariales privadas (como lo demuestra actualmente el caso de Corea del Sur). Es simplista atribuir todos los fracasos de la iniciativa privada al entorno institucional- burocrático, cuando son múltiples las causas del desempeño mediocre de los empresarios pequeños y medianos en toda América Latina. Es, por ejemplo, inconcebible cómo los empresarios del sector informal 23 habrían de competir contra los grandes consorcios nacionales e internacionales, aun en el caso óptimo de que se anularan todos los obstáculos provenientes de la burocratización excesiva del aparato administrativo y todos los remanentes del orden mercantilista-patrimonialista. Por otra parte, es improbable que en el complejo contexto de la sociedad boliviana actual se pueda crear, mediante una especie de lógica darwiniana, un capitalismo liberal genuino e innovador frente al mercantilismo prebendalista y clientelista, el cual, paradójicamente, goza de popularidad y arraigo 24. Además, los neoliberales pasan por alto algunas funciones que imprescindiblemente debe cumplir el Estado y que, después de todo, no desatiende completamente: servicios públicos, educación, arbitraje de conflictos también entre los diferentes sectores informales 25.

En el terreno de la praxis, las medidas propugnadas por el enfoque neoliberal se distinguen también por su modestia. El objetivo principal es, obviamente, la reducción del Estado mercantilista y patrimonialista, la simplificación o anulación de sus funciones, la racionalización de las leyes y normas, la descentralización de la administración pública y medidas afines 26, pero todos estos puntos del programa neoliberal no afectan los aspectos esenciales que también están ligados a la economía informal: la explosión demográfica, la continua erosión de los escasos suelos agrícolas bolivianos, la permanente migración del campo a la ciudad y la persistencia de mecanismos sociales, culturales e institucionales que originan la discriminación de las etnias indígenas de donde se nutre la gran masa de los informales.

Para el caso boliviano, Roberto Casanovas Sainz 27 señaló, adecuadamente, que es muy laborioso establecer una clara línea divisoria entre formalidad e informalidad: los trabajadores informales, al actuar al margen de las disposiciones legales, no lo harían deliberadamente, sino más bien siguiendo una racionalidad muy aceptable derivada de la idea de minimizar costes. Cerca de la mitad de las unidades económicas informales en el ámbito urbano -vendedores ambulantes, empresarios pequeños, artesanos y ofertantes de los servicios más diversos- han cumplido con la obligación de inscribirse en el Registro Unico de Contribuyentes (lo cual no supone una erogación financiera), pero es muchísimo más reducido el porcentaje que paga efectivamente los impuestos, y aun en este caso se trata sobre todo de tributos locales (municipales) y no de impuestos nacionales. Se debe advertir que este comportamiento colectivo posee en Bolivia una larga tradición, basada en las prácticas de supervivencia que las etnias indígenas han tenido que desplegar a lo largo de siglos en un contexto que siempre les ha sido relativamente adverso.

El estudio de estas pautas ambiguas de comportamiento colectivo ha llevado a la formulación incipiente de un enfoque indigenista acerca de la economía informal en Bolivia. Los informales indígenas dan a primera vista la impresión de un estilo de vida y de producción estático, pasivo y anticuado, pero, en el fondo, han sabido adaptarse -de manera no innovadora, pero ingeniosa- a circunstancias extraordinariamente duras para ellos, en un contexto concebido para favorecer a los estratos mayoritariamente blancos o mestizos 28. A pesar de que existen únicamente fragmentos dispersos de una teoría indigenista de la economía informal 29, su relevancia radica en el elevado porcentaje de población de origen indígena en Bolivia (la fuente más importante de proveniencia de los informales) y en la creciente fuerza de las tendencias nativistas e indigenistas, que cuentan con no pocos informales entre sus adherentes.

Según este enfoque, la economía informal no es la mera estrategia actual de supervivencia de grupos sociales que han quedado al margen del desarrollo económico contemporáneo, sino un modo de vida autónomo que cuenta con una larga tradición. Esta estrategia de vida de las etnias indígenas debe ser comprendida fuera de los conceptos convencionales de tradicionalidad y modernidad o economía planificada y mercado libre, conceptos que estarían ya prefigurados por una lógica eurocéntrica que impediría una explicación realmente adecuada del fenómeno. Hay que considerar el hecho de que la mayoría de los informales -indígenas o mestizos con marcada ascendencia aborigen- pertenecen a los grandes sectores sociales que desde la conquista española están sometidos a los más variados tipos de discriminación, aunque éstos sean, hoy en día, de carácter extralegal. Entre ellos, hay que admitir, por cierto, una amplia gama de explotación económica más o menos abierta.

El enfoque teórico indigenista subraya el hecho de que los informales - campesinos dedicados al cultivo de la coca, vendedores ambulantes urbanos, trabajadores despedidos de las minas, mini-empresarios en nuevas aglomer- aciones de índole precaria- continúan una antigua tradición que puede ser calificada como una hábil actitud de ambigÜedad frente al Estado central y al aparato burocrático, los cuales, hasta hoy, tienden a favorecer los intereses de la población no aborigen. La economía informal ejercida por los grupos mencionados no pone en duda frontalmente la legalidad del Estado boliviano, sus leyes e instituciones, no cuestiona los logros tecnológicos de la modernidad y tampoco trata de disociarse totalmente ni del mercado ni del marco legal y monetario del Estado central, pero intenta construir, paralelamente, un circuito de pequeñas empresas, nexos, obligaciones y prestaciones de servicios, un circuito que no está registrado legalmente (o sólo en forma muy parcial y temporal), y se aprovecha de algunos resquicios y de muchas oportunidades que brinda el quehacer económico del presente, cuya tolerancia con respecto a irregularidades legales ha crecido enormemente en esta época de una severa crisis económica. Este sistema está basado en relaciones de reciprocidad, parentesco y compadrazgo que provienen de las antiguas tradiciones socio-culturales andinas. Se trata de un modo de vida y de una estrategia permanente del quehacer productivo que tienen raíces muy profundas en el pasado; para los que viven en aquel contexto, la diferencia entre formal e informal o entre tradicional y moderno no tienen ningún sentido.

Las connotaciones políticas derivables del enfoque indigenista son algo difusas. En forma mediata, puede vigorizar las tendencias separatistas y fundamentalistas, que no son del todo extrañas al estado actual de la conciencia política de las etnias indígenas; esta teoría puede contribuir igualmente a fomentar la ilusión de un camino histórico totalmente diferente y autónomo, alejado tanto del consumismo occidental como del socialismo estatizante. Existen, empero, dudas acerca de la capacidad de los informales de constituir un movimiento social coherente, un actor político considerable y una ideología convincente 30. Aunque la mayoría de los informales no se perciba en tal condición y se vea más bien como la continuación natural de una vieja civilización, hay que reconocer que ellos -sobre todo en el ámbito urbano- están sometidos día y noche a los efectos de demostración irradiados por la exitosa cultura metropolitana del Norte, cuyos valores de orientación, ahora de validez universal, tienden también en Bolivia a prevalecer sobre los valores respectivos del orden tradicional, por más sólido que éste aún parezca.

La economía informal debe ser considerada -por lo menos en el presente- como un fenómeno subordinado a la economía formal-moderna: aun cuando la economía informal haya crecido notablemente en los últimos tiempos y dé la impresión de una senda autónoma de desarrollo -reconciliada, por lo demás, con la cultura ancestral del país-, no hay que olvidar que su despliegue tiene lugar dentro de un marco socio-histórico cuya dinámica está determinada, en última instancia, por el adelanto tecnológico contempo- ráneo, por presiones económicas supranacionales y por los valores de orientación procedentes del proceso de modernización, industrialización y urbanización. Pese a la distancia que el enfoque indigenista atribuye a los informales con respecto al mundo formal-moderno (distancia que significaría, asimismo, un grado substancial de autonomía), es probable que éstos se hallen en una posición subordinada con relación a la economía formal, no sólo a causa de los factores recién mencionados, sino también porque la economía informal en su totalidad sirve, en último término, a la consolida- ción o, por lo menos, al mantenimiento de la formal-moderna. En el caso boliviano, se puede aseverar que existe, sin duda alguna, un flujo financiero permanente y voluminoso del sector informal en favor del formal 31.

No se debe descartar la posibilidad de que los informales bolivianos posean una actitud ambigua en torno a sus propias tradiciones: es probable que no reconozcan una distinción clara entre formalidad e informalidad y, por consiguiente, entre actividades licitas e ilícitas, según la legislación vigente en la actualidad; es igualmente verosímil que empleen, con bastante éxito, diversos elementos típicos del orden tradicional, basado en los vínculos primarios y en sistemas de solidaridad inmediata, para construir su universo de empresas, labores, tácticas y nexos informales en medio de una sociedad hostil y étnicamente diferente. Inclusive, es casi indudable que buena parte de ellos esté orgullosa de proseguir una tradición ancestral y de obtener un resultado nada desdeñable en esta faena, por lo demás ardua e ingrata, la cual, obviamente, trasciende el carácter de una mera estrategia temporal y precaria de supervivencia.

Es probable, sin embargo, que los mismos informales tiendan, de una manera no del todo explícita, a integrarse paulatinamente al "otro" modo de vida y producción: uno de sus anhelos centrales sería ingresar a la esfera de la formalidad, como primer paso hacia el mundo de la modernidad 32. Los informales mandan a sus hijos a escuelas del sistema formal, tratan de utilizar -modestamente- los adelantos de la tecnología moderna y, también en un marco reducido, pero formal-moderno, intentan hacer valer sus intereses y designios políticos. Considerando la enorme diversidad de los grupos involucrados y de sus móviles, es altamente problemática la creación de una representación unificada de los intereses de los informales y, por lo tanto, la consolidación político-institucional de su estrategia de vida a largo plazo, máxime si la irradiación de los valores y las normas modernos va a seguir socavando el fundamento ancestral de su identidad colectiva aborigen.

Las prácticas políticas deducibles de los enfoques teóricos (mayor intervención del Estado en el caso marxista-dependentista, apoyo masivo a los informales en cuanto abanderados de la economía del libre mercado en el neoliberal, y fomento de un proyecto autónomo y autárquico en el caso del enfoque indigenista) disponen en la realidad de una base social restringida y de un porvenir bastante dudoso.

enfocue teórico causas para el surgimiento de la economia informal manifestaciones centrales intentos de solución e implicaciones políticas
teoría marxista-dependentisa (PREALC y afines) exedente estructural de fuerzas laborales a causa de capcidad reducida de absorció del sector moderno; sector informalfinancia desarrollo del sector moderno heterogenidad estructural de lo social; "capitalismo inmaduro"; enfoque popular entre funcionarios y planificadores "lógica de la subsistencia" debe dar paso a la "lógica de laacumulación"; mayor actividad estatal para hacer que los informales; industrialización como meta paradigmática
teoría neoliberal (Hernando de oto y tendencias afines) economí informal como efecto del Estado mercantilista y partimonialista y del exceso de regulaciones burocráticas economía informal en cuanto anhelo de genuina propiedad privada y empresa libre actividad política como batalla redistributiva sin creación de nueva riqueza social; formación de minorías privilegiadas que viven del favoritismo y prebendalismo gubernamentales desregularización legal y desburocratización del Estado; descentralizació de la administración pública; informales deben transformarse en formales segúln el paradigma de las naciones occidentales; apoyo a partidos liberales y afines
teoría indigenista economía informal como manifestación de una tradición propia; estrategia de vida fuera del concepto occidental de legalidad y basado en relaciones de parentesco y reciprocidad andinas establecimiento de una economía paralela a la formal-moderna sin atacarla frontalmente; heterogendad económica y socio-cultural como algo positivo indiferencia hacia proyectos estatales y programas para erradicar la informalidad; postulado de autonomía étnica y autarquía económica; apoyo a partidos y movimientos indigenistas y nativistas


enfoque teórico caracterización de los informales caracterización del Estado bases de apoyo
teoría marxista-dependentisa marginales/marginados; no llegan a conformar una clase social; dispersión grupal y ocupacional; faculatas restringisa de auto-organización, de alcanzar mejor nivel educativo y de articular intereses alsista; proclive al mantenimiento del capitalismo periférico; dependiente de factores externo e influenciable por organismos internacionales necesidd de reconstituir clases (en sentido arxista) y reforzar la labor de los sindicatos convencionales; socialismo como meta ulterior
teoría neoliberal empresarios naturales impedidos par las circunstancia; vuenas posibilidades de auto- organización, aunque no estén ejercitadas marcantilista; no es "capitalista" en sentido genuino por proseguir la tradición paternalista y partimonialista de la colonia española racionlidad individualista; contra la concepción clasista del marxismo; capitalismo liberal como meta ulterior
teoría indigenista sujetos y actores sociales de primera importancia; representantes de las raíces más profundas del país; protadores de verdadera solidaridad oligárquico; representante de la minoría blanca (y de kas capas mestizas); obstáculo para desarrollo multirracial base predominantemente étnica (indígenas); problema de división de clases secunario ante problema de discrimnación racial-cultural

NOTAS

  1. 1. Cf. el excelente ensayo de María del Carmen Feijóo, "La pobreza latinoamericana revisitada", en Nueva Sociedad, No. 108, julio/agosto 1990, pp. 28-36, especialmente p. 36; Ray Bromley, "The Urban Informal Sector: Why is it Worth Discussing", en World Development, vol. 6 (1978), Nos. 9-10. BACK

  2. Cf. el muy instructivo libro de Samuel Doria Medina, La economía informal en Bolivia, La Paz: Edobol, 1986, pp. 29, 35 s., 40, 47, 115 y ss. Como efectos de estos factores y, a su vez, como causas de la economía informal, surgen el desempleo masivo, la disminución del potencial industrial del país y la declinación del producto interno bruto. BACK

  3. Sobre esta problemática, que representa un nuevo reto a las ciencias sociales latinoamer- icanas, cf. Edelberto Torres-Rivas, "Retorno al futuro. Las ciencias sociales vistas de nuevo", en Nueva Sociedad, No. 108, julio/agosto 1990, pp. 18-27. BACK

  4. Cf., por ejemplo: Roberto Casanovas Sainz, "Informalidad e ilegalidad: una falsa identidad", en Antonio Péres Velasco et al., Informalidad e ilegalidad. una falsa identidad, La Paz: CEDLA, 1989, p. 65. BACK

  5. La economía informal, La Paz: ILDIS, 1986 (cuaderno No. 14 del Foro Económico), p. 11. BACK

  6. Hernando de Soto et al., El otro sendero. La revolución informal, Bogotá: Oveja Negra, 1987, passim. BACK

  7. Estas afirmaciones, y las que siguen, se basan en conversaciones con expertos en ciencias sociales, con representantes gremiales y con miembros influyentes de partidos políticos entrevistados acerca de esta temática en La Paz, en enero y febrero de 1991. BACK

  8. Cf. el ensayo de Hernando de Soto, "A propósito de coca y cocaína. Distinguir entre informales y criminales", en Presencia (La Paz), 11 de febrero de 1990, p. 2, donde De Soto se refirió específicamente a la constelación boliviana y postuló una expansión de las normas y los modelos "legales" al mundo indígena campesino (de un modo no burocrático), insisitiendo en una paulatina discriminación entre los informales y los realmente criminales. Cf. los últimos datos en Carlos F. Toranzo Roca (comp.), El circuito coca-cocaína y sus implicaciones, La Paz: ILDIS, 1996. BACK

  9. Acerca de esta definición "legalista" de la economía informal, cf. entre otros: Raffaele de Grazia, Clandestine Employment, Ginebra: UNO/OIT, 1984, p. 9; Wolf Scháfer (comp.), Schattenókonomie. Theoretische Grundlagen und wirtschaftspolitische Konseguenzen (Econo- mía en la sombra. Bases teóricas y consecuencias político-económicas), Góttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1984, p. 5; Arnold Heertje/Philippe Barthélemy, L'économie souterraine, París: Económica, 1984; Dan A. Bawly, The Subterranean Economy, New York, etc.: McGraw-Hill, 1982; Klaus Gretschmann, Wirtschaft mi Schatten von Markt und Staat (La economía a la sombra del mercado y del Estado), Frankfurt: Fischer, 1983; Rolf-Dieter Grass, Ausweichwirtschaft. Abgrenzugen, AusprÜgungen, Ausmasse (Economía informal. Delimitaciones, conformaciones, dimensiones), Frankfurt, etc.: Lang, 1984; Renato Duarte (comp.), Emprego e renda na economía informal da América Latina, Recife: Massangana, 1984; y la obra fundamental: PREALC, Sector informal: funcionamiento y políticas, Santiago de Chile: UNO/OIT, 1978 (que no perdió nada de su importancia primigenia). BACK

  10. La mayoría de los estudios económicos y de los trabajos de asesoría consultiva estiman que la economía informal -incluyendo los sectores ilegal-delictivos- conforma por lo menos la mitad (51 %) del Producto Interno Bruto real del país. Cf. entre otros: Samuel Doria Medina, op. cit. (nota 2), p. 173; La economía informal, op. cit. (nota 5), p. 22; La economía infórmal: una visión macroeconómica, La Paz: Unidad de Análisis de Políticas Económicas (UDAPE), 1985, passim; Un intento de medición del sector informal urbano en Bolivia, La Paz: UDAPE/ INE, 1987; Roberto Casanovas, "El sector informal urbano en Bolivia: apuntes para un diagnóstico", en Leticia Sainz (comp.), El sector informal en Bolivia, La Paz: CEDLA/ FLACSO/ILDIS, 1986, pp. 155, 159; Isabel Arauco, "Una aproximación al análisis de la relocalización", en Temas Laborales (cuaderno No. 5: La relocalización), La Paz: CET, 1988, pp. 23, 25. Para la última evolución, cf. varios autores, El impacto del capital financiero del narcotráfico en el desarrollo de América Latina, La Paz: CERID, 1996. BACK

  11. Sobre estos enfoques teóricos, cf. la obra tan informativa de Erika Márke, Ein Weg aus der Abhdngigkeit? Die ungewisse Zukunft des informellen Sektors in Entwicklungs1dmiern (┐Un camino fuera de la dependencia? El incierto futuro del sector informal en los países subdesarrollados), Heidelberg: Forschungsstátte der evangelischen Studiengemeinschaft, 1986, pp. 19-29, 64 y ss.; Hans-GÜnther Seifert-Vogt (comp.), Schattenwirtschaft und alternative Ókonomie (Economía informal y economía alternativa), Regensburg: Transfer, 1984, passim; Martin Hopenhayn, "Nuevos enfoques sobre el sector informal", en Pensamiento Latinoamericano (Madrid), vol. 1987, No. 12, pp. 423-428; T. Schiel/G. Stauth, "Subsistenzproduktion und Unterenwicklung" (Producción de subsistencia y subdesarrollo), en Peripherie, vol. 1981, Nos. 5-6, pp. 122-144. BACK

  12. Para otra clasificación de los enfoques teóricos, cf. Gerd Schónwálder, Still Useful after all These Years? Reflections on the Informal Sector Concept, Montreal: McGill University, 1990, p. 2 s., (Centre for Developing-Area Studies Paper # 63); Pedro Galin, "El sector informal urbano: conceptos y críticas", en Nueva Sociedad, No. 113, mayo/junio 1991, pp. 45-51. BACK

  13. Para una visión diferente, que discrimina entre la teoría de PREALC y una tendencia neomarxista, cf. el excelente ensayo de Vanessa Cartaya, "El confuso mundo del sector informal", en Nueva Sociedad, No. 90, julio/agosto 1987, p. 80. BACK

  14. Jaime Mezzera, "Abundancia como efecto de la escasez. Oferta y demanda en el mercado laboral urbano", en Nueva Sociedad, ibíd., pp. 106-117; Ernesto Kritz, "Análisis del sector informal urbano en América Latina", en Leticia Sainz (comp.), op. cit. (nota 10), p. 60; Kritz, "Políticas latinoamericanas en relación al sector informal", en ibíd., p. 245 s.; Horst Grebe López, "Comentario", en ibid., p. 97; Rolando Morales, "Comentario", en ibíd., p. 232. BACK

  15. Hernando Larrazábal, "Sector Informal Urbano: revisión a los enfoques teóricos precedentes al estado de la discusión", en ibíd., p. 35 s. BACK

  16. Cf. entre otros: Samuel Doria Medina, op. cit. (nota 2), p. 146; La economía informal, op. cit. (nota 5), p. 7; Sector informal urbano, Lima: Junta del Acuerdo de Cartagena, 1988, vol. 1, p. 7; cf. también los ensayos ya clásicos de Daniel Carbonetto, "Notas sobre la heterogeneidad y el crecimiento económico en la región", en D. Carbonetto et al., El sector informal urbano en los países andinos, Guayaquil: ILDIS/CEPESIU, 1987, p. 75 s.; Víctor E. Tokman, Dinámica del mercado de empleo urbano, Santiago de Chile: PREALC/OIT, 1977; Tokman, "El imperativo de actuar", en Nueva Sociedad, No. 90, julio/agosto 1987, pp. 93-105. Sobre el vínculo entre democracia y economía informal en la actualidad boliviana, cf. Renate Hofmann, Apuntes sobre la democracia desde una óptica cotidiana, La Paz: ILDIS, 1994. BACK

  17. Ernesto Kritz, "Políticas...", op. cit. (nota 14), p. 248; "Conclusiones y recomendaciones de política", en Antonio Péres Velasco et al., op. cit. (nota 4), p. 284 s. BACK

  18. Sobre esta actitud paternalista, cf. Estimación de la magnitud de la actividad económica informal en el Perú, Lima: Instituto Libertad y Democracia, 1989, p. 13. BACK

  19. Al respecto de esta temática, escribió acertadamente Hernando Larrazábal: "Los problemas vinculados a la pobreza urbana, al subempleo y a la distribución de los ingresos se explican como irregularidades o anormalidades de las economías latinoamericanas. (...) la lógica de explicación parte de determinantes negativos; es decir, se habla de carencias, ausencias o funcionamientos anómalos definidos, por contraste, con algo que sería el modelo de normalidad y perfección del funcionamiento". Larrazábal, op. cit. (nota 15), p. 40. Cf. también Gerd Schónwátder, op. cit. (nota 12), p. 7; Estimación..., op. cit. (nota 18), p. 13. BACK

  20. Cf. entre otros: Hernando de Soto, op. cit. (nota 6), pp. 59 s., 239-245, 295 y ss.; Alberto Bustamante Belaúnde, "El Estado mercantilista y el desarrollo del sector informal", en Roberto Hidalgo Trujillo (comp.), Retos de política económica frente a la crisis social. Perspectivas para los arios '90, Lima: Habitat Perú Siglo XXI/Fundación Friedrich Naumann, 1989, pp. 80, 85, 88. En Bolivia no ha sido publicada ninguna obra teórica de envergadura que represente esta corriente neoliberal. Los escritos de Hernando de Soto han gozado, sin embargo, de una considerable difusión y de una recepción muy favorable; ellos contienen los puntos centrales sustentados por la tendencia neoliberal boliviana. BACK

  21. Cf. entre otros: Hernando de Soto, op. cit. (nota 6), pp. 15, 239-245, 252, 289, 292; Instituto Libertad y Democracia, Estado mercantilista, economía informal y reformas institucionales, Lima: s.e., 1989, passim; Erich Weede, "Warum bleiben die armen Leute arm? Rent-Seeking und Dependenz als Erklárungsansátze fÜr die Armut in der Dritten Welt" (┐Por qué permanece pobre la gente pobre? Rent-Seeking y dependencia como enfoques para explicar la pobreza en el Tercer Mundo), en Politische Viertelhjaluesschrift (PVS), vol. 26 (1985), No. 3, pp. 270-276; Georg Simonis, "Rent-Seeking - eine neue Theorie der Unterentwicklung" (Rent-Seeking - una nueva teoría del subdesarrollo), en PVS, vol. 27 (1986), No. 1, pp. 100- 109. BACK

  22. Hernando de Soto, ibíd., p. 242: "(...) el derecho redistributivo termina por politizar a todos los sectores de la población que buscan organizarse para tratar de vivir a expensas de los demás: los consumidores presionan para que los precios se establezcan por debajo de los niveles competitivos, los asalariados presionan para que sus remuneraciones se establezcan por encima de ellos, los empresarios establecidos lo hacen para impedir o retardar cualquier innovación que perjudique su posición en el mercado, los empleados, para preservar sus puestos y evitar ser reemplazados por otros más eficientes. En suma, el sistema nos ha obligado a todos a convertirnos en expertos en buscar protecciones o ventajas del Estado". BACK

  23. Gerd Schówálder, op. cit. (nota 12), p. 10. Algunas observaciones pertinentes, en Jorge Lazarte, Aspectos básicos de la reforma del Estado, La Paz: ILDIS, 1996, passim. BACK

  24. Carlos F. Toranzo Roca, "Comentario", en Fernando Prado/C.F. Toranzo Roca, Debate regional. Sector informal y empleo urbano en Santa Cruz, La Paz: ILDIS, 1990, p. 42. Sobre la obra de Hernando de Soto, escribió Laurence Whitehead que "mercantilismo" y "Estado" estaban cargados con un intenso simbolismo negativo; habría más denuncia que análisis de los mismos para "realzar la virtud moral atribuida a los informales". Whitehead, "Algunas reflexiones sobre el `Estado' y el sector informal", en Revista Mexicana de Sociología, vol. LI, No. 3, julio/septiembre 1989, p. 102. BACK

  25. Whitehead, ibíd., pp. 105, 110. BACK

  26. Un catálogo de las medidas propugnadas por el enfoque neoliberal para mejorar la situación de los informales y aliviar sus problemas burocráticos se halla en: Hernando de Soto, op. cit. (nota 6), pp. 298-310, catálogo compartido por la correspondiente línea de pensamiento en Bolivia. BACK

  27. Roberto Casanovas Sainz, op. cit. (nota 4), pp. 115-117. Cf. en general: Víctor E. Tokman, "Sector informal en América Latina: de subterráneo a legal", en Más allá de la regulación. El sector informal en América Latina, Santiago de Chile: PREALC, 1990, pp. 3-23. BACK

  28. Cf. Gerd Schónwálder, The Other Path to Development? Approaches to the Informal Sector, Montreal: McGill University, 1990 (tiposcrito de una ponencia), p. 5 s. BACK

  29. Jorge Dandler, Apuntes generales sobre "economía informaP y su importancia en Bolivia, La Paz: CERES, 1985; La economía informal, op. cit. (nota 5), p. 7 s.; Hernando Larrazábal, op. cit. (nota 15), p. 30; Laurence Whitehead, op. cit. (nota 24), p. 103 s. En Bolivia falta una obra de conjunto sobre esta temática como el brillante libro de José Matos Mar, Desborde popular y crisis del Estado. El nuevo rostro del Perú en la década de 1980, Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1984, passim. Para el caso boliviano, cf. el importante ensayo: Juan Luis Martínez Portocarrero, El rol modernizante del sector informal en la economía y su tendencia premoderna en Bolivia, La Paz: CEBEM, 1995. BACK

  30. Según Gerd Schónwálder, el sector informal sería sólo una dimensión social, denotando lo común de la situación histórica específica de varios grupos sociales en decadencia económica, y no un actor socio-político con peso propio. Schónwálder, Still..., op. cit. (nota 12), p. 13; Laura Fazas/René Antonio Mayorga, Los movimientos sociales en Bolivia: una experiencia metodológica de investigación, La Paz: CERES, 1986, pp. 10-18, sobre la compleja relación entre movimiento social, movimiento popular, clase social, actor socio-político, etc. en el contexto de la evolución contemporánea de Bolivia y del rol del Estado. Sobre esta temática, cf. la obra fundamental: Rafael Archondo, Los compadres del micrófono. La refundación del ayllu urbano, La Paz: HISBOL, 1995. BACK

  31. Samuel Doria Medina, op. cit. (nota 2), p. 134. En general sobre esta temática: Hernando de Soto, op. cit. (nota 6), pp. 199- 201. Según De Soto, este tipo de transferencias redundan en favor del Estado peruano: cerca del 10% del producto interno bruto peruano (1985) se debe a transferencias involuntarias del sector informal hacia la totalidad de lo formal, lo que incluye obviamente al Estado (ibid., p. 200). BACK

  32. Hernando de Soto, ibid., p. 60: los esfuerzos de los informales y su normatividad extra-legal serían una larga marcha hacia la propiedad privada y no hacia la colectivista o tradicional. BACK